jueves, 24 de julio de 2014

Lo primero que hice

Lo primero que hice cuando llegué a Lanzarote fue poner los pies sobre la barandilla del balcón.

Un viento raro,desconocido para mí,obligaba al mar a hablar como en sueños.Esa primera noche una cuadrilla de la seguridad del hotel buscaba con linternas a unos intrusos,y si intentabas tomar el fresco te alumbraban con una linterna;el surrealismo se agregó a la confusión de la reserva y la adjudicación errónea de una habitación en planta baja.

Pero yo,asomada al balcón con un camisón verde de mi abuela,transparente como una medusa inflada de donuts o petas zetas,no me cabreé,el viento de una isla milenaria me soplaba en las orejas con la intuición de muchos secretos.

Ahora creo saber que las vidas se superponen como las páginas de un libro,con lo cual el ego no importa tanto,ni las rupturas ni las pérdidas ni los dramas que consideramos importantes;sin darme cuenta he conseguido ahorrar el dolor gratuito de las conversaciones estériles,de aquellos y aquellas que me chupaban el alma como la piel de un limón y me arrojaban desde la cubierta de un barco.

Un barco.

Un barco cargado de turistas mierdosos(como yo,claro) cruzó una mañana de Lanzarote a Fuerteventura,y el cielo gris impidió la puta foto de recuerdo descargando sobre nosotros una lluvia con ínfulas bálticas,demostrando una vez más que el guión no lo firman los humanos, al menos no siempre.Quedó la cubierta vacía y se llenó el bar con los cristales empañados,el infame rumor de las cotorras waseadoras y el olor a pvc húmedo de bolsas y mochilas.

Yo volví a cabrearme con la niña que quería sentarse fuera,donde me parecía que la estela de espuma blanca que provocaba el motor y ese incesante balanceo no eran más que el anuncio de un vuelco inmediato,caída al mar,tragedia de telediario veraniego.

Los chicos de la tripulación con sus polos bordados sobre fondo gris.
Gris el cielo sobre el mar,bajo cuyo manto se mueven tantos peces.

El barco llegó a Corralejo,una cafetería cerca del puerto con sillones de mimbre,un gato reventado buscando refugio,como lo piden los gatos,sin pelotear,mientras el sol iba saliendo,la niña sufría por el gato,conectada como está a todos los animales que ve,tiene un corazón de oro pero yo soy madre y por lo tanto conservadora y mala persona,déjalo donde está,no lo toques,está enfermo.

Enfermo.

Los árboles enferman y se mueren por dentro.

La gente también.

Al día siguiente nos cambiaron a una habitación en la segunda planta con vistas al mar,ocho noches oyendo ese ruido de origen,felicidad y peligro primigenios,todo está bien mientras las olas vayan y vengan,duérmete niña que el viento de la isla no se detiene pero no está loco,no destruye nada,es el verdadero espíritu de la libertad.

Fui feliz los primeros días,sí,como siempre en los sitios de mar.

Dice mi hija que he perdido frescura,que ya no quiero bajar a la playa de noche ni hacer nada raro;
raro es vivir,me gustaría decirle,sigo siendo rara aunque tú no te des cuenta,porque las piedras pueden meterse en mi cabeza y no salir,porque quisiera ser un río de consuelo como un magma,aquél que lo cubrió todo cuando el diablo despertó y se hizo una casa nueva con la isla para que la gente pudiera saber muchos años más tarde cómo debió empezar el mundo.

Pero eso fue después;
ahora sólo recuerdo que lo primero que hice al llegar a Lanzarote fue estirar las piernas en un balcón agitado por el viento,y sentirme dueña de algo muy parecido a mí misma.

Algo así pequeño y libre,como sin importancia.




12 comentarios:

Genín dijo...

Esa sensación de estirar las piernas es genial, al menos es lo que decía Aznar cuando ponía las patas encima de la mesa con Bush.
Espero que contarás parte, al menos, de las preciosidades que veas en Lanzarote ¿Si?
Y millones de fotos, plis... :)
Que lo pases bien si estás allá, y si estás aquí, también :)
Ya te echaba de menos.
Besos y salud

Nieves dijo...

Me ha gustado esa percepción de tu niña, cuando te dice que ya no haces cosas raras.
Eso me ha sacudido más que nada de toda tu exposición de pensamientos y sensaciones.
Quien conoce tus rarezas se acostumbra a ellas y las termina necesitando, puede que una misma piense que el tiempo la está normalizando incluso puedes respirar aliviada, "Ay, los años me están haciendo un poquito normal." Pero claro para los que te conocen en tus rareza reina tu normalidad.

Puede que me haya visto reflejada en todo este mundo de rarezas Reyes :)

Mil besos amiga.

Cuídate y mímate mucho amiga!!

mariajesusparadela dijo...

Todo el texto es literatura.
Y de la buena.

Isabel dijo...

Lo raro es vivir como decía la Gaite.
Me alegro de que estés disfrutando y me gusta la manera en que lo relatas.
Abracitos.

NáN dijo...

Siempre has sido una fuerza que encuentra el punto de placer en esta vida cotidiana de mierda que tenemos.

Pero ahora saltas estupendamente de punto en punto de placer.

Y escribes estupendamente.

Reyes dijo...

Genin,no me hables de Aznar que en este blog no se habla de alcantarillado;Claro que pondré fotos,no me importa que pasen los días y ya parezca que se me olvida,no lo hará porque vi muchas cosas bellas en pocos días y tengo cientos de fotos.
Si me tienes paciencia las voy colgando y lo comentamos.
Un abrazo.

Reyes dijo...

Nieves,supongo que ella nota los cambios que yo en mi senectud he experimentado en los últimos años,de todos modos mi carácter nunca fue emprendedor,no entiendo cómo no me metí a funcionaria de joven para tenerlo todo atado porque la verdad es que ahora la seguridad me obsesiona.
Ella es joven,apenas está floreciendo su personalidad y entiende todo como un reto,busca siempre otra forma de hacer las cosas,darle la vuelta a las situaciones, a mí me cansa y me obliga a decir no todo el rato,así que mucho tiempo de las vacaciones juntas hemos estado cabreadas la una con la otra pero bueno,también aprendemos;creo que cuando el tiempo pase le valdrán más mis cosas buenas que malas,aunque yo juzgué duramente durante muchos años,supongo que es ley de vida.Ahora le toca a ella ser más rara que yo.
Más libre.
Un beso,querida Nieves.

Reyes dijo...

María Jesús,te juro que sigo escribiendo por ti.

Reyes dijo...

Isabel,se acabó el periodo vacacional,relataré a toro pasao.
Mil besos.

Reyes dijo...

Nán,en la vida cotidiana sólo encuentro gilipollez y falta de horizontes,pero en Lanzarote encontré piedra volcánica y mar,y ahí es fácil sentirse viva.
Un abrazo.
Besos para todos.

el chico de la consuelo dijo...

pufffff que bonito.
Hace poco también escribi
sobre Lanzarote
esas paraiso blanco y redondeado
donde el aire sopla tanto
que a veces solo
puedes escucharte a ti mismo
y a tus deseos.

Esilleviana dijo...

Sí, siempre es un placer disfrutar de tus palabras. Está claro que disfrutasteis en esa provincia de Las Palmas. Me alegro por vosotras.

:)

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