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lunes, 2 de marzo de 2015
Cementerio nuclear
Tengo tus recuerdos enterrados en el cementerio nuclear,con el resto de amistades tóxicas que me regaló la vida.
He tenido tiempo de analizar tus capas de mala suerte y la indignante presión a la que me sometían tus preguntas,tu morboso interés en mí y en mis cosas,que siempre quedaban por debajo en la escala de interés y patrimonio del mundo mundial.
He pensado en cada descubrimiento que hacías sola en tu cuarto,en la cámara oscura de tu vida,bajo aquel montón de libros reveladores que jamás compartiste conmigo,y es por eso por lo que ahora me doy cuenta de que sólo te serví como bufona o comparsa.
Creyente de las latitudes y de los prejuicios,quizá en el fondo nunca me tomaste muy en serio;me juego el cuello a que jamás valoraste nada de lo que escribí.
Ni de lo que amé,ni de lo que hice,ni de lo que viví.
Cada día que pasa estoy más segura de que tu amistad se basaba en mi minusvalía,en mi pobreza,en mi mala racha eterna,y me temo que la mayoría de los que se dicen amigos son así.
Nadie se alegra de lo bueno que les pase a otros,mucho menos cuando esos otros flotan en la pecera de los inservibles,de los que consideramos que son graciosos pero incultos,lejanos de nuestros intereses y motivaciones.
La razón de ser de ciertas amistades es ésa,un discurso hecho con referencias comunes y vivencias que ya no son,en el que una parte le roba a la otra toda alegría y jamás le reconoce nada positivo.
Culpa mía no haberme dado cuenta de que no te quería en mi vida desde tanto tiempo atrás,culpa mía no haberte quitado mis vísceras de la boca en el momento preciso,sabiendo como yo sé que cierta gente inteligente no tiene amigos.
Nos salvó durante años el lloriqueo adolescente,la crítica feroz del mundo cruel,y tal y tal pero al llegar aquí y quitarme las plumas de pato gris descubrí con horror que tu cantinela,todo aquello que te enseñaron y me mostrabas,la mezquindad del materialismo,ese futuro que se va por el desagüe a la primera de cambio y que tanto te preocupó siempre,no era para mí.
Nunca lo fue.
Y me robaste tantas veces la esperanza que no puedo echarte de menos como no se echan de menos los sabañones ni el dolor de ciática.
Tengo tus recuerdos enterrados en el cementerio nuclear,junto con el resto de amistades tóxicas que me regaló la vida.
Todo tiene su sitio en este viaje,y su lección y su epitafio.
domingo, 19 de enero de 2014
Ayer vi nevar
Sí,ayer fue cuando tuvimos que volvernos en la carretera hacia Pradollano por una amenazadora nevada.
Me dio tiempo a ver cómo es eso de nevar,por primera vez en mi vida;tengo la imagen de mi hermano grabada en la cabeza,delante de mí, a su espalda cayendo lasquitas blancas embarcadas en un viaje muy propio,algo así como algodón o plumas,algo que pesa poco pero tiene su propio cuerpo.
Raro y hermoso;aunque luego tuviera que coger la cámara como un japonés diarreico para subir al coche con las alarmas encendidas.
Al parecer que nieve mucho no es bueno cuando quieres ir a Sierra Nevada,qué paradoja;porque entonces hacen falta cadenas para llegar y los riesgos se multiplican.
Fuimos dos niñas pataleadoras,con la cabeza humeante en esos riscos nevados a los que no podríamos subir,y con el caramelo a medio degustar bajamos a Granada.
A lo tonto pasa la vida,y hace la tontá de envejecernos;
veintidós añitos hace que paseé mi cuerpo por la misma Granada que ayer espolvoreó de nubes grises la tarde,quizá en aquel tiempo no se vendían paraguas en las esquinas,pero el Darro sigue allí,murmurando escondido debajo de un puente:y las teterías y ese aire como triste que para eso hay un paseo así llamado,en plural,paseo de los Tristes,triste por cualquier causa o modo o simplemente por la romántica caducidad de nuestros sueños.
Estuve en Granada en 1992,en un seminario de radio de una semana de duración,allí fue donde gracias a una amiga ya perdida que era muy sabia y escribía muy bien (cuántas veces habré encontrado este tipo de mujeres que me ayudan) mi voz se dejó oír por vez primera aunque no llegara a ningún lao después,aunque la cosecha inmediata fue buena,algunos amigos hice.
Un amanecer al que llegamos en taxi,D.,una chica llamada María y yo,eso lo recuerdo bien,y mi pelo largo (y lo buena que sabía que yo estaba aunque eso me diera tanta vergüenza) y las charlas que suele tener la gente joven ya quiera filosofar o follar,que en eso no hemos cambiado nada,aunque siendo como era me comía menos roscos que los Roper;
buscaba lo utópico,lo mejor,lo que significara algo más,y me sobreponía continuamente al chasco de nuestra simpleza,lo poco que le cuesta a la gente emparejarse o estudiar una carrera,por ejemplo.
Mi novio que había quedado en Sevilla era mejor opción porque estaba loco por mí aunque no lo supiera,aunque se fuera a Grecia con su hermano pintor,cómo dolía,podría haberme tragado mi propio corazón de pura angustia,pero me seguía llamando a pesar de mi lección granadina, de mi distancia,y mi corazón bailaba otra vez más tonto que loco sabiendo que tenía un único dueño.
Un amor de ésos de sufrir,de ahora sí,ahora no y al final se te cae el pelo.
No teníamos móviles (yo al menos llamaba a casa desde las cabinas) ni facebook ni tuiter ni podía imaginar que un día tendría una hija,(en mi nebulosa ciertas cosas ni se contemplaban),pasábamos la mitad de las madrugadas en los bares y bebíamos muchísimo café.
Yo sé que esperaba,esperé como luego toda mi vida,abrirme como un pañuelo o un abanico,beber la vida como una naranja estrujada entre los dedos,y sé que esa gran avalancha de bendiciones no llegó nunca.
Llegaron en cambio la supervivencia y el abandono,trabajos de oficina,amor desesperado que abracé con ansia,maltratos dialécticos,historias de poca valentía y mucho tufo a folletín que me entregaba a mí misma voceándome en el pecho.
Pero así debió ser,supongo;
aquella semana en Granada del año 92 fue pura magia,un chico de Padul me dijo cosas admirables que ya hemos olvidado,me planteé mudanzas,alternativas,pétalos de margarita pura y loca.
A ningún lado fui;
volví a casa a seguir amando como un personaje de Bécquer,enamorada de un muerto,viviendo en una lápida,de luto perpetuo por mí,joven y hermosa con tendencia al llanto,a lo "verdadero".
Tecleé la máquina de escribir mi vida como si no fuera conmigo,hasta que estos veintidós años han terminado por aclararlo todo.
O casi todo.
Ayer decía mi hermano,que es un personaje salido casi del mismo centro de la tierra,(y no sé por qué lo dijo ni a qué venía),que los humanos que por allí pasamos nos vamos muriendo y el río y los muros quedan.
Es una obviedad pero también una pedrada en plena frente;
casi lo mismo que esa especie de nostalgia que deja el amor que una vez creímos importante.
Lo que nos quitaba el sueño ya no vale nada al lado de una tarde cualquiera en la que los árboles se abrazan presos de la humedad y los recuerdos.
Y una,ya sin colágeno en la carita y el pelo corto de mujer madura, siente que aún quisiera aprender tanto;experimentar cosas sencillas y eternas;como volver a ver nevar,por ejemplo.
Me dio tiempo a ver cómo es eso de nevar,por primera vez en mi vida;tengo la imagen de mi hermano grabada en la cabeza,delante de mí, a su espalda cayendo lasquitas blancas embarcadas en un viaje muy propio,algo así como algodón o plumas,algo que pesa poco pero tiene su propio cuerpo.
Raro y hermoso;aunque luego tuviera que coger la cámara como un japonés diarreico para subir al coche con las alarmas encendidas.
Al parecer que nieve mucho no es bueno cuando quieres ir a Sierra Nevada,qué paradoja;porque entonces hacen falta cadenas para llegar y los riesgos se multiplican.
Fuimos dos niñas pataleadoras,con la cabeza humeante en esos riscos nevados a los que no podríamos subir,y con el caramelo a medio degustar bajamos a Granada.
A lo tonto pasa la vida,y hace la tontá de envejecernos;
veintidós añitos hace que paseé mi cuerpo por la misma Granada que ayer espolvoreó de nubes grises la tarde,quizá en aquel tiempo no se vendían paraguas en las esquinas,pero el Darro sigue allí,murmurando escondido debajo de un puente:y las teterías y ese aire como triste que para eso hay un paseo así llamado,en plural,paseo de los Tristes,triste por cualquier causa o modo o simplemente por la romántica caducidad de nuestros sueños.
