Nunca pensé que diría esto,pero es verdad.
Tengo trabajo y no puedo dejar que se me acumule.
Aun así,desde este rincón desde donde os sigo leyendo y mirando,escribo con cierta premura esta vez para defender más que a alguien de carne y hueso,a un concepto que entiendo vital para la salud mental de las personas.
Desde hace un tiempo vengo notando que en la blogosfera huele raro,como a susceptibilidad exacerbada,mezcla de chamusquina y sospecha;esto da como consecuencia que se generen conflictos ,sofocones varios y enfrentamientos tal que en el patio del cole donde Fulanita dijo que Menganita se hizo pipí en la silla y Zutanita terminó arreando un sopapo a Fulanita,con la diferencia de que en el blogomundo no tenemos moderador ni profe que nos ponga mirando de cara a la pared.(En este caso está claro que Fulanita se hubiera llevado unos cuantos azotes por irreverente).
Sé que no se puede generalizar pero ya son varios los amigos que se plantean dejar la blogocosa (o algunas,por "intolerables" y "ofensivas") como si de una renuncia familiar se tratase,aunque ya os aviso desde ahora,yo no lo haré,al menos por ese motivo;inauguré mi primer blog hace cinco años y no venía nadie a leerlo,entendí que era una especie de diario para mí sola y sólo gracias a Antonio Oliver,que me hizo un día su primer comentario,caí en la cuenta de que esto era un sitio para visitar y entretenerse y abrirse a otros mundos tan personales como puede serlo el punto de vista de cada uno.
Puede ser que ahí esté la clave;por mucho que os haya enseñado mis heridas y a veces hasta el culo,nunca he dejado de considerarlo un apéndice de la existencia,una droga ,por supuesto,mi droga favorita y gracias a la cual he conocido a seres humanos excepcionales;
ahora bien.
Hubo un momento en que fui "educada" en una materia nueva,inédita para mí.
Fue aquel día en que aterricé en un blog de hiriente mordacidad y tremenda energía, un blog llamado El Comonunca(lo siento,Diego me explicó cómo hacer enlaces pero no lo asimilé)y como cualquier espíritu deseoso de agradar e interactuar sólo de forma amable con los demás,me sentí noqueada;pensé que la persona que escribía era una
hija de puta genia absoluta porque se fijaba en cosas tan absurdas y las destripaba con una gracia y una irreverencia totales,riéndose de todo lo que llamaba su atención( y esto es MUY IMPORTANTE)también de sí misma, de sus dolores,sufrimientos y experiencias a veces con una descarnada brutalidad.
Con mis reservas,teniendo en cuenta que crecí deseando ser dulce y buena como la gilipollas de Blancanieves barriendo la casa de los enanos,me acerqué a ella;y aunque pensaba y sigo pensando que el sarcasmo no es la más sana de las formas de expresión,enseguida aprendí algo nuevo.
Tengo mi ego como todo el mundo,a veces es un mélón,otras puede ser del tamaño de una manzana,pero suelo estar dispuesta a aprender.
LaRisa me enseñó que no importa si alguien me dice que soy algo malo;podrían llamarme hija de puta,borracha o mala madre,pero eso no importa un carajo;lo que importa es qué hago yo con esas opiniones.
¿Me permito llevármelas a la cama,donde tendré insomnios y pesadillas?¿Se romperá el espejo donde se refleja lo que yo soy de verdad?¿Las opiniones ajenas me convierten en lo que me están llamando?
Ojalá lo hubiera aprendido antes,por ejemplo aquel día en que puse verde el libro del Burka(lo habré contado unas mil veces,aún no salgo de mi asombro)porque está deleznablemente escrito y me escribió gente para llamarme "fascista".
De repente en el imperio de lo Feminista hay que tragarse el mal estilo si habla de los maltratos femeninos;las ruedas de molino cambian continuamente de forma y contenido.
Y mientras tanto,la libertad de expresión queda coja y manca porque la sensibilidad ajena es o debería ser "nuestro límite".
¿En serio?
Y en lo personal...
¿De verdad una sátira,sea sobre lo que sea,tiene el poder de hacer que nos derrumbemos y dudemos de nosotros mismos hasta hacernos derramar lágrimas?
Poco a poco empecé a pensar en esto;enternecida recordé aquellos días en que un comentario de un tal señor Mojón estuvo a punto de hacer que cerrase el blog;claro que es mucho mejor encontrar palabras de aliento y aplausos en lugar de críticas,pero creo que forma parte del proceso de madurez saber encajar que no somos intocables,ni por nuestra edad ,forma de escribir,opinión o tamaño del culo.
Que ponerle a todo una sonrisa aligera el aire que respiramos y que la vida ya está cargada de tragedias como para que vayamos por ahí haciéndonos sangre por esto o lo otro,más cuando se sabe qué tipo de lenguaje utiliza cada uno como derecho inalienable de la propia expresión.
Juzgar hasta qué punto esto es fruto del aburrimiento,de una inyección de locura poética irreverente o tratar de entender desde el sentimiento de "ofensa" nos reduce a esclavos y/o a víctimas.
Hace unos años que no quiero ser ni lo uno ni lo otro,prefiero reír y reírme de mí misma ,por qué no,y llevar esta vida sin etiquetas en la medida de lo posible.
Quería exponer muchas cosas más al ilustre senado bloguero,a la manera de los panegíricos,con su exordio y su epílogo,pero como os digo la falta de tiempo me lo impide.
Soy consciente de que al defender a LaRisa,con todo ese "mal gusto" que a ella le mola exhibir,estoy "eligiendo",al menos eso es lo que entiendo teniendo en cuenta las reacciones y los corazones rotos que ha provocado;preferiría no haber tenido que hacerlo,porque no creo que la cosa sea tan seria y además no hay un solo blogger que haya conocido por este medio que no me haya aportado,enseñado o ayudado en algo.
Pero sentí que teniendo en cuenta los acontecimientos,lo visto y leído,tenía que decir exactamente lo que pienso.
Y lo que pienso es que en este país estamos perdiendo muchas cosas;
si también perdemos el sentido del humor,entonces ya no tendremos nada.
Deseo que LaRisa me acompañe muchos años más;deseo que la capacidad de ofendernos no nos vuelva pacatos y americanos;deseo que la quedada de Barcelona sea un evento inolvidable para todos los que acudan.
Que seamos gente capaz de divertirse, en cualquier momento de la vida,y no sólo cuando oímos sólo aquello que deseamos oír.
Viva la libertad, aunque la libertad sea puta,ciega,sorda o loca.
Siempre.