martes, 26 de febrero de 2013

Egoísmo




Sucedió en el hiper,en la cola de la caja. La señora que me precedía era una mujer-hija que empezaba a convertirse en madre de su madre. Y la madre llevaba uno de esos vestidos de abuela con rebeca sobrepuesta abotonada al principio que luego cae abierta a partir de ahí.Y entonces la recordé,porque la forma de su cuerpo era como la de ella.

Como mi abuela.Y tuve ganas de llorar.Las sensaciones no son más que eso,avivadas por una imagen,un olor o una canción.Pero más que nada fue porque me pregunté ;"¿Cuántos años llevo viviendo sin ella?¿Diez,doce?Quiero decir,viviendo yo sin que ella viva...un montón,seguramente."

En efecto,un montón.Y me di cuenta de que cuando hablo de mí,(mi vida,mis años,mis traumas,mi viaje)nunca tengo en cuenta a aquella gente que se quedó por el camino.Estamos diseñados para soportarlo casi todo,desde un trabajo estable hasta un matrimonio de cuatro o cinco décadas pasando por los campos de concentración.

Estamos obligados a olvidar para vivir.A alejarnos de los recuerdos como si fueran margaritas del campo,tan dóciles ahí quietas mientras seguimos nuestro paseo.

Estamos hechos de una pasta egoísta que permite la supervivencia,pensé.También es verdad que estaba ahogada por una extraña pena,como de niña huérfana,de repente perdida en un un hipermercado.
A veces me pasa que me descascarillo por dentro como una fruta seca.Que no encuentro dignidad alguna en nuestra forma de sobrevivir.
Menos mal que enseguida hay que empujar el carrito para llevar la compra hasta el coche,y se me pasa.
(Foto:Alberto V.)

8 comentarios:

Francisco Espada dijo...

Mientras te leía, Reyes, no estaba atento a lo que decías, sino que automáticamente lo convertía en mi propio sueño, en mi propio egoísmo, en verme inmerso en el papel que dibujabas; luego, acabado el texto, he vuelto a la realidad y me he percatado que no soy el protagonista, sino un mero lector con puntos de coincidencia contigo.

Besos

Tracy dijo...

Me encantas, Reyes. Seguramente te lo he dicho más de una vez, pero es que tienes la facultad de ponerte muy cercana a mi y sentir, penas o disfrutar contigo.Quizás sea ese el primer paso para combatir el egoismo.

Genín dijo...

Es cierto, y es una pena porque ese egoismo al que te refieres y que estoy tan de acuerdo, nos impide apreciar vivencias de los demás en nosotros que podrian ser muy enriquecedoras, pero solo tenemos ojos y sentimientos para el "mi"...
Muy interesante, corazón, además que comparto contigo esta forma de verlo...
Besos y salud

carmen dijo...

Seguramente es la manera de que lo que ha sido vaya descansando sin dejar nosotros de ser con ellos.
Es una manera dulce de convivir con el pasado. Eso es lo que debe ser. Ahí no hay egoísmo, creo
Un beso, Reyes.
Y esa abuela vive en ti , hondo hasta la emoción...

Emilio Manuel dijo...

Has planteados dos cosas diferentes: "olvidar y alejarse de los recuerdos", mi filosofía de vida es no olvidar, de ese modo se evitan recaer en los errores, y alejarse de esos recuerdos para así poder seguir viviendo.

Un abrazo

Nieves dijo...

A mi también me pasa pero recordando a mi abuelo, me sorprendo contándole cosas y diciéndole que me acuerdo de él, que han pasado muchos años, 24, y que sigo acordándome de sus cosas.

Pero como dices es un instante, algo que nos hace recordarle y que un par de segundos después tanto sentimiento concentrado se diluye como el azúcar en el agua.
En fin... la vida es así, no Reyes?
Hay que seguir empujando el carrito hasta el coche...

UN BESO :)

mariajesusparadela dijo...

Tu, a quien tanto le gusta comer, has encontrado, paseando, a la magdalena de Proust.

mateosantamarta dijo...

Que susto! Menos mal que el hambre nos salva de nuestros propios laberintos. Un abrazo.

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