Estuve en Granada en 1992,en un seminario de radio de una semana de duración,allí fue donde gracias a una amiga ya perdida que era muy sabia y escribía muy bien (cuántas veces habré encontrado este tipo de mujeres que me ayudan) mi voz se dejó oír por vez primera aunque no llegara a ningún lao después,aunque la cosecha inmediata fue buena,algunos amigos hice.
Un amanecer al que llegamos en taxi,D.,una chica llamada María y yo,eso lo recuerdo bien,y mi pelo largo (y lo buena que sabía que yo estaba aunque eso me diera tanta vergüenza) y las charlas que suele tener la gente joven ya quiera filosofar o follar,que en eso no hemos cambiado nada,aunque siendo como era me comía menos roscos que los Roper;
buscaba lo utópico,lo mejor,lo que significara algo más,y me sobreponía continuamente al chasco de nuestra simpleza,lo poco que le cuesta a la gente emparejarse o estudiar una carrera,por ejemplo.
Mi novio que había quedado en Sevilla era mejor opción porque estaba loco por mí aunque no lo supiera,aunque se fuera a Grecia con su hermano pintor,cómo dolía,podría haberme tragado mi propio corazón de pura angustia,pero me seguía llamando a pesar de mi lección granadina, de mi distancia,y mi corazón bailaba otra vez más tonto que loco sabiendo que tenía un único dueño.
Un amor de ésos de sufrir,de ahora sí,ahora no y al final se te cae el pelo.
No teníamos móviles (yo al menos llamaba a casa desde las cabinas) ni facebook ni tuiter ni podía imaginar que un día tendría una hija,(en mi nebulosa ciertas cosas ni se contemplaban),pasábamos la mitad de las madrugadas en los bares y bebíamos muchísimo café.
Yo sé que esperaba,esperé como luego toda mi vida,abrirme como un pañuelo o un abanico,beber la vida como una naranja estrujada entre los dedos,y sé que esa gran avalancha de bendiciones no llegó nunca.
Llegaron en cambio la supervivencia y el abandono,trabajos de oficina,amor desesperado que abracé con ansia,maltratos dialécticos,historias de poca valentía y mucho tufo a folletín que me entregaba a mí misma voceándome en el pecho.
Pero así debió ser,supongo;
aquella semana en Granada del año 92 fue pura magia,un chico de Padul me dijo cosas admirables que ya hemos olvidado,me planteé mudanzas,alternativas,pétalos de margarita pura y loca.
A ningún lado fui;
volví a casa a seguir amando como un personaje de Bécquer,enamorada de un muerto,viviendo en una lápida,de luto perpetuo por mí,joven y hermosa con tendencia al llanto,a lo "verdadero".
Tecleé la máquina de escribir mi vida como si no fuera conmigo,hasta que estos veintidós años han terminado por aclararlo todo.
O casi todo.
Ayer decía mi hermano,que es un personaje salido casi del mismo centro de la tierra,(y no sé por qué lo dijo ni a qué venía),que los humanos que por allí pasamos nos vamos muriendo y el río y los muros quedan.
Es una obviedad pero también una pedrada en plena frente;
casi lo mismo que esa especie de nostalgia que deja el amor que una vez creímos importante.
Lo que nos quitaba el sueño ya no vale nada al lado de una tarde cualquiera en la que los árboles se abrazan presos de la humedad y los recuerdos.
Y una,ya sin colágeno en la carita y el pelo corto de mujer madura, siente que aún quisiera aprender tanto;experimentar cosas sencillas y eternas;como volver a ver nevar,por ejemplo.
martes, 8 de octubre de 2013
Círculos
Se me ocurre ahora ,mientras a duras penas le cierro el libro de cuentos de Andersen,y lo dejo en su mesilla de noche
para que se duerma,que todo al final se cierra sobre sí mismo.
Como todas las revelaciones pequeñas o medianas que tenemos,no pueden explicarse y tampoco tienen una lógica en sí mismas.
Sólo son certezas que suben hasta la boca como una sensación,y yo de repente he sabido o sentido que mis amores,contratos laborales,etc... fueron sólo paripés en el preludio de su presencia;
cuando una como yo analiza su vida o recuerda cosas,no se ocupa de colgar etiquetas,"aquí no era madre todavía", "aquí
sí", ni puede poner en pie lo trascendental ,qué diferente fue todo a partir de esto o de aquello...
qué va.
Por mucho que te lo vendan,ni maternidades ni pérdidas de virginidad ni casamientos ni soltería,ni aniversarios,aunque
sean etapas de un viaje necesario,significan cambios radicales,que de un día para otro te conviertan en más libre, más
guapa o una persona diferente.
Una vive y se ocupa de lo que hay,y sueña con colgar las botas de minera o bailarina en el perchero de cualquier hogar que
la sostenga,o se preocupa por unos resultados de examen o por un perrillo o por un noviete o una familia,sin darse cuenta
realmente de lo que va pasando.
¿madre?
Bueno,sí,si a eso se le llama tener un hijo,pasmo tremendo que rápidamente se convierte en vorágine y pupas labiales por
estrés post traumático,porque necesitas otros cuarenta años para entender que alguien tan pequeño y normalmente tan
pesado te pueda importar tanto.
En fin;no hace más que un millón de lunas que era yo quien leía los cuentos de Andersen arropada en la cama ,bajo el peso
del pánico al no-amor, a la no -aceptación del mundo en el colegio,y ahora que es ella quien sufre sus batallas y se
da cuenta de "todo eso" y se hace preguntas y carga solita con la incertidumbre,sé que esto no es más que el preludio
de su propia senda.
Últimamente paso bastante de la nostalgia,quizá por eso no escribo,porque no tengo nada que decir acerca de lo rápido
que pasa el tiempo con sus dramas de cascabel,al final sólo somos capaces de cerrar un círculo mágico con la punta
temblorosa,desde luego,nada profesional,de un dedo sobre el índice de un libro.
Un círculo como los de los magos y las hechiceras, que en su bailoteo de siglos arrastran la polvareda de los cuentos de los libros.
domingo, 10 de febrero de 2013
Los días
Los días que arrastran una vida son innumerables y cada uno tiene un afán.
En ellos sale el sol cada mañana y se pone diferente;en todos hay verdades absolutas,odios que florecen como margaritas negras con las que uno se va a la cama para amanecer tosiendo molesto por las cenizas.
Por encima de todo,la supervivencia,la necesidad de sacar adelante a los niños,mientras en el mundo de los hombres se suceden tempestades y hambrunas.
Imagino una Sevilla de piedra ahogada,a donde la luz de invierno llegaba desvalida y breve; calles retorcidas con portones celosos detrás de los cuales crecía un niño mimado a unos cuantos barrios de sus hermanos, menos afortunados; él era el mayor y lo criaban sus abuelos y tenía hasta bicicletas mientras los otros hacían equilibrios para comerse unas migajas y al mismo tiempo mantenerse a salvo de las grescas familiares.
Lo peor para un niño es crecer oyendo mentiras y conflictos,pero él estaba a salvo.
O eso pensaba el abuelo,cuya firmeza de carácter y sentido de la justicia contrastaba dolorosamente con el de su hijo,incapaz de hacer feliz a su familia;quizá por eso hoy sobreviven pocos de sus hermanos, pero aquel niño mimado ha llegado a viejo o casi viejo,aunque no haya sido nunca capaz de ser feliz.
No tengo últimamente mucha sensibilidad,o casi ninguna;pero a veces siento el pinchazo de la nostalgia, por vidas que no
fueron mías pero que laten entre mis nudillos machacados;las miradas del pasado que me pertenecen por sangre, recuerdos que chapotean en las calles de Sevilla, en aquella esquina, en aquel taller cuya puerta se abría con un gemido, las piedras húmedas,aquel mundo de canarios enjaulados que criaban en primavera y cuyos cantos se elevaban hacia el azul intenso.
Algo me dio tiempo a vivir, pero poco.
Daría cualquier cosa por estar allí,por ver cómo fueron las cosas, cualquier recreación mental me parece una ofensa... la
reflexión inevitable es la de la brevedad.
La brevedad de una existencia que una vez tuvo toda la importancia para quien la vivió y que acaba siendo un poco de humo.
Tanta lucha perdida.
Ayer pensaba,(antes de soltar involuntariamente un globo rojo de los que regalan en la tienda de D-sigual justo en la esquina de la calle Aire), en cómo me gustaría ser leyenda en Sevilla.
Un poco de hiedra,un trozo de pared donde murió el amor,una fuente sonando sola en memoria de un sueño no cumplido.
