Hoy me apetece esto;
...
Me falta una hora de domingo para decirte que te quiero, así como es verdad que me falta la paciencia.
Que temí irme de este mundo sin conocer un amor como el tuyo, que amanece los domingos como una marea tranquila , y te sigo encontrando cuando apenas ya lo espero.
Es así entonces nuestro encuentro, sin palabras ni análisis de ésos que tanto he leído, de las revistas de psicología ( trucos baratos para alimentar el deseo de las parejas muerta, como si lo que está muerto se pudiera resucitar), mujer urbana al fin y al cabo siempre me he alimentado de teorías.
Tú me subes el cubo de la paciencia o me das una vela encendida desde ayer por la noche, y me esperas sin decir nada incluso cuando estoy despotricando.
Tú careces de mi maldad innata y de mi chorro de palabras, a mí me falta tranquilidad de espíritu.
Yo te soñé muchas veces en el mundo desesperado, cuando vagaba de puerta en puerta como una señora puta en miniatura, sabiendo que mi libertad estaba por encima de todo porque era madre soltera, aunque parezca la letra de un fandango como los que cantaba Pepe Pinto, (ésos que todavía me hacen llorar porque son sentimentales y porque mi abuelo era un cantaor de primera que nunca llegó a nada, ya que tenía un corazón ligero como una paloma).
Por eso busqué y sabía que vendrías, aunque no sabía cuándo, y uno de mis amantes a distancia más sensatos me decía "Reyes, bonita, no esperes esas cosas, los hombres son egoístas en el mundo moderno, ya ves cómo está el patio " y era verdad que el patio estaba lleno de enredaderas, de falsas ilusiones y esperanzas , y después de cada beso llegaba la distancia.
Era verdad que mis supuestos amigos me decían "No necesitas pareja porque eres inteligente", como si la soledad fuera el plato de los dioses.
Los dioses, tan soberbios y castigadores, tan faltos de ecuanimidad, en el fondo.
Claro que sigo siendo libre, que podría mañana coger mis cuatro cosas y despertarme sólo sobre mí y mis problemas, pero entonces faltarían tus ojos verdes, tu cálida mirada sobre las cosas que me agobian, tu mejor percepción de mis derechos, la serena supervivencia de los días, el horario de los cojines.
No te preocupes, yo pondré las sorpresas, bastará con que me ayudes a limpiar y a planear viajes a la costa lejana de mis sueños un par de meses al año, yo seguiré soñando por los dos.
Por los tres, en este caso.
Y no voy a olvidar aquella lección de cuando mi corazón me guiaba, creyendo que sería lo que parecía imposible, por una vez sin venderme la moto de ideas preconcebidas ni estadísticas;
nadie puede recibir lo que no espera.
domingo, 26 de marzo de 2017
sábado, 25 de marzo de 2017
No hay de qué preocuparse
Dice Mulet, en un artículo reciente en el País, que es difícil por no decir imposible que podamos contactar con los alienígenas, dado que las civilizaciones se extinguen y es difícil que coincidan ; es como tener parámetros distintos y dimensiones ajenas entre sí , y utiliza la manida fantasía de que si quisieran contactar o dejarse ver sería muy fácil hacerlo durante la retransmisión de unos juegos olímpicos, por ejemplo, para pasmo y felicidad ( o angustia, de toda la humanidad), posibilidad ésta que también le propone a la virgen, como entidad también misteriosa y esquiva, con tendencia a trepar a los árboles portugueses y predilección por pastorcitos muertos de hambre.
Dejando a un lado lo que me inspira Mulet, (a veces admiración y tranquilidad por su perpetua conformidad con todo, su explicación limpia y racional de las cosas más preocupantes, como por ejemplo nuestra actual industria alimentaria, otras veces pereza precisamente por eso, por su falta de curiosidad mística o margen nulo para las posibilidades que él no pueda comprender, está claro que no me lo imagino escribiendo un simple poema, hay personas que carecen completamente del hálito mágico que nos hace crear), diré que en esta ocasión me ha procurado tranquilidad al menos una cosa que ha dicho que sí creo totalmente cierta.
Somos una especie reciente, a pesar de los miles de años que hace que nos matamos entre nosotros, a pesar del destrozo de nuestro hermoso planeta, a pesar de lo importantes que nos creemos y a pesar de los avances e involuciones, somos tan jóvenes que dice que es como si al empezar las campanadas de año nuevo nosotros, los humanos, hubiéramos llegado la noche anterior a eso de las diez o las once.
