jueves, 28 de febrero de 2013

Feliz día, Andalucía




Un año más prefiero a Carlos Cano para que me estremezca de esa forma tan suya haciéndome pensar en un concepto de pueblo,que nos define en gran parte y nos moldea.

A todos los que conocéis la luz de aquí,por nacimiento o por adopción.

A tod@s los andaluces que podéis ser de cualquier parte.

Feliz día.



martes, 26 de febrero de 2013

Egoísmo




Sucedió en el hiper,en la cola de la caja. La señora que me precedía era una mujer-hija que empezaba a convertirse en madre de su madre. Y la madre llevaba uno de esos vestidos de abuela con rebeca sobrepuesta abotonada al principio que luego cae abierta a partir de ahí.Y entonces la recordé,porque la forma de su cuerpo era como la de ella.

Como mi abuela.Y tuve ganas de llorar.Las sensaciones no son más que eso,avivadas por una imagen,un olor o una canción.Pero más que nada fue porque me pregunté ;"¿Cuántos años llevo viviendo sin ella?¿Diez,doce?Quiero decir,viviendo yo sin que ella viva...un montón,seguramente."

En efecto,un montón.Y me di cuenta de que cuando hablo de mí,(mi vida,mis años,mis traumas,mi viaje)nunca tengo en cuenta a aquella gente que se quedó por el camino.Estamos diseñados para soportarlo casi todo,desde un trabajo estable hasta un matrimonio de cuatro o cinco décadas pasando por los campos de concentración.

Estamos obligados a olvidar para vivir.A alejarnos de los recuerdos como si fueran margaritas del campo,tan dóciles ahí quietas mientras seguimos nuestro paseo.

Estamos hechos de una pasta egoísta que permite la supervivencia,pensé.También es verdad que estaba ahogada por una extraña pena,como de niña huérfana,de repente perdida en un un hipermercado.
A veces me pasa que me descascarillo por dentro como una fruta seca.Que no encuentro dignidad alguna en nuestra forma de sobrevivir.
Menos mal que enseguida hay que empujar el carrito para llevar la compra hasta el coche,y se me pasa.
(Foto:Alberto V.)

domingo, 24 de febrero de 2013

Fe de erratas

En mi último post afirmaba que no se puede estrenar el mundo cada día.

Como bien dice Suso,esto no es exacto;se estrena el mundo cada día que amanece.

Aunque sea lunes.



miércoles, 20 de febrero de 2013

Buenas tardes,señora dietista







Qué tal,ya ve,por aquí otra vez...no,no quiera saber lo que he estado comiendo desde Navidades,me daría usted de ostias hipocalóricas y no es plan,que ya bastante tenemos con estar aquí otra vez a la hora de la siesta.

Ya sé lo que piensa usted, que para qué carajo vengo si mi peso sube y baja como máximo tres kilos y no es gracias al dios Gambrinus por ningún problema de tiroides,sino por la ingestión desproporcionada del rubio elixir esos fines de semana en que parece que todo ha llegado a su fin,y el hámster humano (especie sevillanus localis) tiene la necesidad y sobre todo la ilusión de celebrar que no hay que levantarse temprano,esto es,que no hace falta mirar la hora.

¿Habrá algo más engañoso que ser feliz y pegarse panzadas los fines de semana cuando "todo" vuelve a empezar el lunes,y con más pesadez y cansancio si cabe?

No se estrena el mundo todos los días,usted bien lo sabe,por más que nos lo creamos.

No me mire así,ya sabemos que no puedo ser una gorda feliz,esto se da por hecho;pero tampoco tengo tan claro que quiera ser delgada,porque de haberlo deseado de verdad,supongo que lo habría conseguido.

Y ya son cuatro décadas.

A este paso empujaré el andador (financiado por mis amigos blogueros mediante colecta,puesto que mi generación ya intuye la vejez que le espera)y me seguirán asomando por los bolsillos de la batita floreada los tickets de la farmacia,juntados unos con otros con la misma ansiedad y deseos de enmienda.

A veces pienso que la gente que me trata lo que menos ve de mí es el sobrepeso.

Creo que se fijan poco,les envuelvo en las chorradas que digo,en los análisis y canturreos (pienso en el trabajo,que es donde ahora paso más tiempo),en la jartura sin límite de mi forma de vida sin embargo enamorada de casi todo y de los capuccinos de la máquina de café;he vuelto a perfeccionar la técnica de comer por los rincones,ahora entre cartas y cajas amarillas,antaño entre carpetas A-Z,albaranes o micrófonos.

Sabe qué le digo?
Que hay gente incorrecta estéticamente pero muy interesante.

De hecho he conocido a personas muy despeinadas o muy deformes (incluso sudorosas,algunas,fíjese)que parecían encantadoras.
¿Se imagina usted que yo sea una de éstas?

Yaaaaa,ya sé,es que no se trata de estar más guapa,sino de tener más salud;cambiar los hábitos y todo eso.

