martes, 26 de abril de 2016

El señor y la señora Rollo (I)





El señor y la señora Rollo se conocieron en un concierto, a unas alturas de sus vidas en las que nadie podía ya engañarlos. Por eso fue tan bonito aquel amor, con sus esperanzas de dulce vejez compartida, sus camisetas negras y sus mechas tapando canas para espabilar el deseo.
La señora Rollo tenía una piel suave como de melocotón gigante, y aspiraba a morir blanca y sedosa como su abuela materna, sin ansiolíticos ni listas de espera en el centro de salud o en la farmacia del barrio.
Siempre hay quien escapa a la estadística si así lo decide, y ella lo tenía claro.
Antes la esperaba un acantilado en Escocia que un protocolo sanitario para mayores, antes la pillaría un tren que un geriatra, dolía decir.
En sus labios bailaban cantidad de preguntas con tutú y espolones, y no se cortaba un pelo a la hora de formularlas, porque creía firmemente que el universo es un bosque que se va creando a cada paso, tan  exclusivo como un vestido cortado a medida.
El señor Rollo era más de almanaque y rutinas, más de erupcionar con sarpullidos de sabiduría convencional, la que se empaqueta y asimila tras duras jornadas de procesamiento y acumulación de datos.
Pero a veces se besaban, o se habían besado, y la luna salía detrás de la cafetera, llenando toda la cocina de luz plata.
Sin embargo, la señora Rollo se estaba quedando seca tras la revolución de Estrógeno  el libertino, que cayó tras violentas revueltas callejeras, y en medio de un charco de sangre  sufría las embestidas de una soledad completamente nueva.
Pero qué es esto, se preguntaba en el espejo, pasando las manos por las curvas de lo que era un culo natural como una gamba de Huelva, y se le erizaba el vello pero ya no era lo mismo, ya era un tacto como de estera de caña que sólo sirve para tumbarla en la arena.
Como todos había visto el pestiño francés del marido de la peluquera y no creía en sacrificios, aunque sí en escotes y masajes.
Un imperio que se desvanece siempre es una cosa triste, pensó.
El señor Rollo leía el periódico tan tranquilo, sentado en su viñeta.
Se preguntaba por qué él no echaba de menos nada, por qué seguía manejando el timón con suave despreocupación, por qué mantenía el orden natural de las cosas sin apenas esfuerzo ,sin que nada lo desvelara.
Ella que era a veces como una sábana al viento , que no tenía ni idea de dónde depositar tantas ansias,
que no hacía más que inventar emociones abortándolas enseguida, que terminaba agotada al principio de la noche y no podía subir al tren hasta bien entrada la madrugada, que se prometía dejar el café una y otra vez sin intentarlo en serio, que lloraba por cualquier cosa, y ya no se molestaba en ocultarse, "hay que ver que siempre estás acatarrada", decía el señor Rollo al verla con la nariz roja y los ojos escurridos,y le recomendaba tomar vitamina C.
Pero la señora Rollo sólo necesitaba reposar como una ola enorme cubierta de espuma, llegar a lo máximo para romperse después, morir de forma minúscula a los pies de un niño que con su pala y su cubo la encontrara convertida en arena tan suave como la pasta de galleta.
No quería pensar así.
Pero las tardes eran largas y el cuerpo un árbol ambicioso.
(...)

jueves, 27 de agosto de 2015

Hasta siempre

Hasta siempre,blog.
Fue preciosa esta historia mientras duró,con todos sus personajes,relaciones y afectos.
En las redes me llevo lo que importa,lo que no valía una mierda acabó por desprenderse solo.
Hasta siempre.
Gracias.

Sigo en facebook,en papel y quizá en otras esquinas,donde no me alcancen la mentira,la superficialidad ni el odio de estos tiempos tan raros donde nos situó la esquizofrenia de los dioses.

Salud para todos.

domingo, 16 de agosto de 2015

El pastor de cabras

Tenía ganas de hablar,el pastor.

