sábado, 27 de agosto de 2016

La bolera

Con nuestras pequeñas cosas
vamos arrastrando nuestras vidas
para unos, simples cajas con canicas
para otros, grandes baúles de oro.
Quizá el otoño nos deprima
y nos haga parecer señoras tristes
de las que siempre están echando de menos
las sombras que dejan las hojas de los árboles.

Entonces iremos a las farmacias de guardia
a comprar suplementos para subir el ánimo
Y desearemos con fervor que alguien nos quiera
aunque sea el quiosco de prensa y chucherías
o el que vende cupones o el frutero
que alguien sepa nuestro nombre y manías
por favor no caer en el olvido estando vivas
porque eso se lo dejamos a las muertas.
Y sin embargo
qué fuertes suenan las palabras ya dichas
el tono de voz de nuestra abuela
o aquellos otros con quien gastamos domingos
o compartimos alguna duermevela;
qué cerca sigue esa vida que no existe
esos detalles tontos que sólo tú recuerdas
pareciera que el tiempo fuera un perro loco
que desordena todo
Y ya no importa
quién falta, quién sigue todavía
quién desapareció
qué bolo queda en pie
en la bolera.

domingo, 14 de agosto de 2016

Nosotros

Nosotros los pacíficos
los que comemos garbanzos cuando hay
los que sufrimos el afán de tantos otros
los que morimos en guerras o pasillos
lo que tan sólo tenemos abanicos 
para echarle fe a las injusticias;
nosotros los pacíficos
que no sabemos abusar en la sequía
ni sacar provecho de la escasez de otros.
Los que jamás tenemos una idea
para robar al que no puede defenderse
porque tuvimos abuelos o aún tenemos hijos
y vemos su cara en todas partes.
Nosotros nos quejamos
por el clima o el expolio repetido
el estraperlo no nos hizo ricos
y el sentimiento jamás nos sacará de pobres.

domingo, 7 de agosto de 2016

Sin título

Como un dolor que duele ya olvidado
me pesa esta muchacha que no se quería mucho
tenía una boca suave y ojos tiernos
y bastante dignidad para ser pobre
y soportar leyendo los veranos....
Si volviera hacia atrás
siempre lo digo
haría esto o aquello:
pero la chica que no se amaba mucho
y la mujer de hoy
las dos lo saben.
Si volviera hacia atrás
haría lo mismo
tendría exactamente el mismo miedo
la cautela infeliz
la precaución constante
y pasaría leyendo los veranos.
Es imposible engañarse tanto tiempo.