jueves, 8 de diciembre de 2016

Los camioneros

He estado en un bar
un miércoles víspera de fiesta
cerveza americana
en la barra dos hombres acodados
nachos ,hamburguesas...
entre uno de ellos y yo
miradas furtivas que ilusionan
mi dulce carne abandonada.
El temblor de una llama adormecida
me fijo ,son repartidores de cerveza
están de paso
En breve subirán al camión negro y dorado
volverán a las frías autopistas
se sentirán solos o anhelantes
en algún lugar del mapa una mujer
o unos niños
un viernes por la tarde que no llega.
De momento continuarán su camino

como huérfanos de todo hogar o anclaje
y yo he pensado
me he puesto a mil tramando mi partida
Imagínate que de repente me voy
llego a cualquier lugar donde haya bares
y parterres de flores
puertos de mar y algún hombre escondido
que sepa lanzar miradas furtivas
a una mujer del sur que empieza a avejentarse
Imagínate que abandono mi hogar
herida por el ala del sombrero
que oculta todas mis locas fantasías
Me veo lejos de ti ,de vosotros
de mi esperpento diario
el papel de ordenanza ,institutriz o esposa
con su pala de madera para mover lentejas
Y su tiempo desnudo para controlar todo.
Me veo así tan lejos
puede que deseada
Otra vez superviviente , encantadora
con su caja de serpientes sordomudas
Y el collar de palabras enjoyadas
para hacer sentir a un hombre
como un niño.
Quizá haya una calle por la noche
rumor de mar y una farola solitaria
quizá haya blues y se humedezcan mis ojos marrón caramelo
que han visto y han sentido tantas cosas.
Quizá mi piel encuentre la manera

de volver a temblar entre el derribo
el solemne pasar de muchas estaciones
como huellas de tacón aquí en mi pecho.
Y aún así
qué triste me he sentido
al alejarme de vosotros
con la mente.
Qué desnuda qué sola ya sin mi esperpento
sin esta madre y compañera de sofá y televisión
que pregunta como una policía
persigue adolescentes alunadas
lleva una bata gris de cualquier modo
escucha transiciones o indaga malestares
en un reino acre de termómetro y rutina.
Qué sola
qué vértigo si tuviera
que inventar una vida en otra parte.
.......
"Los camioneros".
Ideas para un relato de mujeres que siempre quieren ser otra cosa

domingo, 20 de noviembre de 2016

Hoy me he despertado
subiendo a un tercero por la escalera
con un cartucho de pescado frito
yo era una mujer negra.
Antes había estado pagando
con dinero en lugar de con tarjeta
había elegido dos jarras para agua
tamaño individual
y una de ellas estaba abollada
todo muy real
creí haber perdido la cartera
eso más o menos como en la vida de blanca
que suelo asustarme porque me faltan cosas
en el repaso visual de cada cinco minutos.
Había un ascensor ,
es el que siempre cojo
en diferentes sueños
y eso me hace pensar
que si hay entornos repetidos
es porque tenemos otras vidas
otras casas y otra piel
cuando marchamos de aquí
por unas horas.
Al volver hasta aquí
me encuentro que ha llovido
la ropa se ha mojado
qué fastidio.
Hubiera preferido
llegar a mi destino
con el pescado frito.


viernes, 11 de noviembre de 2016




Muere la inteligencia
se arrastrará como las hojas en los parques
se olvidará como el olor de las manzanas
cuando eran manzanas verdaderas.
Muere la inteligencia...
la juventud que temblaba de amor puro
y el poeta que cantaba bajo el puente
hecho con un millón de corazones .
Mueren también los delfines
pespuntes de sangre en la línea de horizonte
donde termina el mar y se enamoran los ahogados
de la belleza de seres mitológicos.
Sólo queda falsedad.
La estridente ignorancia de una avenida repleta
de gente que exagera sus derechos
en el mostrador de una triste oficina
y dobla el yugo bajo grandes injusticias.
Sólo quedo yo ,dando besos a ese yugo
por tener la suerte de poder ganar la vida
a costa de perderla poco a poco
sin poemas sin palabras que alimenten
o enciendan luz en una llama viva.

Perdí la letra de mi canción prohibida
la llave de todos mis tesoros
el mapa que me llevaba lejos
la ruta sagrada para todo el que nace.
Es un otoño triste donde el alma
se pierde entre cenizas y hojas secas.