Por lo tanto, a estas alturas del cuento, estamos destinados a desaparecer, como todos los imperios, como todos los seres vivos, como todo lo que existe.
Y en esta certeza está la calma de considerar que no hace falta sufrir porque no podamos hablar con seres superiores, porque la gente sea cada día más violenta o más gilipollas, porque todo nos parezca un desastre , porque mañana llegue tarde al trabajo o porque mi vida me parezca un barco demasiado cargado de cosas, no hace falta desear que caiga un meteorito que nos castigue con el destierro por nuestra falta de amor y responsabilidad.
En cada una de nuestras vidas hay un meteorito minúsculo deseando caer sobre nosotros , y cuando lo haga dará lo mismo lo que hayamos hecho o sufrido, él siempre habrá estado ahí riéndose de nuestras cuitas y dolores cotidianos.
Es curioso:
como soy tan profundamente de letras, tan de nubes y exaltaciones momentáneas, sigo pensando sin embargo como el gran Máximo Décimo Meridio, que "lo que hacemos tiene su eco en la eternidad".
Y es que hasta mis dioses son meros personajes de películas.
Como mi fe, que bebe del deseo perenne de que todas las criaturas sean felices, que yo misma sea capaz de encontrar la senda que me trascienda de tantas miserias tanto morales como alimenticias, que mis ojos puedan ver triunfar el amor en todas sus formas y que seamos capaces de saber quiénes somos antes de cruzar la puerta definitiva, que tampoco creo que sea tal, sino una especie de intermedio.
Porque hay cielos azules y vientos de mediodía, porque el guión puede cambiar en el último momento, porque Dios es el Oculto, llamado así en el Corán entre otros muchos nombres porque hay una suerte de misterio que lo envuelve todo y el hombre, incluyendo a Mulet y un ejército de científicos, apenas pueden descifrar medio párrafo de todo lo que existe.
Porque he decidido escribir todos los días durante veintiún días en este blog olvidado, porque la realidad cotidiana me supera y aburre y mata mis expectativas, porque necesito seguir respirando y tirando botellas al mar para recordar mi nombre , porque hay algo más incluso en la mirada vacía de las estatuas de Pompeya, aquellos que hace un rato eran como yo, con preocupaciones, obligaciones y enfermedades, que vivían y pasaban por alto las crueldades de su época porque tenían jardines domésticos que regar, y aun así quizá en el último instante entendieron todo.
Entre mis múltiples contradicciones y libertades está el derecho a creer ;
pero que por favor nadie me diga en qué o en quién.
No nos hacen falta vallas ni trincheras; más bien cielos azules y vientos de mediodía.
Dejando a un lado lo que me inspira Mulet, (a veces admiración y tranquilidad por su perpetua conformidad con todo, su explicación limpia y racional de las cosas más preocupantes, como por ejemplo nuestra actual industria alimentaria, otras veces pereza precisamente por eso, por su falta de curiosidad mística o margen nulo para las posibilidades que él no pueda comprender, está claro que no me lo imagino escribiendo un simple poema, hay personas que carecen completamente del hálito mágico que nos hace crear), diré que en esta ocasión me ha procurado tranquilidad al menos una cosa que ha dicho que sí creo totalmente cierta.
Somos una especie reciente, a pesar de los miles de años que hace que nos matamos entre nosotros, a pesar del destrozo de nuestro hermoso planeta, a pesar de lo importantes que nos creemos y a pesar de los avances e involuciones, somos tan jóvenes que dice que es como si al empezar las campanadas de año nuevo nosotros, los humanos, hubiéramos llegado la noche anterior a eso de las diez o las once.
Por lo tanto, a estas alturas del cuento, estamos destinados a desaparecer, como todos los imperios, como todos los seres vivos, como todo lo que existe.
Y en esta certeza está la calma de considerar que no hace falta sufrir porque no podamos hablar con seres superiores, porque la gente sea cada día más violenta o más gilipollas, porque todo nos parezca un desastre , porque mañana llegue tarde al trabajo o porque mi vida me parezca un barco demasiado cargado de cosas, no hace falta desear que caiga un meteorito que nos castigue con el destierro por nuestra falta de amor y responsabilidad.
En cada una de nuestras vidas hay un meteorito minúsculo deseando caer sobre nosotros , y cuando lo haga dará lo mismo lo que hayamos hecho o sufrido, él siempre habrá estado ahí riéndose de nuestras cuitas y dolores cotidianos.