Me dijo que dejara a las perras confraternizar con el suyo,un belga de muy buena planta,no muy bien cuidado como suele ocurrir en los perros de campo,pero de pelo brillante y linda mirada.

"Es que tienen el celo"-le respondí como excusa ante mi retraimiento,y entonces empezamos a hablar.

Nos dijo que los espulgabueyes van atrapando todo lo que sale al paso de las ovejas y cabras,que cada vez es menos.

Menos topillos,menos cigarrones,(saltamontes),menos de todo.

Este año por ejemplo ha habido pocos chamarines,por no hablar del bajón de los jilgueros y verderones.

"Invadimos su espacio "-le digo intentando adivinar,y me dice que no,que es por los venenos.

La gente que siembra usa venenos;cuando saco a colación la vigilancia del Seprona me dice que ellos "no pueden estar en todo lo que hace la gente".

Entonces es cuestión de tiempo,le digo.

Simple y llanamente.

Sabe usté lo que es ver pájaros volando que caen de repente al suelo,y encontrarse hasta mochuelos muertos,allí bajo los eucaliptos he visto uno el otro día,sin explicación aparente?

Es por el veneno.

Matamos el ecosistema,anulamos la capacidad de regeneración de la naturaleza,nos creemos los reyes del mambo cuando sólo somos desgraciados tirando piedras contra su propio tejado.


En unos años pondremos los billetes sobre la mesa.

Uno tras otro,probaremos a echarlos en la ensalada, a ver qué tal saben.


Nos despedimos de Enrique,el pastor,con la sensación de haber sabido mucho más en quince minutos que en tres horas de informativos para desinformados.

sábado, 15 de agosto de 2015

Palabra de guerrera cobarde

Ahora que ...todos los desconocidos me llaman "señora" al dirigirse a mí,un sábado festivo en el que suenan las alharacas de los días sagrados de esta ciudad,con los muertos de la catedral menos solos por la patrona,los servicios y el ruido de los vivos,declaro abiertamente que escribiré ficción en este blog como si fuera mi vida en ello.

Ficción dentro y fuera de la pantalla,salteando las páginas con el olor de la bella mentira,vencida y derrotada la realidad enemiga,se bate en retirada de mis sueños y de los inquietos dedos con los que mareo la vida y me empeño en buscarle las cosquillas,por cansada que esté.

Cuando una señora no encuentra ilusión en casi nada,y le duele una muela y todos los esfuerzos le parecen inútiles,ha llegado el peligroso momento de acudir al médico de cabecera para que le recete las pastilitas para soportar la vida,opción A,o el momento de buscar la luz a toda costa,opción B,porque la señora piensa a menudo,de todas maneras en pocos años uno se va.

Quejarse de aburrimiento cuando uno tiene fecha de caducidad no tiene sentido.

En la parada el bus siempre acaba por llegar,y te subes y te lleva a otro sitio,sólo hay que tener paciencia.

No sabréis más de mí pues desde el punto de vista de la estadística o el retrato real de mis dolorcitos,frustraciones diarias,sino a través de los cientos de espejos que los otros pueden ofrecer de mí,porque al fin y al cabo todos somos lo mismo,con trazo grueso o trazo fino.

En la vida real me alejo de los destruidos,pero aquí en lo que soy me meto a saco,a sangre y fuego,con todo lo que quiera contar con más o menos suerte, sin desfallecer,dejándome llevar por la necesidad de escape que es al fin y al cabo lo que no salva,y lo he de intentar sin tregua aunque ya me digan señora por la calle.

Palabra de guerrera
(cobarde).

domingo, 9 de agosto de 2015

Te aseguro que





Te aseguro que

con el conocimiento que ahora tengo de la vida

la obligación de vivir a trompicones

dejándome la piel en cada esquina

haciendo colección de sofocones

a día de hoy,de testigo mi escriba

(que soy yo misma empaquetada en cien sudores)

aún no sé si creerme que tú existes

o es un sueño rebozado en ilusiones

que una vez soñé cuando veía

la felicidad como un dragón lejano

capaz de derribar mil torreones.

