martes, 8 de octubre de 2013

Círculos


Se me ocurre ahora ,mientras a duras penas le cierro el libro de cuentos de Andersen,y lo dejo en su mesilla de noche
para que se duerma,que todo al final se cierra sobre sí mismo.

Como todas las revelaciones pequeñas o medianas que tenemos,no pueden explicarse y tampoco tienen una lógica en sí mismas.

Sólo son certezas que suben hasta la boca como una sensación,y yo de repente he sabido o sentido que mis amores,contratos laborales,etc... fueron sólo paripés en el preludio de su presencia;
cuando una como yo analiza su vida o recuerda cosas,no se ocupa de colgar etiquetas,"aquí no era madre todavía", "aquí
sí", ni puede poner en pie lo trascendental ,qué diferente fue todo a partir de esto o de aquello...

qué va.

Por mucho que te lo vendan,ni maternidades ni pérdidas de virginidad ni casamientos ni soltería,ni aniversarios,aunque
sean etapas de un viaje necesario,significan cambios radicales,que de un día para otro te conviertan en más libre, más
guapa o una persona diferente.

Una vive y se ocupa de lo que hay,y sueña con colgar las botas de minera o bailarina en el perchero de cualquier hogar que
la sostenga,o se preocupa por unos resultados de examen o por un perrillo o por un noviete o una familia,sin darse cuenta
realmente de lo que va pasando.

¿madre?

Bueno,sí,si a eso se le llama tener un hijo,pasmo tremendo que rápidamente se convierte en vorágine y pupas labiales por
estrés post traumático,porque necesitas otros cuarenta años para entender que alguien tan pequeño y normalmente tan
pesado te pueda importar tanto.

En fin;no hace más que un millón de lunas que era yo quien leía los cuentos de Andersen arropada en la cama ,bajo el peso
del pánico al no-amor, a la no -aceptación del mundo en el colegio,y ahora que es ella quien sufre sus batallas y se
da cuenta de "todo eso" y se hace preguntas y carga solita con la incertidumbre,sé que esto no es más que el preludio
de su propia senda.

Últimamente paso bastante de la nostalgia,quizá por eso no escribo,porque no tengo nada que decir acerca de lo rápido
que pasa el tiempo con sus dramas de cascabel,al final sólo somos capaces de cerrar un círculo mágico con la punta
temblorosa,desde luego,nada profesional,de un dedo sobre el índice de un libro.

Un círculo como los de los magos y las hechiceras, que en su bailoteo de siglos arrastran la polvareda de los cuentos de los libros.







10 comentarios:

Reyes dijo...

Sorry por la forma de hacer párrafos,no sé a dónde le di pero los saltos de línea se volvieron locos...mejor dormir ya.

Genín dijo...

Si, mejor no escribir sobre el paso del tiempo, pero me has puesto a pensar en los cuentos de Andersen y no recuerdo con precisión ninguno y me pone nervioso porque recuerdo que los leí, pero solo acierto a pensar en los viajes de Gulliver y no se quien los escribió, al menos tengo la seguridad de que tampoco la Cenicienta... :))
Uf, corazón, no me hables del paso del tiempo, plis... :))
Besos y salud

virgi dijo...

Los cuentos, una forma de irnos adentrando en la vida.
Luego ya las piedras son otra cosa.
Besitos, maravilla.

TriniReina dijo...

Sí, un circulo que no deja de centrarse hasta unir los cabos.

Si nos ponemos a mirar a los hijos y pensamos nos damos cuenta de lo rápidos que nos pisaron los años. Si parece que fue ayer, decimos, y han pasado equis años y el tiempo y ellos nos vuelan.

Besitos Reyes. Desde mi butaca...

Francisco Espada dijo...

Me gusta tu reflexión, Reyes. Sólo difiero en que más que un círculo es una espiral: nosotros no llegamos a cerrar el círculo cuando ya está abierto el de nuestros descendientes; somos eslabones de una cadena interminable para la que cada eslabón es un nuevo recomenzar.
Un beso.

mariajesusparadela dijo...

Lo mejor de los cuentos es creérselos.

Salvador Navarro dijo...

engatusadora de cuento... ¡qué disfrute!

añil dijo...

Reyes, hija, con saltos o sin ellos es un placer leerte.

Besos

BB dijo...

El tiempo pasa así, sin darnos cuenta, ni pedirnos permiso y los hijos crecen, se van, pero luego regresan con la ofrenda de sus propios retoños.
Y los cuentos nos ayudan a creer en el mundo de la fantasía, a sobrevivir. Basta con cerrar los ojos...
Y todo pasa, todo pasa...
Besos

Tracy dijo...

¡Coño! pero si esta entrada tampoco la había leído... El tiempo, siempre a vueltas con él...

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