Pero las leyendas ocurren continuamente, se dan con el paso de los días; en la infancia, que es una tierra que se va agrietando poco a poco hasta que desaparece;en la familia, que es un bosque de árboles confusos, desgraciados o valientes, cada uno con su historia, misterio insondable para los que nos creemos eternos.
Sin embargo hoy le sostengo a mi bisabuelo esa mirada valiente y serena (quizá un poco mosca), él desde una foto vieja, yo derrotada desde un presente que también se convertirá en un poco de humo.
domingo, 26 de febrero de 2012
Cuando yo era mujer fatal
Cuando yo creí ser mujer fatal,la alegría me duraba lo que dura una canción el sábado por la noche,cuando la cama vacía se tolera como un poco de sarro entre los dientes.
Aquello eran amaneceres podridos que olían a estudios sin futuro,era mi piel vendida a precio de saldo entre los dedos de mis manos,escasos como dicen que son los amigos y las gotas de felicidad.
Aquello eran taxis pillados al vuelo en la ronda norte sección Macarena después de plantar a C. en cualquier esquina,con taxistas que me hablaban de lo fácil que es el mundo para las mujeres guapas,(Yo,guapa?me lo decía a mí que nunca sentí serlo);que con un poco de voluntad todo se puede apañar porque todo lo paga lo que llevamos entre las piernas.
Ser mujer fatal también suponía llorar a escondidas ,buscar entre las multitudes a varones con poco tiempo para amar,oh sí enamorarse de estudiantes de curvaturas imposibles que cargaban cubos de cal y dedales de arena para vaciarlos en mi patio de armas,confundir el equívoco de ser libre como las llaneras y solitarias con el amor destinado a los cutres babeando sobre rosas rojas.
Ser mujer fatal suponía renunciar a las historias como la de mis padres,aunque a los veinte ya hacía mucho ruido cuando alguien amado me metía mano en la intimidad de una playa andaluza,y tiritaba de amor y de deseo como los mejores poetas,los más desgraciados.
Porque C. me dijo,después de una noche de amor extenuante en un hostal de Zahara de los Atunes,al verme sonreír delante de una tostada con mermelada de frambuesas, que si "aquello era todo lo que yo necesitaba para ser feliz".
De repente me avergoncé de mi propensión a la felicidad,menuda garrula,es verdad,anda que vaya activista de mierda que sólo necesitaba un poco de pan y un tío al lado para amanecer contenta;supongo que guardé mi boina de fieltro y recuperé el dolor azul de los románticos y la verdad verdadera del sinsentido de la vida.
Creo que lo conseguí.
Volví a ser yo,arrastrada por el lodo y la desventura.
Aquella otra mañana en que desayunábamos en un bar de Granada,ya lejos de C.,estrenando otra ruptura,con la luz del día hiriendo mis ojos ocultos tras las gafas,mi amigo D. me lo dijo.
El pelo tapándome la cara,los largos dedos sosteniendo tazas de café para espabilar el sueño,las ojeras azul cobalto y los veintidós años ansiosos de poesía,hartos ya de oficinas y de engaños;D.estudiaba Bellas Artes y sabía captar imágenes así que le creí.
"Pareces una mujer fatal de las típicas ".
Y tu voz,añadió.
La voz es importante,eso lo sé.
Se puede ser muy bello y tener una voz de mierda,esto también es una verdad verdadera como el sinsentido de la vida.
También se puede parecer ser algo sin serlo,sólo por (quizá)la esencia sexual que emanaba de mí;un poco trágica pero sin la capacidad de ser mala como son las auténticas femme fatales.
No sé cómo fue ni por qué pero un día me convertí en maruja,entendiendo por tal a una superviviente;una de ésas mismas que veía pasar por los pasos de peatones arrastrando carritos de la compra,las mismas que me hacían pensar en la conveniencia del suicidio colectivo como redención para nuestras cárceles mentales y sociales;una de esas mujeres que ya no llevan el pelo sobre la cara ni saben lo que es poesía,sólo los cuatro o cinco nombres del sufrimiento y la anorgasmia.
Aún tuve otra época de negación,en la que engordé y llevaba el pelo muy corto,incluso rapado;acomodada en un hogar que creía estable,menos atractiva que nunca,muy interesante en mi nuevo papel de rebelde antifemenina pero afeada por mi propia mano.
Menos mal que tampoco me quedé ahí.
Porque nunca fui ni maruja ni mujer fatal ni espíritu libre,al final me di cuenta, no hace mucho de ello.
Creo que en todo momento y circunstancia,sólo fui una aprendiz a la que siempre se le caían los malabares,y que,a pesar de la vergüenza,los prejuicios y las expectativas,acababa siempre recogiéndolos del suelo para volver a jugar.
Una vez, y otra,y otra.
Me parece que esto se llama ejercitar la esperanza.
Algunos autores son más simplistas todavía y afirman que a eso se le llama vivir, a secas.
......
(Podría haber dejado este texto para el 8 de Marzo,pero se me ocurre hoy.
Es lo que tienen los domingos,las tostadas de frambuesa y las chimeneas encendidas;el placer de lo inmediato).
Imagen procedente de adn.es
Aquello eran amaneceres podridos que olían a estudios sin futuro,era mi piel vendida a precio de saldo entre los dedos de mis manos,escasos como dicen que son los amigos y las gotas de felicidad.
Aquello eran taxis pillados al vuelo en la ronda norte sección Macarena después de plantar a C. en cualquier esquina,con taxistas que me hablaban de lo fácil que es el mundo para las mujeres guapas,(Yo,guapa?me lo decía a mí que nunca sentí serlo);que con un poco de voluntad todo se puede apañar porque todo lo paga lo que llevamos entre las piernas.
Ser mujer fatal también suponía llorar a escondidas ,buscar entre las multitudes a varones con poco tiempo para amar,oh sí enamorarse de estudiantes de curvaturas imposibles que cargaban cubos de cal y dedales de arena para vaciarlos en mi patio de armas,confundir el equívoco de ser libre como las llaneras y solitarias con el amor destinado a los cutres babeando sobre rosas rojas.
Ser mujer fatal suponía renunciar a las historias como la de mis padres,aunque a los veinte ya hacía mucho ruido cuando alguien amado me metía mano en la intimidad de una playa andaluza,y tiritaba de amor y de deseo como los mejores poetas,los más desgraciados.
Porque C. me dijo,después de una noche de amor extenuante en un hostal de Zahara de los Atunes,al verme sonreír delante de una tostada con mermelada de frambuesas, que si "aquello era todo lo que yo necesitaba para ser feliz".
De repente me avergoncé de mi propensión a la felicidad,menuda garrula,es verdad,anda que vaya activista de mierda que sólo necesitaba un poco de pan y un tío al lado para amanecer contenta;supongo que guardé mi boina de fieltro y recuperé el dolor azul de los románticos y la verdad verdadera del sinsentido de la vida.
Creo que lo conseguí.
Volví a ser yo,arrastrada por el lodo y la desventura.
Aquella otra mañana en que desayunábamos en un bar de Granada,ya lejos de C.,estrenando otra ruptura,con la luz del día hiriendo mis ojos ocultos tras las gafas,mi amigo D. me lo dijo.
El pelo tapándome la cara,los largos dedos sosteniendo tazas de café para espabilar el sueño,las ojeras azul cobalto y los veintidós años ansiosos de poesía,hartos ya de oficinas y de engaños;D.estudiaba Bellas Artes y sabía captar imágenes así que le creí.
"Pareces una mujer fatal de las típicas ".
Y tu voz,añadió.
La voz es importante,eso lo sé.
Se puede ser muy bello y tener una voz de mierda,esto también es una verdad verdadera como el sinsentido de la vida.
También se puede parecer ser algo sin serlo,sólo por (quizá)la esencia sexual que emanaba de mí;un poco trágica pero sin la capacidad de ser mala como son las auténticas femme fatales.
No sé cómo fue ni por qué pero un día me convertí en maruja,entendiendo por tal a una superviviente;una de ésas mismas que veía pasar por los pasos de peatones arrastrando carritos de la compra,las mismas que me hacían pensar en la conveniencia del suicidio colectivo como redención para nuestras cárceles mentales y sociales;una de esas mujeres que ya no llevan el pelo sobre la cara ni saben lo que es poesía,sólo los cuatro o cinco nombres del sufrimiento y la anorgasmia.
Aún tuve otra época de negación,en la que engordé y llevaba el pelo muy corto,incluso rapado;acomodada en un hogar que creía estable,menos atractiva que nunca,muy interesante en mi nuevo papel de rebelde antifemenina pero afeada por mi propia mano.
Menos mal que tampoco me quedé ahí.
Porque nunca fui ni maruja ni mujer fatal ni espíritu libre,al final me di cuenta, no hace mucho de ello.