Es curioso:
como soy tan profundamente de letras, tan de nubes y exaltaciones momentáneas, sigo pensando sin embargo como el gran Máximo Décimo Meridio, que "lo que hacemos tiene su eco en la eternidad".
Y es que hasta mis dioses son meros personajes de películas.
Como mi fe, que bebe del deseo perenne de que todas las criaturas sean felices, que yo misma sea capaz de encontrar la senda que me trascienda de tantas miserias tanto morales como alimenticias, que mis ojos puedan ver triunfar el amor en todas sus formas y que seamos capaces de saber quiénes somos antes de cruzar la puerta definitiva, que tampoco creo que sea tal, sino una especie de intermedio.
Porque hay cielos azules y vientos de mediodía, porque el guión puede cambiar en el último momento, porque Dios es el Oculto, llamado así en el Corán entre otros muchos nombres porque hay una suerte de misterio que lo envuelve todo y el hombre, incluyendo a Mulet y un ejército de científicos, apenas pueden descifrar medio párrafo de todo lo que existe.
Porque he decidido escribir todos los días durante veintiún días en este blog olvidado, porque la realidad cotidiana me supera y aburre y mata mis expectativas, porque necesito seguir respirando y tirando botellas al mar para recordar mi nombre , porque hay algo más incluso en la mirada vacía de las estatuas de Pompeya, aquellos que hace un rato eran como yo, con preocupaciones, obligaciones y enfermedades, que vivían y pasaban por alto las crueldades de su época porque tenían jardines domésticos que regar, y aun así quizá en el último instante entendieron todo.
Entre mis múltiples contradicciones y libertades está el derecho a creer ;
pero que por favor nadie me diga en qué o en quién.
No nos hacen falta vallas ni trincheras; más bien cielos azules y vientos de mediodía.
miércoles, 1 de marzo de 2017
Ya está.
Asumo mi lugar como esa sucesión de tejados que decían en Martín Hache.
Las esquinas y las piedras y cada suicida que se tiró de la Giralda.
Las mañanas azules y la verde esperanza.
La estrechez de las mentes y la grandeza de otras....
Seré esa oscura funcionaria del deber que va apuntando su vida en un cuadrante hasta morir un día , ordenadamente y en silencio, como salen los noruegos de sus bares.
Adiós al rumbo deseado de otro sino.
A los sueños de habitar otras culturas donde pensar sea el deporte favorito.
Con mi pan me como lo que tengo.
Con mi sal me curo las heridas.
Asumo mi lugar como esa sucesión de tejados que decían en Martín Hache.
Las esquinas y las piedras y cada suicida que se tiró de la Giralda.
Las mañanas azules y la verde esperanza.
La estrechez de las mentes y la grandeza de otras....
Seré esa oscura funcionaria del deber que va apuntando su vida en un cuadrante hasta morir un día , ordenadamente y en silencio, como salen los noruegos de sus bares.
Adiós al rumbo deseado de otro sino.
A los sueños de habitar otras culturas donde pensar sea el deporte favorito.
Con mi pan me como lo que tengo.
Con mi sal me curo las heridas.
lunes, 23 de enero de 2017
Conozco una mujer
Conozco una mujer
que camina sobre puentes de ceniza,
dobla cucharillas con los dientes
y salta los bordillos a zancadas.
Conozco una mujer
cuyo pelo blanquea hacia el amarillo,
que elude todos los espejos
porque nadie le ha explicado claramente
que siempre se es joven aunque el cuerpo no lo sea.
Si la mujer hubiera podido elegir su destino
si le hubiera interesado la batalla
si hubiera tomado su vida entre los brazos
como abrazó a los hombres que fueron enemigos
quizá habitaría un palacio propio
con salones de nácar y cortinas hechas
con la materia oscura de los sueños.
Si la mujer hubiera sido capaz de desear
algo más que ser amada en torno a los veinte
y no hubiera confundido sarcasmo con inteligencia
si no se hubiera dejado emborrachar por la amargura
quizá hoy las viejas cortinas de los sueños
se hubieran apartado para inundar de luz
a la mujer entera.
lunes, 16 de enero de 2017
Días de radio
Una vida sin estridencias,por fin.
Llegar a casa, encender la radio, sólo radio Clásica.
En mi interior una lucecita amarilla como un suspiro se mantiene, el interior de mi casa es mi corazón y ahora asemeja uno de esos hogares americanos de la película de Woody Allen, en la que la radio era tan importante y los días estabulados guardaban un perfecto orden, tendiendo sus jornadas de diversión concretadas así como las de labor estresante.