(Dep señor Cohen).

martes, 11 de octubre de 2016

Fui feliz, Día 1





Fui feliz arrastrándome con él bajo los bancos del colegio, avanzando hacia las guirnaldas de navidad, destrozándolas debajo de las mesas.
Él me dijo que éramos bomberos, (bomberas no había en aquella época, supongo que yo sólo podía ser la novia del bombero)y que juntos estábamos completando una acción.
Yo me sentía parte de algo, la primera aventura romántica de mi vida, creo que fue.
O quizá aquél era el primer activista que conocí , pero aun así me envolvía en cariño y protección, ya era estupendo que contara conmigo para aquel viaje que ni siquiera sé cómo empezó.
Hay una cosa llamada virilidad y otra cosa llamada sensualidad y ambas estaban presentes allí.
Era un colegio chiquito en la esquina de mi casa, seguramente se podía ver la puerta de entrada desde mi ventana, en el corazón del barrio de la Macarena , a donde cada noche llegaba un camión de basuras que daba vueltas a las bolsas como un dragón pestilente.
Fue allí donde las noches de verano sevillanas se rasgaban como trozos de terciopelo estropeado, árido y reseco, quemado por demasiadas horas de calor.
Fue allí donde aprendí a amar los  barreños de plástico con la ropa limpia viajando hacia la azotea y los cordeles que se usan para que la ropa crea que puede volar.
Las camisas soñaban que eran banderas y las sábanas se imaginaban velas de barco, los calcetines  pájaros y los pañuelos, que por aquel entonces aún había pañuelos de tela, alas de paloma blanca.
Todo eso lo aprendí allí.
Y aquella mañana del colegio en que fui cómplice de un acto que reventaba la navidad.
Me lo pasé en grande esparciendo espumillón de colores escondida de miradas molestas, en la clandestinidad  más íntima con aquel guapo explorador.
Qué lástima que luego la profesora nos avergonzara delante de toda la clase; aún recuerdo su mosqueo  y su lapidaria condena en forma de frase que me perforó el corazón.
"Por culpa de estos niños, nos hemos quedado sin Navidad".
No nos llamó gamberros, no nos obligó a comprar más guirnaldas para escarmiento público, no pronunció la palabra "adornos".
Sólo nos bronqueó embravecida y nos acusó de robar la Navidad.
Yo tenía seis años.
A ver qué novia de bombero puede resistir semejante acusación.


sábado, 27 de agosto de 2016

La bolera

Con nuestras pequeñas cosas
vamos arrastrando nuestras vidas
para unos, simples cajas con canicas
para otros, grandes baúles de oro.
Quizá el otoño nos deprima
y nos haga parecer señoras tristes
de las que siempre están echando de menos
las sombras que dejan las hojas de los árboles.

Entonces iremos a las farmacias de guardia
a comprar suplementos para subir el ánimo
Y desearemos con fervor que alguien nos quiera
aunque sea el quiosco de prensa y chucherías
o el que vende cupones o el frutero
que alguien sepa nuestro nombre y manías
por favor no caer en el olvido estando vivas
porque eso se lo dejamos a las muertas.
Y sin embargo
qué fuertes suenan las palabras ya dichas
el tono de voz de nuestra abuela
o aquellos otros con quien gastamos domingos
o compartimos alguna duermevela;
qué cerca sigue esa vida que no existe
esos detalles tontos que sólo tú recuerdas
pareciera que el tiempo fuera un perro loco
que desordena todo
Y ya no importa
quién falta, quién sigue todavía
quién desapareció
qué bolo queda en pie
en la bolera.

domingo, 14 de agosto de 2016

Nosotros

Nosotros los pacíficos
los que comemos garbanzos cuando hay
los que sufrimos el afán de tantos otros
los que morimos en guerras o pasillos
lo que tan sólo tenemos abanicos 
para echarle fe a las injusticias;
nosotros los pacíficos
que no sabemos abusar en la sequía
ni sacar provecho de la escasez de otros.
Los que jamás tenemos una idea
para robar al que no puede defenderse
porque tuvimos abuelos o aún tenemos hijos
y vemos su cara en todas partes.
Nosotros nos quejamos
por el clima o el expolio repetido
el estraperlo no nos hizo ricos
y el sentimiento jamás nos sacará de pobres.

domingo, 7 de agosto de 2016

Sin título

Como un dolor que duele ya olvidado
me pesa esta muchacha que no se quería mucho
tenía una boca suave y ojos tiernos
y bastante dignidad para ser pobre
y soportar leyendo los veranos....
Si volviera hacia atrás
siempre lo digo
haría esto o aquello:
pero la chica que no se amaba mucho
y la mujer de hoy
las dos lo saben.
Si volviera hacia atrás
haría lo mismo
tendría exactamente el mismo miedo
la cautela infeliz
la precaución constante
y pasaría leyendo los veranos.
Es imposible engañarse tanto tiempo.