Creo que en todo momento y circunstancia,sólo fui una aprendiz a la que siempre se le caían los malabares,y que,a pesar de la vergüenza,los prejuicios y las expectativas,acababa siempre recogiéndolos del suelo para volver a jugar.
Una vez, y otra,y otra.
Me parece que esto se llama ejercitar la esperanza.
Algunos autores son más simplistas todavía y afirman que a eso se le llama vivir, a secas.
......
(Podría haber dejado este texto para el 8 de Marzo,pero se me ocurre hoy.
Es lo que tienen los domingos,las tostadas de frambuesa y las chimeneas encendidas;el placer de lo inmediato).
Imagen procedente de adn.es
miércoles, 25 de enero de 2012
El mundo es una pelota de Nivea
Me llamo M punto R punto y tengo tres años y medio,casi cuatro.
Crezco en una azotea de la calle Becas de Sevilla bajo un sol despiadado que me dibuja sandalias sobre la misma piel y que me ha vuelto sureña de por vida.
Tengo los muslos gordos y los ojos chinos pero no me importa porque todavía no he aprendido eso de que las mujeres tienen la obligación de ser bellas.
Mi padre es un joven simpático y atractivo que me hace sonreír para hacerme la foto,y mi madre es apenas una doncella que estrena la juventud con una maternidad prematura.
También viene mi abuela los jueves y me trae caramelos con forma de mandarina que agradezco con una sonrisa tibetana.
Dicen que me parezco a mi padre pero yo aún no sé quién soy ni me preocupa,como tampoco me importa llevar las espinillas llenas de cardenales.
Soy feliz,aunque a veces tengo miedo,como aquel día que me desperté y vi que estaba sola.
El silencio suena y cuando una niña lo comprueba ya no lo puede olvidar nunca.
Pero el mundo me gusta,el mundo está bien;
en mi azotea tenemos un cielo azul limpísimo en el que a veces un avión dibuja letras blancas que anuncian algo, y yo sé que me gusta estar aquí.
Me gusta jugar con agua y mi bañador de rayas y las canciones que canta mi tía;me gusta sacudirme en la mecedora de mi abuela,que araña el culo,y se puede plegar y dejar apoyada en la pared .
Me gustan las tardes y los días y que mi padre me haga caso y mi madre me prepare sopa de estrellitas y un filete de ternera para que siga creciendo.
Todavía no sé que las mujeres cuando crecen tienen tetas y obligaciones.
Ni siquiera sospecho que fuera de la azotea nada será fácil.
Que tendré que tomar decisiones equivocadas,maltratarme por tener los muslos gordos y los ojos chinos,negarme el pan y el cielo azul cuando el amor me falle,arrastrarme por el suelo como la serpiente bíblica cuando quiera ser madre,que tendré que escribir para no morir de hastío o de angustia ,que seré una salvaje que no coloca ni una coma en su sitio;todavía no sé quién soy ni quién voy a ser,sólo existo como existen los niños de todo el mundo,en las llanuras de Mongolia o en las aldeas africanas,jugando con arena o con agua,sin pedir demasiado ni barruntar malas noticias,sólo siendo.
Con tres años y medio,casi cuatro,no conozco el colegio ni las cabronadas de la aldea; sonrío sin saber si por fea o por guapa o por lista o por tonta me negarán o me regalarán,sólo sé que me gusta este mundo.
Un mundo que no pesa y que puedo sostener sobre mi cabeza porque es una pelota de Nivea.
Crezco en una azotea de la calle Becas de Sevilla bajo un sol despiadado que me dibuja sandalias sobre la misma piel y que me ha vuelto sureña de por vida.
Tengo los muslos gordos y los ojos chinos pero no me importa porque todavía no he aprendido eso de que las mujeres tienen la obligación de ser bellas.
Mi padre es un joven simpático y atractivo que me hace sonreír para hacerme la foto,y mi madre es apenas una doncella que estrena la juventud con una maternidad prematura.
También viene mi abuela los jueves y me trae caramelos con forma de mandarina que agradezco con una sonrisa tibetana.
Dicen que me parezco a mi padre pero yo aún no sé quién soy ni me preocupa,como tampoco me importa llevar las espinillas llenas de cardenales.
Soy feliz,aunque a veces tengo miedo,como aquel día que me desperté y vi que estaba sola.
El silencio suena y cuando una niña lo comprueba ya no lo puede olvidar nunca.
Pero el mundo me gusta,el mundo está bien;
en mi azotea tenemos un cielo azul limpísimo en el que a veces un avión dibuja letras blancas que anuncian algo, y yo sé que me gusta estar aquí.
Me gusta jugar con agua y mi bañador de rayas y las canciones que canta mi tía;me gusta sacudirme en la mecedora de mi abuela,que araña el culo,y se puede plegar y dejar apoyada en la pared .
Me gustan las tardes y los días y que mi padre me haga caso y mi madre me prepare sopa de estrellitas y un filete de ternera para que siga creciendo.
Todavía no sé que las mujeres cuando crecen tienen tetas y obligaciones.
Ni siquiera sospecho que fuera de la azotea nada será fácil.
Que tendré que tomar decisiones equivocadas,maltratarme por tener los muslos gordos y los ojos chinos,negarme el pan y el cielo azul cuando el amor me falle,arrastrarme por el suelo como la serpiente bíblica cuando quiera ser madre,que tendré que escribir para no morir de hastío o de angustia ,que seré una salvaje que no coloca ni una coma en su sitio;todavía no sé quién soy ni quién voy a ser,sólo existo como existen los niños de todo el mundo,en las llanuras de Mongolia o en las aldeas africanas,jugando con arena o con agua,sin pedir demasiado ni barruntar malas noticias,sólo siendo.
Con tres años y medio,casi cuatro,no conozco el colegio ni las cabronadas de la aldea; sonrío sin saber si por fea o por guapa o por lista o por tonta me negarán o me regalarán,sólo sé que me gusta este mundo.
Un mundo que no pesa y que puedo sostener sobre mi cabeza porque es una pelota de Nivea.
jueves, 19 de enero de 2012
La gitana
Cuando estuve en el hospital a los quince años,conocí a mucha gente.
Grabé imágenes y sonidos como sólo pueden hacerlo los que son vírgenes.
La madre de una niña con polio pendiente de operarse,como otros muchos que estaban allí,era gitana.
Una gitana cantarina que se lo tomaba todo a guasa,incluso en aquellas circunstancias;era achaparrada y oscura;solía hacer comentarios picantes,le gustaba el humor calentorro,eso pensaba yo desde mi joven norueguez.
Yo me pasaba las noches escuchando en unos cascos enormes que tuve durante toda la adolescencia canciones de soledad urbana,como aquella de Santa Lucía de Miguel Ríos,que me entraban unos deseos locos de suicidarme aunque lo único que hacía era llorar en silencio.
Supongo que ahí empezó la forma triste de mirar la triste vida para sentir sólo cosas tristes,y el vaciado de mi alma en los desagües de la melancolía como un proceso natural.
Peor que estar sola era que me acompañara mi madre,embarazada de mi hermano Alberto,que como no podía aguantar en el sillón con el bombo,se acostaba en el suelo,que no daba frío porque era de linóleo(esto del linóleo lo aprendí en las novelas americanas,que lo mismo era plástico imitando madera).
Aquella noche que vi a mi madre en el suelo con su barriga,enfundada en su mono de pana verde de Prenatal,me quise morir también.
La fragilidad tiene tantas formas,y la entrega,y los sentimientos no expresados con palabras.
Mi abuela fue a verme en aquellos días y cuando le conté lo que me pasaba,vi aquel brillo en sus ojos,la mujer dura luchando contra la fatalidad.
Lo anoté mentalmente,las malas noticias reblandecen los corazones;porque lo mío no era grave,pero los ojillos de mi abuela decían que sí.
Y uno se cree lo que ve,cuando es joven,el drama es lo que más se da,eso aprendemos;si no,de qué iba a ser esto el valle de las lágrimas.
Pero aquella gitana desconocida me enseñó otra cosa:
una tarde de lluvia,cuando la vida que todos sospechábamos y añorábamos,discurría fuera de los ventanales,esa vida en la que se desordenaba el tráfico ,humeaban los cafés , crujían los braseros ,la gente caminaba bajo sus paraguas,tan libres y afortunados, sin saber que lo eran.
Nosotros dentro del hospital sabíamos, sí,la suerte que tenían ,pero ellos no,esto es así.
La gitana miraba por la ventana,con todo el cielo blanco frente a ella,y con las gotas estrellándose inútiles contra el cristal a pocos centímetros de su cara de ogra buena,comenzó a cantar.