Ellos, los americanos, como los inve...ntores del confort en el siglo pasado, rigen mi imaginario personal,como en mis repisas adolescentes fueron los ingleses.
Más allá, más lejos todavía,la languidez de los verdes campos de Butler Yeats y el deseo sordo de conocer Irlanda o Escocia, como la cueva de la que salí, y que es la culpable de que ahora tenga nostalgia del sol que esta mañana acariciaba los campos a pesar de la travesura del frío.
Como aquel germen ,ya crecido y reproducido, sé que la nostalgia de esta vida que es como un vestido usado no será suficiente para matar la buena noticia de nuestro paso por el mundo, a los que nos gustaba mirar las flores y dar largos paseos, besar dulcemente o sembrar buen rollo.
A los que nos gustaba la paz.
Llegar a casa, encender la radio, sólo radio Clásica.
En mi interior una lucecita amarilla como un suspiro se mantiene, el interior de mi casa es mi corazón y ahora asemeja uno de esos hogares americanos de la película de Woody Allen, en la que la radio era tan importante y los días estabulados guardaban un perfecto orden, tendiendo sus jornadas de diversión concretadas así como las de labor estresante.
Ellos, los americanos, como los inve...ntores del confort en el siglo pasado, rigen mi imaginario personal,como en mis repisas adolescentes fueron los ingleses.
Más allá, más lejos todavía,la languidez de los verdes campos de Butler Yeats y el deseo sordo de conocer Irlanda o Escocia, como la cueva de la que salí, y que es la culpable de que ahora tenga nostalgia del sol que esta mañana acariciaba los campos a pesar de la travesura del frío.
Como aquel germen ,ya crecido y reproducido, sé que la nostalgia de esta vida que es como un vestido usado no será suficiente para matar la buena noticia de nuestro paso por el mundo, a los que nos gustaba mirar las flores y dar largos paseos, besar dulcemente o sembrar buen rollo.
A los que nos gustaba la paz.
jueves, 5 de enero de 2017
Volver aquí
Volver aquí, como se vuelve a u lugar de infancia, a un beso olvidado, a una esquina gastada.
Volver a emborronar lo que a nadie le importa, para sentir el pálido reflejo de lo que una es o podría ser, de lo que quiere gritar cada día como si fuera la única verdad a los cuatro vientos, pero se queda como siempre en la superficie , para , como dice Battiato, "no ofender inútilmente",
Y sin embargo qué ganas, qué ansia de ofensa, de desnudos en un mundo encorsetado, qué necesidad tan grande tenemos ahora de verdades cuando nos ahogan a mentiras, nos atan en corto con estadísticas inventadas, nos llevan con el palito de las ocas de granja dispuestas al sacrificio.
Ahora más que nunca necesitamos verdad, verdad a palo seco, a puñados o a espuertas, según cada uno la pueda recibir, verdad como un hilo dorado que no todos merecen , porque muchas veces la ceguera es más cómoda que un sofá de tres plazas.
Ahora más que nunca necesito verdad como una lluvia fina que bañe mi espíritu que es como un pájaro enjaulado y perfumado de Bulgari, pasmado ante su propia iniquidad.
Feliz, feliz año nuevo para todos.
Volver a emborronar lo que a nadie le importa, para sentir el pálido reflejo de lo que una es o podría ser, de lo que quiere gritar cada día como si fuera la única verdad a los cuatro vientos, pero se queda como siempre en la superficie , para , como dice Battiato, "no ofender inútilmente",
Y sin embargo qué ganas, qué ansia de ofensa, de desnudos en un mundo encorsetado, qué necesidad tan grande tenemos ahora de verdades cuando nos ahogan a mentiras, nos atan en corto con estadísticas inventadas, nos llevan con el palito de las ocas de granja dispuestas al sacrificio.
Ahora más que nunca necesitamos verdad, verdad a palo seco, a puñados o a espuertas, según cada uno la pueda recibir, verdad como un hilo dorado que no todos merecen , porque muchas veces la ceguera es más cómoda que un sofá de tres plazas.
Ahora más que nunca necesito verdad como una lluvia fina que bañe mi espíritu que es como un pájaro enjaulado y perfumado de Bulgari, pasmado ante su propia iniquidad.
Feliz, feliz año nuevo para todos.
jueves, 8 de diciembre de 2016
Los camioneros
He estado en un bar
un miércoles víspera de fiesta
cerveza americana
en la barra dos hombres acodados
nachos ,hamburguesas...
entre uno de ellos y yo
miradas furtivas que ilusionan
mi dulce carne abandonada.