¿Pero de verdad usted cree que hay alguien en este planeta que no sepa apreciar lo que es comer lo que apetezca en cada momento,sin más?

¿No le parece curioso que nuestros abuelos mataran por comerse unas buenas aceitunas aliñás y una generación más tarde las tengamos que esconder para no engordar? (esto lo decía Marujita Díaz en una entrevista,creo).

¿Y esos momentos palomiteros de sofá frente a una película ,sin orden ni medida?

Aunque no sea desde luego un buen hábito...¿no le parece una metáfora perfecta de la libertad?
En fin,en fin,no me mire así.

Aún soy joven,o eso dicen,y me enfrento a una edad de transición ,otra vez.Mis ovarios son raquetas cuyas cuerdas empiezan a saltar por los aires y necesitaré salud y buenos alimentos.

Desde luego mezclar dulce con salado y comerse de postre un par de rodajas de político o creer que por ser picos integrales puedo tragarme media bolsa no son actitudes que insuflen a una orgullo y bienestar,aparte de que al quitarme la ropa las prendas siempre me parecen trozos de carpa circense,puestas no las veo tan grandes.Oiga.

En fin.

Que sí.

Que me apunto otra vez lo de andar media hora cada día a buen paso,(ya subo siempre a pie las escaleras del metro)y nos vemos aquí en un par de meses.

Debe usted pensar que soy una frikie,pero qué va;soy de lo más normal.

De hecho me encontrará usted donde siempre,en el punto medio de las cosas medianas,con un péndulo desajustado y un pensamiento vigorosamente deprimido,detrás de cualquier mostrador de cualquier oficina postal de Ejjpaña.

Por si algo se le ofrece.




lunes, 18 de febrero de 2013

Así me gusta,sí

En A Coruña se ha aplazado el deshaucio de Aurelia,una abuela a la que acompañaban unas doscientas personas para evitar que la echaran por pagar una renta antigua en la casa donde vive.

Ésta es la historia resumida.

Activistas encadenados al portal impedían la ejecución de dicho desahucio,por lo que llamaron a los bomberos para que rompieran la cadena.

El bombero al frente del trabajo,cuando ha llegado y ha visto lo que había, ha dicho no.

Ha cogido un cartel de STOP DESHAUCIOS y lo ha colocado de manera visible en la cabina del camión,después de negarse a hacer el trabajo.(no ha salido en todos los informativos).

Esto me ha hecho pensar,oh regocijo entre los grandes,de repente bailarines en mi ombligo apático;

ya que los mafiosos se cubren,se reconocen,se arropan entre ellos,se esconden las vergüenzas,se financian,se ayudan;por qué no va a poder el pueblo reconocerse a sí mismo.

El cinismo de ciertos jerifaltes nos empuja a creer que la conciencia de clase no existe,pero vaya que sí.

Vaya si es necesario que ahora los trabajadores sepan contra quién actúan,a quién deben obedecer,qué cosas van contra uno mismo.

Ahora sólo falta que los polis se nieguen a pegar,y estaremos un poco más cerca de la revolución de las conciencias.

Entre la basura diaria servida en titulares,me quedo a este jefe de bomberos en prenda,así me gusta,sí;me lo cuelgo en la solapa de súbdita feliz ,por una vez.

Por esta noche deshaucio a la impotencia como sentimiento base.


sábado, 16 de febrero de 2013

Preguntas del sábado


Si pueden caer meteoros del cielo sin que podamos preveerlo,¿no estaría bien (también) poder esperar otras cosas increíbles?

(Como todo lo que cae y desprende luz,tienen una belleza rompedora,inquietante...aunque por desgracia hay muchos heridos).

¿Por qué habitualmente vivimos en un mundo cuadrado con cuatro ideas fijas y nuestra única fe es la esperanza de una trayectoria estable y previsible?

Éstas son las preguntas para un sábado gris en el que lo único que he hecho ha sido,aprovechando que la niña ha ido con mi hermano a patinar sobre hielo (ooootra vez),ir al cine a ver una peli de "mayores".

(Para ser más exactos,"Mamá",de producción hispanocanadiense y el jugoso nombre de Guillermo del Toro como bandera.Una historia de miedo miedísimo con demasiados ruidos raros donde la historia emocional de fondo(esos dramas con niños de por medio )duelen más que los sustos.Me recordó a las polillas de "Beloved";historias donde el amor loco de las madres construye puntos en la tierra donde se mezclan lo vivo y lo muerto para traspasar todas las fronteras).

Ahora a la ducha a seguir pensando por qué a veces tengo la sensación extrema de que ya cumplí con el mundo.

Mis ideas sobre la gente han variado ;también sobre la amistad.Hace algunos años ya que no tengo relaciones sociales y no las echo de menos.