Muy mal,con voz ronca,voz de andamio o de taberna,voz de vida.
"Está lloviendo en el campooooo
y mi amanteeee
me está esperandooooo"...
Me transportó de inmediato a un campo de olivos bajo un cielo blanco,en el que la lluvia caía sobre la tierra ,enjugándola y besándola como besa un hombre a una mujer,desordenando su pelo,yéndose muy lejos aunque los cuerpos estén muy cerca,las almas no se sabe dónde están,como la lluvia que cae de no sé dónde o el viento que viene desde muy lejos.
Aquella gitana era,simplemente,vida.
Ni bonita ni fea ni perfecta ni de letras ni de ciencias,sólo vida entonando su canto grotesco desde una cárcel muy blanca e invisible.
Notas;
Disculpas por este video moñas,la música vale la pena.
(Y que hoy que tengo tanto frío, hace doce años que murió mi abuela Antonia,dentro de otra habitación con el suelo plastificado;me gustaría poder contarle...)
Grabé imágenes y sonidos como sólo pueden hacerlo los que son vírgenes.
La madre de una niña con polio pendiente de operarse,como otros muchos que estaban allí,era gitana.
Una gitana cantarina que se lo tomaba todo a guasa,incluso en aquellas circunstancias;era achaparrada y oscura;solía hacer comentarios picantes,le gustaba el humor calentorro,eso pensaba yo desde mi joven norueguez.
Yo me pasaba las noches escuchando en unos cascos enormes que tuve durante toda la adolescencia canciones de soledad urbana,como aquella de Santa Lucía de Miguel Ríos,que me entraban unos deseos locos de suicidarme aunque lo único que hacía era llorar en silencio.
Supongo que ahí empezó la forma triste de mirar la triste vida para sentir sólo cosas tristes,y el vaciado de mi alma en los desagües de la melancolía como un proceso natural.
Peor que estar sola era que me acompañara mi madre,embarazada de mi hermano Alberto,que como no podía aguantar en el sillón con el bombo,se acostaba en el suelo,que no daba frío porque era de linóleo(esto del linóleo lo aprendí en las novelas americanas,que lo mismo era plástico imitando madera).
Aquella noche que vi a mi madre en el suelo con su barriga,enfundada en su mono de pana verde de Prenatal,me quise morir también.
La fragilidad tiene tantas formas,y la entrega,y los sentimientos no expresados con palabras.
Mi abuela fue a verme en aquellos días y cuando le conté lo que me pasaba,vi aquel brillo en sus ojos,la mujer dura luchando contra la fatalidad.
Lo anoté mentalmente,las malas noticias reblandecen los corazones;porque lo mío no era grave,pero los ojillos de mi abuela decían que sí.
Y uno se cree lo que ve,cuando es joven,el drama es lo que más se da,eso aprendemos;si no,de qué iba a ser esto el valle de las lágrimas.
Pero aquella gitana desconocida me enseñó otra cosa:
una tarde de lluvia,cuando la vida que todos sospechábamos y añorábamos,discurría fuera de los ventanales,esa vida en la que se desordenaba el tráfico ,humeaban los cafés , crujían los braseros ,la gente caminaba bajo sus paraguas,tan libres y afortunados, sin saber que lo eran.
Nosotros dentro del hospital sabíamos, sí,la suerte que tenían ,pero ellos no,esto es así.
La gitana miraba por la ventana,con todo el cielo blanco frente a ella,y con las gotas estrellándose inútiles contra el cristal a pocos centímetros de su cara de ogra buena,comenzó a cantar.
Muy mal,con voz ronca,voz de andamio o de taberna,voz de vida.
"Está lloviendo en el campooooo
y mi amanteeee
me está esperandooooo"...
Me transportó de inmediato a un campo de olivos bajo un cielo blanco,en el que la lluvia caía sobre la tierra ,enjugándola y besándola como besa un hombre a una mujer,desordenando su pelo,yéndose muy lejos aunque los cuerpos estén muy cerca,las almas no se sabe dónde están,como la lluvia que cae de no sé dónde o el viento que viene desde muy lejos.
Aquella gitana era,simplemente,vida.
Ni bonita ni fea ni perfecta ni de letras ni de ciencias,sólo vida entonando su canto grotesco desde una cárcel muy blanca e invisible.
Notas;
Disculpas por este video moñas,la música vale la pena.
(Y que hoy que tengo tanto frío, hace doce años que murió mi abuela Antonia,dentro de otra habitación con el suelo plastificado;me gustaría poder contarle...)
domingo, 25 de diciembre de 2011
En la cama
En la cama contigo
desnudos y abrazados
con la piel suave como si fuera nueva
te miro largamente y me pregunto
si de verdad eres el mismo
que vi un día caminar por la calle
sujetando con las manos cosas muertas
(periódicos o guías o llaveros)
y me digo que no
que ya eres otro
el deseo nos vuelve diferentes
nos da otro cuerpo y otra voz
desde el momento en que nos atrevemos
a explorar en otra geografía
suena la música que siempre va escondida;
me gusta así
sin la mentira del futuro
sin la jodida razón
de los motivos
que siempre tiene el mundo para las etiquetas
sin mi propia tendencia a las preguntas
sólo la piel
tus manos sujetando cosas vivas
mi voz rota como un pequeño vidrio
deshaciendo tus rincones
en la cama.
(Foto Google que aparece en varios blogs,no pude encontrar autoría).
desnudos y abrazados
con la piel suave como si fuera nueva
te miro largamente y me pregunto
si de verdad eres el mismo
que vi un día caminar por la calle
sujetando con las manos cosas muertas
(periódicos o guías o llaveros)
y me digo que no
que ya eres otro
el deseo nos vuelve diferentes
nos da otro cuerpo y otra voz
desde el momento en que nos atrevemos
a explorar en otra geografía
suena la música que siempre va escondida;
me gusta así
sin la mentira del futuro
sin la jodida razón
de los motivos
que siempre tiene el mundo para las etiquetas
sin mi propia tendencia a las preguntas
sólo la piel
tus manos sujetando cosas vivas
mi voz rota como un pequeño vidrio
deshaciendo tus rincones
en la cama.
(Foto Google que aparece en varios blogs,no pude encontrar autoría).
lunes, 11 de julio de 2011
Otros veranos
Soy muy de aniversarios y recuerdos, aunque ya cada vez menos.
Las efemérides grandes o pequeñas no son más que tachuelas que nos gusta repasar hasta que se caen de viejas y absurdas; aun así todavía a veces me gusta comparar fechas.
Nací un viernes,y leí Robinson Crusoe , supongo que es por eso por lo que siempre respeté esos datos ;
hoy me he fijado en que hace justamente un año la menda estaba tirada en la arena gris de la playa de las Galletas , en el sur de Tenerife, y que tal tarde como hoy el mar sonaba así a la hora de la siesta, tranquilizador y brillante como un espejuelo divertido.
Las efemérides grandes o pequeñas no son más que tachuelas que nos gusta repasar hasta que se caen de viejas y absurdas; aun así todavía a veces me gusta comparar fechas.
Nací un viernes,y leí Robinson Crusoe , supongo que es por eso por lo que siempre respeté esos datos ;
hoy me he fijado en que hace justamente un año la menda estaba tirada en la arena gris de la playa de las Galletas , en el sur de Tenerife, y que tal tarde como hoy el mar sonaba así a la hora de la siesta, tranquilizador y brillante como un espejuelo divertido.
miércoles, 13 de abril de 2011
Mi cuerpo
Mi cuerpito hoy ha pasado un reconocimiento médico dentro de un autobús azul, al que llamaban unidad móvil médica.
Me ha atendido una doctora de talla pequeña y mediana edad , con dos cejas muy enarcadas , y me ha hecho pasar un examen bastante ridículo.
Junte las dos manos así, póngase hacia allá, uy esto es una cifoescoliosis, no , qué va , es que no me he quitado la mochila y es de color carne , ah ,pues déjela ahí ;levante la pierna , no hable , no se mueva, cierre los ojos .
Edad, 41 , antecedentes chungos,éstos, creación neuronal , actualizada , ansiolíticos o tabaco , nada , nada.
Mi blanco cuerpo tirado en la camilla, olvidado del amor y las pasiones, maltratado por una chispa demasiado destructiva ;me relajé extrañamente , o quizá es que allí se estaba mejor que vendiendo seguros; de repente he pensado bajo la luz fluorescente, en esas personas que suelen viajar en ambulancia ,precisamente para huir de la vida y sus obligaciones.
Cuánto mejor es dejarse llevar y medicar en posición horizontal en manos de nuestra avanzada sociedad , organizada por médicos que conocen el nombre de todos los fluidos y se saben de memoria los percentiles ;
audiometría y análisis visual , cuadritos para rellenar , datos y más datos que solemos llevar como paquetes , digamos que nuestros datos médicos son los códigos postales de la geografía corporal.