El temblor de una llama adormecida
me fijo ,son repartidores de cerveza
están de paso
En breve subirán al camión negro y dorado
volverán a las frías autopistas
se sentirán solos o anhelantes
en algún lugar del mapa una mujer
o unos niños
un viernes por la tarde que no llega.
De momento continuarán su camino
como huérfanos de todo hogar o anclaje
y yo he pensado
me he puesto a mil tramando mi partida
Imagínate que de repente me voy
llego a cualquier lugar donde haya bares
y parterres de flores
puertos de mar y algún hombre escondido
que sepa lanzar miradas furtivas
a una mujer del sur que empieza a avejentarse
Imagínate que abandono mi hogar
herida por el ala del sombrero
que oculta todas mis locas fantasías
Me veo lejos de ti ,de vosotros
de mi esperpento diario
el papel de ordenanza ,institutriz o esposa
con su pala de madera para mover lentejas
Y su tiempo desnudo para controlar todo.
Me veo así tan lejos
puede que deseada
Otra vez superviviente , encantadora
con su caja de serpientes sordomudas
Y el collar de palabras enjoyadas
para hacer sentir a un hombre
como un niño.
Quizá haya una calle por la noche
rumor de mar y una farola solitaria
quizá haya blues y se humedezcan mis ojos marrón caramelo
que han visto y han sentido tantas cosas.
Quizá mi piel encuentre la manera
de volver a temblar entre el derribo
el solemne pasar de muchas estaciones
como huellas de tacón aquí en mi pecho.
Y aún así
qué triste me he sentido
al alejarme de vosotros
con la mente.
Qué desnuda qué sola ya sin mi esperpento
sin esta madre y compañera de sofá y televisión
que pregunta como una policía
persigue adolescentes alunadas
lleva una bata gris de cualquier modo
escucha transiciones o indaga malestares
en un reino acre de termómetro y rutina.
Qué sola
qué vértigo si tuviera
que inventar una vida en otra parte.
.......
"Los camioneros".
Ideas para un relato de mujeres que siempre quieren ser otra cosa
un miércoles víspera de fiesta
cerveza americana
en la barra dos hombres acodados
nachos ,hamburguesas...
entre uno de ellos y yo
miradas furtivas que ilusionan
mi dulce carne abandonada.
El temblor de una llama adormecida
me fijo ,son repartidores de cerveza
están de paso
En breve subirán al camión negro y dorado
volverán a las frías autopistas
se sentirán solos o anhelantes
en algún lugar del mapa una mujer
o unos niños
un viernes por la tarde que no llega.
De momento continuarán su camino
como huérfanos de todo hogar o anclaje
y yo he pensado
me he puesto a mil tramando mi partida
Imagínate que de repente me voy
llego a cualquier lugar donde haya bares
y parterres de flores
puertos de mar y algún hombre escondido
que sepa lanzar miradas furtivas
a una mujer del sur que empieza a avejentarse
Imagínate que abandono mi hogar
herida por el ala del sombrero
que oculta todas mis locas fantasías
Me veo lejos de ti ,de vosotros
de mi esperpento diario
el papel de ordenanza ,institutriz o esposa
con su pala de madera para mover lentejas
Y su tiempo desnudo para controlar todo.
Me veo así tan lejos
puede que deseada
Otra vez superviviente , encantadora
con su caja de serpientes sordomudas
Y el collar de palabras enjoyadas
para hacer sentir a un hombre
como un niño.
Quizá haya una calle por la noche
rumor de mar y una farola solitaria
quizá haya blues y se humedezcan mis ojos marrón caramelo
que han visto y han sentido tantas cosas.
Quizá mi piel encuentre la manera
de volver a temblar entre el derribo
el solemne pasar de muchas estaciones
como huellas de tacón aquí en mi pecho.
Y aún así
qué triste me he sentido
al alejarme de vosotros
con la mente.
Qué desnuda qué sola ya sin mi esperpento
sin esta madre y compañera de sofá y televisión
que pregunta como una policía
persigue adolescentes alunadas
lleva una bata gris de cualquier modo
escucha transiciones o indaga malestares
en un reino acre de termómetro y rutina.
Qué sola
qué vértigo si tuviera
que inventar una vida en otra parte.
.......
"Los camioneros".
Ideas para un relato de mujeres que siempre quieren ser otra cosa
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