He aquí que has llegado como un viento

suave presagiando dulce lluvia

todas mis ironías no pueden con tu silencio

ni con el agua fresca que pones en mis manos.

Me canso pues de jugar con los tópicos

y con las exigencias de las mujeres que cabalgan

para desmontar humilde cuando llego hasta tu puerta

y me hago igual a ti

doméstica y callada.





jueves, 6 de agosto de 2015

Los dulces pies de la esclavita



Ya me cansé de ser así,dijo la esclavita.

No se puede llevar una vida normal por culpa de la empatía,porque al final la peluquera te hace lo que quiere, el camarero te ignora,la soberbia de los demás te hace daño,la servidumbre remunerada se invierte y te convierte a ti en servidumbre, el pecho te duele y la tarde cae como una odiosa estera de tierra polvorienta sobre los párpados.

Todo es amor,dijo el pato,justo antes de morir asfixiado a los pies del sol inclemente de Sevilla,donde la vida se escapa a chorros entre las rendijas de los deseos de escapar.

Todo es amor,gritan las fotos viejas de los abuelos pero también de los muertos jóvenes desde el álbum, muertos sólo en apariencia,y tú con las mientes llenas de ellos,de lo que vivieron,lo que dijeron,lo que amaron y se quedó en ti, se quedó en ti como una dulce pasión no deseada.

Al fin y al cabo eso es nacer,una pasión no deseada,una patada en el culo hacia la luz,malabares para evitar la sombra y los malos ratos,y por mal que te portes,esclavita mía,no serás nunca una mala persona,esto lo saben los enanos de tu circo y los elfos que susurran en los bosques inventados,el color verde que siempre se asoció al mundo mágico,ahora recuerdo los cuentos de Butler Yeats, en esa tierra irlandesa a la que sin duda un día llegaré otra vez como recién nacida.

Los malos están en la tele,hoy he visto en las noticias a un cabrón matando un toro en la vía pública,por ejemplo,y más cabrones acudiendo al cadáver como las moscas a la mierda,una de esas imágenes con las que los informativos gustan de torturarnos a la hora de la comida;
el toro cayó exactamente igual que caen los humanos en todas las partes del mundo,a manos de otros y sin rechistar,como los niños asesinados por sus padres,como las mujeres,como los pacíficos,como los pollos de granja.


Mi alma se expande y mi cuerpo se aburre,demasiado a menudo oigo decir que todo es un problema hormonal,desde cuándo las hormonas son más importantes que el espíritu,desde cuándo,dímelo esclava mientras acaricias con los dedos pelados el suave lomo de la esperanza.

Ayer en la siesta estuve con un matrimonio árabe,él era tipo sha de Persia,ella tenía los ojos hinchados de llorar por el exilio pero tomaban un té en un país civilizado,quizá la gran Bretaña,ambos tenían una elegancia y una aceptación de las cosas envidiable pero soportaban también su propio dolor,no lo negaban para no ser esclavos de la superficialidad.

Dignidad,creo que sería la palabra,disfruté de su compañía y cuando desperté estaba en un sofá,el sofá de mi casa,que flotaba sobre un légamo de tierra bajo corrientes de aire frío acondicionado,los ovarios chirriaban y las rodillas crujían;

sentía el corazón aplastado y me cambié de postura para reflexionar con los ojos cerrados sobre lo vivido,quizá sólo tengo encuentros interesantes en los sueños,podría ser.

En cualquier caso es rico tener este sabor,pasarme las páginas de mí misma como un libro que todavía desconozco,no saber de dónde vengo pero saber cada día un poco más.

Escribir es jugar,y jugar es vivir.

A día de hoy no tengo absolutamente ninguna pretensión más que ésa.




Despedida

Creo que abrí este blog en el año 2009, y hoy decido que lo cierro,once años después;no deja de ser una friolera, teniendo en cuenta la gent...