Tengo la sensación de que aquellas páginas del catálogo que estrenaba en los años mozos,cuando creía de verdad que los amigos son mejores que cualquier cosa en la vida,me han caducado a una velocidad de meteorito cayendo sobre Rusia.

Cómo he podido cambiar tanto ,de repente entendiendo que los prejuicios paternos ,las advertencias ,lo que siempre he considerado trabas para la libre circulación de personas y sentimientos,tenía una base de la que de joven siempre huí por principio.

Ahora me da pereza cultivar relaciones que incluyan llamadas de teléfono,citas en las que se pasa frío o calor o se pierde la voz cotilleando,qué cansancio demostrar interés y creer que puedo despertar el de los demás con mis tonterías sobre la endometriosis o los insomnios infantiles.

Puede que esto sea por exceso de trabajo,o falta de energía...o puede que sea una cuestión de madurez.

Mientras lo dilucido,espero que sea cierto lo de aquella frase zen que afirma que la vela no se hizo para iluminarse a sí misma.

Ya encontraré el modo de iluminar,quizá siendo la abuela más sociable del geriátrico.


Pero ahora no.

Ahora no.









domingo, 10 de febrero de 2013

Los días




Los días que arrastran una vida son innumerables y cada uno tiene un afán.

En ellos sale el sol cada mañana y se pone diferente;en todos hay verdades absolutas,odios que florecen como margaritas negras con las que uno se va a la cama para amanecer tosiendo molesto por las cenizas.

Por encima de todo,la supervivencia,la necesidad de sacar adelante a los niños,mientras en el mundo de los hombres se suceden tempestades y hambrunas.

Imagino una Sevilla de piedra ahogada,a donde la luz de invierno llegaba desvalida y breve; calles retorcidas con portones celosos detrás de los cuales crecía un niño mimado a unos cuantos barrios de sus hermanos, menos afortunados; él era el mayor y lo criaban sus abuelos y tenía hasta bicicletas mientras los otros hacían equilibrios para comerse unas migajas y al mismo tiempo mantenerse a salvo de las grescas familiares.

Lo peor para un niño es crecer oyendo mentiras y conflictos,pero él estaba a salvo.

O eso pensaba el abuelo,cuya firmeza de carácter y sentido de la justicia contrastaba dolorosamente con el de su hijo,incapaz de hacer feliz a su familia;quizá por eso hoy sobreviven pocos de sus hermanos, pero aquel niño mimado ha llegado a viejo o casi viejo,aunque no haya sido nunca capaz de ser feliz.

No tengo últimamente mucha sensibilidad,o casi ninguna;pero a veces siento el pinchazo de la nostalgia, por vidas que no
fueron mías pero que laten entre mis nudillos machacados;las miradas del pasado que me pertenecen por sangre, recuerdos que chapotean en las calles de Sevilla, en aquella esquina, en aquel taller cuya puerta se abría con un gemido, las piedras húmedas,aquel mundo de canarios enjaulados que criaban en primavera y cuyos cantos se elevaban hacia el azul intenso.

Algo me dio tiempo a vivir, pero poco.

Daría cualquier cosa por estar allí,por ver cómo fueron las cosas, cualquier recreación mental me parece una ofensa... la
reflexión inevitable es la de la brevedad.

La brevedad de una existencia que una vez tuvo toda la importancia para quien la vivió y que acaba siendo un poco de humo.

Tanta lucha perdida.

Ayer pensaba,(antes de soltar involuntariamente un globo rojo de los que regalan en la tienda de D-sigual justo en la esquina de la calle Aire), en cómo me gustaría ser leyenda en Sevilla.

Un poco de hiedra,un trozo de pared donde murió el amor,una fuente sonando sola en memoria de un sueño no cumplido.

Pero las leyendas ocurren continuamente, se dan con el paso de los días; en la infancia, que es una tierra que se va agrietando poco a poco hasta que desaparece;en la familia, que es un bosque de árboles confusos, desgraciados o valientes, cada uno con su historia, misterio insondable para los que nos creemos eternos.

Sin embargo hoy le sostengo a mi bisabuelo esa mirada valiente y serena (quizá un poco mosca), él desde una foto vieja, yo derrotada desde un presente que también se convertirá en un poco de humo.




martes, 5 de febrero de 2013

Bosque abandonado







Por qué crece en mí este abandono

que me convierte en un bosque calcinado

las rodillas arañadas por las piedras

las manos agotadas,malheridas

escrutando los ruidos de la noche

con el miedo y la angustia de cien vidas

acostadas en un bosque de zarzas.

Qué pudo ser de mí

ya no me importa.

Mil espejos que tuviera en cien palacios

siempre sería lo mismo

darían a luz un único reflejo

el mío;

en cada espejo desnudo

la misma mujer

sola.






23 de abril

Hoy me doy cuenta de muchas cosas sorprendentes. De mi pertenencia al país de las palabras, de mi nacionalidad de libro, de mis deseos que ...