domingo, 10 de febrero de 2013

Los días




Los días que arrastran una vida son innumerables y cada uno tiene un afán.

En ellos sale el sol cada mañana y se pone diferente;en todos hay verdades absolutas,odios que florecen como margaritas negras con las que uno se va a la cama para amanecer tosiendo molesto por las cenizas.

Por encima de todo,la supervivencia,la necesidad de sacar adelante a los niños,mientras en el mundo de los hombres se suceden tempestades y hambrunas.

Imagino una Sevilla de piedra ahogada,a donde la luz de invierno llegaba desvalida y breve; calles retorcidas con portones celosos detrás de los cuales crecía un niño mimado a unos cuantos barrios de sus hermanos, menos afortunados; él era el mayor y lo criaban sus abuelos y tenía hasta bicicletas mientras los otros hacían equilibrios para comerse unas migajas y al mismo tiempo mantenerse a salvo de las grescas familiares.

Lo peor para un niño es crecer oyendo mentiras y conflictos,pero él estaba a salvo.

O eso pensaba el abuelo,cuya firmeza de carácter y sentido de la justicia contrastaba dolorosamente con el de su hijo,incapaz de hacer feliz a su familia;quizá por eso hoy sobreviven pocos de sus hermanos, pero aquel niño mimado ha llegado a viejo o casi viejo,aunque no haya sido nunca capaz de ser feliz.

No tengo últimamente mucha sensibilidad,o casi ninguna;pero a veces siento el pinchazo de la nostalgia, por vidas que no
fueron mías pero que laten entre mis nudillos machacados;las miradas del pasado que me pertenecen por sangre, recuerdos que chapotean en las calles de Sevilla, en aquella esquina, en aquel taller cuya puerta se abría con un gemido, las piedras húmedas,aquel mundo de canarios enjaulados que criaban en primavera y cuyos cantos se elevaban hacia el azul intenso.

Algo me dio tiempo a vivir, pero poco.

Daría cualquier cosa por estar allí,por ver cómo fueron las cosas, cualquier recreación mental me parece una ofensa... la
reflexión inevitable es la de la brevedad.

La brevedad de una existencia que una vez tuvo toda la importancia para quien la vivió y que acaba siendo un poco de humo.

Tanta lucha perdida.

Ayer pensaba,(antes de soltar involuntariamente un globo rojo de los que regalan en la tienda de D-sigual justo en la esquina de la calle Aire), en cómo me gustaría ser leyenda en Sevilla.

Un poco de hiedra,un trozo de pared donde murió el amor,una fuente sonando sola en memoria de un sueño no cumplido.

Pero las leyendas ocurren continuamente, se dan con el paso de los días; en la infancia, que es una tierra que se va agrietando poco a poco hasta que desaparece;en la familia, que es un bosque de árboles confusos, desgraciados o valientes, cada uno con su historia, misterio insondable para los que nos creemos eternos.

Sin embargo hoy le sostengo a mi bisabuelo esa mirada valiente y serena (quizá un poco mosca), él desde una foto vieja, yo derrotada desde un presente que también se convertirá en un poco de humo.




9 comentarios:

Paqui dijo...

Reyes...me emocionas.¿ Cómo puedes escribir tan bien y tan bonito lo que sientes, lo que piensas ? Sabes, con el paso del tiempo, cuando nos "hacemos mayores", encontramos explicación a conductas de otros que nos hicieron mucho daño en nuestra infancia y vemos desde otra perspectiva nuestra vida.Pero ahora, tenemos un presente y no quiero que te sientas derrotada. Tú vales mucho como persona y como escritora. Un beso

Tracy dijo...

Reyes, seguro que con tus magníficas entradas ya formas parte no sólo de la historia de Sevilla sino en la del mundo bloggers, que es más amplio.

mariajesusparadela dijo...

Nunca, Reyes, nunca se va la infancia. Permanece en nosotros hasta la muerte.

Genín dijo...

Tu bisabuelo cumplió con su cometido, como cumplirás tu con el tuyo, de derrotada nada.
Pienso igual que Mariajesús.
Ánimo, ya verás lo bien que nos lo vamos a pasar en cuanto llegue el buen tiempo!
Besos y salud

Francisco Espada dijo...

Gracias, Reyes, por este trozo de vida, por este regalo.

Besos

Alberto Vaccaro dijo...

vaya pasada hermanita... bueno ahora toka dar paseitos al abuelillo... saludos de tu hermano pequeño que te kiere mushoooo...!!!

añil dijo...

Que preciosidad de texto.
Gracias, Reyes, siempre gracias por estos regalos.

Un beso

Antonio de Castro dijo...

Cuánto tiempo sin pasar por aquí.
Tengo poco que añadir a los comentarios anteriores, es un texto precioso y sentido, como lo son todos los que he estado leyendo hasta llegar a éste.
Un saludo.

Nieves dijo...

Que bonitas palabras, que bonitos sentimientos.
Todos seremos historia y recuerdos para los que seguirán después que nosotros, Yo quiero ser piedra, un trozo de muro de piedra de cualquier rincón sevillano. :)

MIl besos Reyes :D

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