Le caía bien a la doctora a pesar de mi pésima salud dental, esas cosas se notan , soy tan educada , y mi cuerpo también , es tan educado.
Lo percibo como una esencia infantil que desprende un aura agradable,una cierta inocencia,las formas no del todo exentas de gracia, que permiten adivinar, al igual que en un coche de lujo abandonado, una especie de belleza, aunque esté hecho mierda.
Me he acordado de aquel examen médico de hace 16 años , cuando trabajaba para Virgin .
En aquella ocasión la médica era joven y me dejó en bolas de cintura para arriba;ya por aquel entonces, con 69 kilos y 25 años y 170 de estatura , me veía gorda , pestilente y fea; ella sólo dijo que menuda tontería, que "estaba muy bien " (lo apunté en mi diario de eterna niña, ése que siempre cuenta las mismas cosas desde que cumplí trece años); la de hoy , al verse frente a una niña cuarentona , obviamente se ha ahorrado el trago y me ha dejado el sujetador:
así alcanzo mi mayor habilidad , la seducción encubierta; cómo una mujer con una diadema desastrosa, ni gota de maquillaje , ojos mínimos de pestañas bañadas en un poco de Black Drama de maybelline , puede resultar dulce, ése ha sido siempre mi misterio , lo que alguna gente llama carisma.
Y con todo mi carisma y abandono carnal he amado mi cuerpo.
Sentimiento insólito, qué duda cabe.
Sobre todo después de toda una vida de desprecio y latigazos , dados , como en muchas de nosotras , por mi propia y enérgica mano.
(En la foto , reflexiones previas en la tapia).
viernes, 21 de enero de 2011
Human relationships (otra de radio).

De la imposibilidad de los seres humanos de comunicarse con un poco de sinceridad cuando se juntan;
aquella vez, en la boda de un amigo, esperando en el patio la llegada de los novios con una copa en la mano.
O era una cerveza compinche, no sé.
Hablábamos de la radio donde servidora trabajaba en aquella época; resultó que mi interlocutor , que era el padre de otro amigo invitado , era oyente de la emisora por su profesión de taxista.
Y me conocía , fíjate.
Bueno, no me conocía a mí, conocía mi voz ; "no me digas que trabajas en la R N "-me dijo el sr.
"Pues sí " - le dije yo, no sabía si contenta o avergonzada , porque no es lo mismo trabajar en aquella R N que en radio 5 ,por ejemplo.
"Pues me encanta , me acompaña mucho "- dijo el padre de mi amigo -" además me he hecho oyente porque practico la bachata" .
Ajá, dije yo.
Sí, era verdad que los bailes latinos de salón estaban muy de moda , y propiciaban la falsa vida social de la gente en las grandes ciudades , como ahora.
"Y se aprende " - me dijo el señor -"que el otro día oí yo a una locutora decir la palabra reputado refiriéndose a un médico de prestigio y pensé, hala , ya se ha equivocado ésta , reputado ,pero qué palabra es ésa...pues me fui al diccionario y era verdad , existía ".
Como he dicho , yo tenía una cerveza en la mano .
Recordaba perfectamente ese programa , en el que me dio por leer artículos acerca de cómo mejorar la salud empezando por las emociones; es que aquel"paraíso " mío era una mezcla de espacio de autoayuda , agenda cultural y música latina , cajoncillo de sastre , como soy yo. Utilicé la palabra "reputado" como podía haber dicho "afamado " , "prestigioso" ,"reconocido " o "ilustre" .
Pero las palabras que contienen la partícula "puta " o "puto" me encantan ,y la usé durante la charla radiofónica; sí, aquella locutora tan culta y re-putada era yo .
Quise decirle al buen señor , pero qué desconfianzas son ésas, mira que creer que era una palabra inventada ...
Pero no dije nada .
La cerveza de tubo empezaba a recalentarse , apenas una chispa amarilla entre mis dedos, y le di un sorbo sin ganas.
Ay esos sorbos para disimular .
Que nadie se imagine unos párpados entornados, una mujer fatal , una personalidad flemática , ironía derrapante o profundo ingenio ;
nada dije , me quedé allí pensando en la inutilidad de las relaciones humanas en cualquier tipo de eventos públicos , y me comporté como una maruja más.
Hasta hoy , en que por fin lo he contado , interpretada con la suave chanza que pone la distancia en los recuerdos inútiles.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Ya pasó
domingo, 7 de noviembre de 2010
Paseo por la plaza España
miércoles, 30 de junio de 2010
Si yo escribiera

Si yo escribiera una novela , sería una novela para pequeños indios, gente que suele fijarse en las pequeñas cosas y que apenas escucha cuando ruge lo grande.
Si yo escribiera una novela , contaría cosas extrañas, como el pálido discurrir de la luna en las noches de verano , que suena a terciopelo arrastrándose por el suelo , porque es el borde del vestido del fantasma de mi abuela.
Si yo escribiera una novela no contaría los nudos, desenlaces y emociones de las historias de espías o de vampiros, ni siquiera exhibiría los crudos sentimientos de los genocidios o las injusticias contra las mujeres , con su perpetuo juicio Final sobre las espaldas , las tetas o los muslos.
Si yo escribiera una novela sólo me interesaría esa parte en que las cosas se detienen en cada pequeña vida , como ahora , o como anoche, en que mirando el cielo estrellado me acordé de un niño que miraba al cielo estrellado en alguna granja de Atlanta , seguro a la misma hora , o en la prostituta sentimental y yonki que se prepara para la faena en algún polígono cercano a mi casa y lloriquea cuando se acuerda de sus hijos , que están con los abuelos.
Escribiría sobre la clase de tío que le paga para follar dentro de un coche en cuya guantera hay dibujos infantiles, porque sería , y de hecho es, un hombre bastante normal , como casi todos los oficinistas y currantes que cuentan chistes acodados sobre una barra de bar , tan normales que no distinguirían una puta triste de otra contenta , como no se diferencia el agua de manantial del agua de grifo a simple vista.
En mi novela hablaría de lo bonito que es follar con agua de manantial , y nadie lo entendería .
También hablaría de cómo una noche en Sevilla vi al mismísimo Santiago Nasar con una camisa blanca y los ojos moros, el mismo Santiago que iban a matar y que de hecho mataron en aquella crónica;fue una noche en que era casi niña y estuve con mis padres en una especie de juerga en un piso del centro ,y la literatura y el sexo me atraparon para siempre , haciéndome latir el corazón con la fuerza caballuna de las pasiones; la madrugada era azul , para el que quiera saberlo , y Santiago ni siquiera se fijó en mí ,lo rodeaban mujeres de su edad , pero yo quise ser su esclava .
Si yo escribiera una novela diría que entiendo a los drogadictos de toda parte y condición , porque cuando bebo ,por ejemplo, me disuelvo , y no es una frase hecha, me disuelvo y me emborrono como una firma de grafitti contra una tapia cutre a la que sólo va la gente a mear , a soltar lo peor de sí mismos.
No hablaría de las grandes revelaciones que el mundo ofrece cuando uno es capaz de mantener el pico cerrado durante un tiempo , sino de esa materia oscura , con capacidad para iluminarse , de la que todos estamos hechos , y que nos lleva a estados en los que es posible entenderlo todo.
Hasta el motivo de las cosas, por qué algunas personas y no otras, por qué el fracaso y por qué el dolor , una suerte sentirlo, mejor que la indiferencia , que es la muerte en estado latente, ;
también hay prostitutas que no lloran , mujeres y hombres que no lloran ,ya se sabe que cuando un niño no llora es que está muerto .
Si yo pudiera escribir una novela me gustaría preguntar con libertad por qué los negritos que salen estos días en los anuncios del mundial de Africa llevan camisetas sucias y van descalzos; desde los flashes del Cuatro hasta el anuncio de la Coca Cola,aunque queda simpático porque son pobres pero tienen talento, y saben cómo tratar un balón , piel de ébano , (vaya topicazo) , ojos de espesas pestañas y linda sonrisa; son el paisaje de Africa , sobre el que juega el resto del mundo como encima de una realidad troquelada a gusto del que paga.
Si yo escribiera una novela contaría cómo antes del Mundial han barrido a todos los pobres para meterlos en la esquina , fuera de la foto , pero aparte de eso, jaleo y animo a España , oee oeee, oeee, qué felicidad cuando gana la Roja ,lo único rojo que queda ya triunfante , algo es algo.
Si yo escribiera novelas, no interesarían a nadie,porque se perderían muchas páginas contando naufragios de personas abrazadas a la droga , a la eterna lucha por mantener la identidad , a la pesada duda de tener que elegir entre ser tonta o seguir pareciéndolo sólo para poder vivir , aunque sea una vida de mierda .
Y más páginas sobre la importancia del sexo y los mediodías , de las expectativas y los miles de kilómetros que se abren entre gente que se quiere y no lo sabe , o que elige no saberlo porque sería dañino o inapropiado.
Echo de menos un cierto peso en las cosas, o será que estoy tan acostumbrada a que los besos de mi hija sean tan verdaderos que me pregunto por qué no todo puede tener la misma intensidad , la misma verdad ;
después de todo, la honestidad , la más desastrosa de todas ellas, es mi camino.
Menos mal que no escribo novelas.
Porque menudo coñazo serían .
(Ahora sí .
Feliz verano a todos).
lunes, 24 de mayo de 2010
Algunas veces
Algunas veces hablo como si no estuviera ya .
Aquellas mañanas, aquellos sueños, aquella vida , me levanto incluso con ello cada mañana de esta vida , de estos sueños.
Todo lo que era , todo lo que estaba , los verbos son en pasado como una cadena de montaje , que no puede mirar hacia el futuro porque está destinada a producir más pasado.
Me estoy cansando de muchas cosas, entre ellas de ese pasado , que es un manto precioso en el que se reflejan las estrellas de la pesadísima e inevitable nostalgia ,pero que a fuerza de estar siempre tirado por el suelo va recogiendo gran cantidad de pelusas.
Ayer soñé que el cielo desaparecía detrás de una especie de sepulcro ,y al despertar me pregunté si no estaría soñando a este lado porque en el otro , cualquiera que sea , ya no estoy.
Normalmente estamos bastante seguros de quiénes somos y qué hacemos .
Pero yo , en plena transformación y aceptación de cambios , de verdad no sé de qué están hechas las cosas , ni cuáles son aquéllas que soñé y aquellas otras que viví .
Enmedio de esto, no tiene mucho sentido compadecer a aquellas personas que tienen Alheizmer , como si el resto fuéramos unos elegidos de los dioses porque todavía recordamos nuestro nombre .
Por supuesto que acojona , no somos héroes ,pero bastaría pararse a pensar para ir rechazando dulcemente la nostalgia que nos pone tan tristes , sin tener que convertirnos por ello en cínicos ni hijos de puta, sin renunciar a la compasión pero evitando el melodrama.
En lo que a mí respecta,nunca he renunciado a mi herencia ,siempre he conservado un pequeño corazón que ha latido por personas que ni me miraron , estuve preparada para inventar que me amaban , a día de hoy lo sigo pensando, según los casos.
Quizá esas mentiras sean la única verdad de mi existencia , mientras el resto ,(estadística , biografía , prestaciones , etc) se va borrando lentamente camino del sepulcro.
Puede que sea necesario aceptar lo que hay de una vez, cambiar todos los verbos por un poco de futuro , aunque sea modesto.
viernes, 7 de mayo de 2010
El niño cocodrilo

La feria era el estallido de una amapola en rojos y negros , así lo recordaba Margui, en una mañana que se rompía de luz .
Habían caminado sus abuelos y ella un buen rato hasta llegar a la explanada por la que corrían el polvo y el estiércol a partes iguales;
también estaban sus padres ,pero un poco más atrás.
Los abuelos de Margui aún eran jóvenes , ella sólo tenía seis años .
"¿Me subiré a los caballitos ?"-había preguntado Margui por el camino.
"Claro " -había respondido el abuelo.
El abuelo era de piel clara , se aturdía con facilidad ,pero aun así había consentido en ir a la feria .
La abuela era enérgica y caminaba muy erguida ; verla sonreír era un logro ,pero la quería muchísimo .
A Margui le gustaba su olor , siempre a talco y rosas , siempre delicado .
En una esquina un hombrecillo estaba sentado al lado de un pony; las crines espesas caían sobre la nariz del animal.
"Mira , un caballito ; aquí te vas a subir " -dijo la abuela .
Margui llevaba el vestido de flamenca rojo y blanco que era lo que le hacía pensar en flores que estallaban , y con dificultad subió al lomo del caballito con la ayuda del hombre .
Sentada a horcajadas y con las riendas en la mano, hubiera querido fundirse con la luz del sol , derretirse entre los volantes de su vestido , (el extraño caso de la niña menguante) , de la misma vergüenza que le daba .
Pero el hombre del pony era fotógrafo .
"Sonríe , guapa " - dijo .
Margui sonrió con aquella sonrisa que presidió toda su infancia .
Una sonrisa boba , de dejarse ir , de estar haciendo lo que no quieres pero todo el mundo hace o complace a los adultos.
Porque mira que podía llegar a ser guapa Margui a los seis años con su boca roja y su pelo negro y aquellos ojos chinos que miraban dulcemente .
Sin embargo ,en la foto de aquel día , en blanco y negro , por supuesto, se puede ver a una niña que se sentía fea;
un trozo de su pierna y su perfecto tobillo, que parecía el de una señorita por efecto del zapato de flamenca , sobre el flanco del pobre animal .
Detrás de ella , un vendedor de globos y una mañana de los años setenta ,cuando la feria era sobre todo una fiesta de Sevilla .Poca cosa.
Y la sonrisa boba , por supuesto.
Después de hacer la foto, fue la abuela la que la ayudó a bajar y continuaron .
Para entonces el grupo ya caminaba junto;
los abuelos, Margui, sus padres y Oscarín , su hermano .
En la calle del Infierno compraron algodón dulce , y se detuvieron en varias atracciones.
En Sevilla los niños los llaman "cacharritos " , puede que en la época de Margui aún fueran "calesitas "; las calesitas sacaron su risa verdadera de seis años y de la mano de Oscarín se lo pasó realmente bien , aunque a veces le diera pena de algún feriante porque estaba al sol y parecía pobre y arrugado .
(Margui es que era muy así ).
Pero lo peor vino después, cuando entraron en un sitio anunciado por los altavoces como un viaje a la selva amazónica con toda suerte de animales propios de allí ;para ilustrarlo se escuchaban por megafonía horribles gritos de monos y aves exóticas así como se anunciaba la captura de un extraño ejemplar de niño cocodrilo que también podía verse en la exposición.
Por algún motivo, el padre de Margui tuvo curiosidad y pagaron la entrada .
Se accedía por una rampa y podían verse anacondas , cocodrilos descoloridos y algún pájaro similar a los flamencos.
Cuando llegó frente al niño cocodrilo , Margui sintió encogerse su pequeño corazón .
Suspendida en el aire con trenzas de su propio pelo , que habían atado a la pared , una cabeza de niño como de ocho o nueve años emergía de un cuerpo de goma que simulaba un cocodrilo , pero no era más grande que una maleta .
Si el truco barato consistía en meter un niño plegado en una funda de goma ,no estaba conseguido; inquietaba más por la imposibilidad física de que cupiera allí que si se hubiera tratado de un cocodrilo de verdad .
Margui pensó que podía ser un tullido, un niño sin brazos ni piernas a quien un malvado dueño de circo explotaba diariamente .
Para colmo la gente pasaba por esa vitrina por grupos,y un tipo que trabajaba allí le hacía preguntas para que lo vieran hablar .
El niño hablaba con una voz tan bajita y apesadumbrada que Margui se mareó .
"Tendrá calor "-pensó , "debajo de esa luz tan fuerte " .
Encerrado en un cuerpo de goma con las patas tiesas , qué timo , qué espanto .
Pero dónde estaba su madre , quién permitía tal cosa.
Y sobre todo , por qué a toda aquella gente les parecía normal pararse a mirar semejante indignidad.
Nadie cortaba las trenzas , nadie sacaba al niño , nadie denunciaba a la policía .
Volvieron a casa y Margui estaba extrañada de vivir en un mundo donde los adultos no se molestaban en salvar a nadie.
Pasó muchas noches teniendo pesadillas con el niño cocodrilo .
Imaginaba que se convertía en super héroa y liberaba sus piernas si es que las tenía, sus manos ; sonaba su voz de torturado en sus oídos , y todo eso era porque ella , una niña que dormía en una cama limpia, no había podido hacer nada por sacarlo de allí .
No fue ésa la única vez que se preguntó dónde estaría la madre de alguien .
Del inmigrante ahogado en el mar de Tarifa , de esa gente que veía durmiendo en la calle.
Pero es que Margui (de nombre completo María Amargada de la Santa Cruz) era muy así ,y ser así es para toda la vida .
jueves, 29 de abril de 2010
Metáfora

Imaginad una clase de tercero de básica, finales de los años setenta .
Reyes es Vaccaro y tiene nueve años ,( o quizá ocho, ya no me acuerdo cómo iba aquello de la EGB) ; es tímida pero empieza a notar el faranduleo de las palabras haciendo chispitas por las venas , la emoción ajena provocada por cuatro cosas dichas sobre un papel .
La profesora es una monja con gafas de pasta negra que lee en voz alta la redacción de la niña miope que todavía no sabe que lo es.
"Mi primera comunión " , es el título .
La mejor redacción de todos los tiempos sobre el tema a propuesta suya , el mejor texto es el de Vaccaro, por supuesto , y por ello ha considerado oportuno leerlo en voz alta .
Vaccaro no cabe en sí de gozo , aunque por fuera está roja como un tomate .
Con aquella frase del ir vestida de forma sencilla el día de la comunión , despreciando la pompa y el fasto de los vestidos blancos de gasa que" nos harían parecer pequeñas novias prematuras" , sabía que tocaría el corazón de la maestra .
Es mi primer triunfo literario premeditado ( y el único , hasta la fecha , podéis pensar ,qué cabrones pero bueno ) .
La verdadera reflexión de esto es que el que escribe puede saber , en cierto modo , que lo que hace triunfará o no ,aquello que gustará , es algo que uno tiene ganado para sí cuando se pone delante de un papel ,( contactos , canales y enchufes aparte).
Se me ocurre que el mundo editorial es como aquella clase de tercero de básica ;
uno que manda propone , otro que entra al trapo escribe sobre la propuesta y la mayoría lee , escucha y admira porque el que manda dice que aquello es realmente bueno , aunque no se enteren de nada .
Lo malo es que el que escribe acaba creyéndose que es brillante sólo por fijarse y reflexionar en aquello que le han dicho que es digno de objeto literario.
A veces entiendo claramente por qué llevo tan mal el fracaso en la vida adulta.
lunes, 26 de abril de 2010
Ovarios al sol
Hubo una vez en que creí que yo era buena.
Solía mirar por las ventanas de mi alma (así le dicen a los ojos) y aunque todo lo veía oblicuo , me gustaba ; me gustaba incluso lo que salía a saludarme en el espejo con aquella sonrisa que era de verdad y mi espíritu entero que era de verdad .
Hasta creía que jamás sería yo de otra materia que no fuera de luz y esencias , un poco bordes, un poco de barriobajo,pero benditas porque yo, válgame Dios , jamás haría daño a nadie .
Ni manejaría ciertas formas del lenguaje ni me aprovecharía de los viejos rencores .
Nada como echar a rodar por la vida , atraerse personas y situaciones poco recomendables para que el contrato se rompa enseguida en mil pedacitos , la verdadera lluvia de los naufragios ; y debajo de ese confetti de color blanco, descubres que todo te importa en realidad una mierda .
Que las mascaradas ya no te ofenden ,que las palabras no son más que palabras , y que el arrepentimiento de quien te hizo daño ha dejado de ser relevante ;
ya son muchos los lunes que ando secándome al sol como para que me afecte el discurso lacrimógeno de quien decidió solucionar una historia fracasada con una traición , ese broche de oro que eligen muchos para salir a comprar tabaco y no volver.
Con su pan se lo coman , quiero decir, el tabaco, el chocho nuevo( o la polla) y la madre que los parió a ambos , pero que no vengan después al tiempo a sacudir las viejas cartas de navegación que están más desfasadas que las canciones de Torrebruno con las palabritas al uso , que si los paños calientes no sirven , imagínate fríos.
Lo mejor del descubrimiento de hoy es que me siento bien aunque no sea buena.
Porque con las acusaciones de pacotilla me hago un gorro , me lo pongo y me lo quito y le saco la lengua a los manuales del buen cristiano , que la otra mejilla no se la pongo ni a quién te digo yo ; si hay algo que lamento es haber sido cobarde la mayor parte del tiempo de mi vida .
Y las acusaciones por no pasar por el aro son ; (con la venia) .
Que antepongo intereses personales , que me dejo llevar por la pasión , maruja, desgraciada, mordiente , amargada;
que no soy imparcial , que no soy justa , que no cuadro en la mística tolerante a la que todos aspiramos , de puta madre .
Me lo dice alguien que cuando se aburre de un perro, lo regala.
Esta vez las cosas se harán como me dicte este corazón que mordió en falso durante tantos años ,guste o no guste a los afectados, luego que el tiempo nos juzgue a todos.
No pienso tener remordimientos , a pesar del juego de palabras.
Y es que cuando has hecho la mitad del camino sola , sabes que quieres hacerlo sola hasta el final , porque las heridas de los pies , aunque feas, ya no te duelen .
Y que cada palo aguante su vela.
miércoles, 21 de abril de 2010
Mi aspecto

Anoche Buenafuente decía con mucha guasa que la feria de Abril es un hueco que había entre la semana santa y el rocío ; que se levantó uno un día y dijo "Esto no puede ser ! Qué somos, portugueses??" y los otros dijeron "Eso, eso, hay que montar algo !"y entonces se inventó la feria .
Mientras lo escuchaba ,pensaba en que mi hermano menor y mi madre estaban en la feria , y me puse a imaginar el ambiente de las casetas.
Ni pienso en ello el resto del año y mantengo una actitud crítica como casi con todo , y hasta me río , como el otro día cuando el alcalde la inauguró y cantaron los de Híspalis , me pareció tan ridículo que pensé , "menos mal que yo paso de la feria, jaja" ;
pero luego se oyen los clamores , aunque sea por cercanía geográfica , y una piensa lo bien que se lo pasa en la feria la gente que tiene amigos.
El dinero también cuenta , por supuesto, que mis enviados especiales este año me han informado de que la jarra de rebujito (odioso invento , qué tiempos los de la manzanilla a secas) está a 9 euros , vaya clavada para una bebida que se hace con sprite o seven up .
Después de toda una vida en esta tierra , la menda no tiene dónde caerse muerta (de embriaguez) en la feria de Sevilla , ya que en la edad adulta he huido como de la peste de cualquier cultivo social o grupo humano donde se cuenten más de diez personas juntas , las conversaciones me agotan y los intercambios me ponen afónica .
Ni hablar de los volantes que tan bien sientan a las mujeres , con ese resalte de las curvas y el divino escote cayendo a chorro bajo el blanco cuello presidido por los pendientes largos, olé qué arte , la sensualidad que tan bien ha promovido siempre la mismísima duquesa de Alba , que no es tonta .
Yo bien oculta en mis vaqueros XXL y mis cortes de pelo a lo maruja (o lesbiana en el mejor de los casos) , qué se puede esperar de una sevillana así .
Como coño va a tener caseta alguien que nunca devuelve las llamadas y que se pasa la vida escribiendo chorradas entre empleo y despido .
Y que cuando trabaja en radio, lo hace en una emisora extranjera.
También es mala suerte que ningún amigo o primo o benefactor se acuerde de mí para invitarme , no digo yo que no.
Pero deber haber algo más , la norueguez, la huida , la alergia, no sé .
Sin embargo, al ver trabajar a Buenafuente ,este catalán tan salao , pienso en mi capacidad de hacer reír a los demás a poco que lo intente ;
en la necesidad de compartirlo;
en esa parte de mí que echa de menos el cachondeo y la fraternal carcajada de las almas en pleno baile y ebullición del ingenio , el principal encanto de la feria , ajeno por completo al reclamo turístico .
Definitivamente en mi caso aquello quedó en la juventud ,al parecer ,porque en la adultez nada he conseguido .
Y como fui educada por la bola de Cristal , me resuena en la cabeza aquella frase ;
"Cuanto mejor aspecto tengáis , más conseguiréis "
Debe ser que socialmente tengo un aspecto lamentable.
martes, 30 de marzo de 2010
Tómbola
Algunas canciones han tenido el poder de consolarme , aun no siendo cantatas de Bach ni piezas para piano . Será mi falta de prejuicios o el grosor de mi alma , pero algunos temas musicales han acompañado esas rachas o momentos de mi vida en las que había demasiada manteca embarrancando mis patas , como hace poco; la música en todas sus formas me ha acompañado siempre, siendo el lenguaje que más he envidiado desde pequeña. Por un grupo inglés conocí a mi mejor amiga y ha sido en los conciertos donde más he creído en la vida y sus posibilidades ; más modestamente , ahora que sólo tarareo , sigo creyendo que a veces cantar espanta los males de forma más segura que tomando medicamentos . Ayer pusieron esta bachata de Luis Miguel del Amargue en la radio donde servidora trabajaba hace un año, justamente; me acordé de que he pasado horas , sin exagerar , cantando este estribillo con tapones en los oídos , delante de la cinta transportadora ,con lo que puedo decir que muchas naranjas pasaron a mejor vida arrulladas así , oyendo cantar a la naranjera más solitaria del universo.
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