viernes, 7 de mayo de 2010

El niño cocodrilo


La feria era el estallido de una amapola en rojos y negros , así lo recordaba Margui, en una mañana que se rompía de luz .
Habían caminado sus abuelos y ella un buen rato hasta llegar a la explanada por la que corrían el polvo y el estiércol a partes iguales;
también estaban sus padres ,pero un poco más atrás.
Los abuelos de Margui aún eran jóvenes , ella sólo tenía seis años .
"¿Me subiré a los caballitos ?"-había preguntado Margui por el camino.
"Claro " -había respondido el abuelo.
El abuelo era de piel clara , se aturdía con facilidad ,pero aun así había consentido en ir a la feria .
La abuela era enérgica y caminaba muy erguida ; verla sonreír era un logro ,pero la quería muchísimo .
A Margui le gustaba su olor , siempre a talco y rosas , siempre delicado .
En una esquina un hombrecillo estaba sentado al lado de un pony; las crines espesas caían sobre la nariz del animal.
"Mira , un caballito ; aquí te vas a subir " -dijo la abuela .
Margui llevaba el vestido de flamenca rojo y blanco que era lo que le hacía pensar en flores que estallaban , y con dificultad subió al lomo del caballito con la ayuda del hombre .
Sentada a horcajadas y con las riendas en la mano, hubiera querido fundirse con la luz del sol , derretirse entre los volantes de su vestido , (el extraño caso de la niña menguante) , de la misma vergüenza que le daba .
Pero el hombre del pony era fotógrafo .
"Sonríe , guapa " - dijo .
Margui sonrió con aquella sonrisa que presidió toda su infancia .
Una sonrisa boba , de dejarse ir , de estar haciendo lo que no quieres pero todo el mundo hace o complace a los adultos.
Porque mira que podía llegar a ser guapa Margui a los seis años con su boca roja y su pelo negro y aquellos ojos chinos que miraban dulcemente .
Sin embargo ,en la foto de aquel día , en blanco y negro , por supuesto, se puede ver a una niña que se sentía fea;
un trozo de su pierna y su perfecto tobillo, que parecía el de una señorita por efecto del zapato de flamenca , sobre el flanco del pobre animal .
Detrás de ella , un vendedor de globos y una mañana de los años setenta ,cuando la feria era sobre todo una fiesta de Sevilla .Poca cosa.
Y la sonrisa boba , por supuesto.
Después de hacer la foto, fue la abuela la que la ayudó a bajar y continuaron .
Para entonces el grupo ya caminaba junto;
los abuelos, Margui, sus padres y Oscarín , su hermano .
En la calle del Infierno compraron algodón dulce , y se detuvieron en varias atracciones.
En Sevilla los niños los llaman "cacharritos " , puede que en la época de Margui aún fueran "calesitas "; las calesitas sacaron su risa verdadera de seis años y de la mano de Oscarín se lo pasó realmente bien , aunque a veces le diera pena de algún feriante porque estaba al sol y parecía pobre y arrugado .
(Margui es que era muy así ).
Pero lo peor vino después, cuando entraron en un sitio anunciado por los altavoces como un viaje a la selva amazónica con toda suerte de animales propios de allí ;para ilustrarlo se escuchaban por megafonía horribles gritos de monos y aves exóticas así como se anunciaba la captura de un extraño ejemplar de niño cocodrilo que también podía verse en la exposición.
Por algún motivo, el padre de Margui tuvo curiosidad y pagaron la entrada .
Se accedía por una rampa y podían verse anacondas , cocodrilos descoloridos y algún pájaro similar a los flamencos.
Cuando llegó frente al niño cocodrilo , Margui sintió encogerse su pequeño corazón .
Suspendida en el aire con trenzas de su propio pelo , que habían atado a la pared , una cabeza de niño como de ocho o nueve años emergía de un cuerpo de goma que simulaba un cocodrilo , pero no era más grande que una maleta .
Si el truco barato consistía en meter un niño plegado en una funda de goma ,no estaba conseguido; inquietaba más por la imposibilidad física de que cupiera allí que si se hubiera tratado de un cocodrilo de verdad .
Margui pensó que podía ser un tullido, un niño sin brazos ni piernas a quien un malvado dueño de circo explotaba diariamente .
Para colmo la gente pasaba por esa vitrina por grupos,y un tipo que trabajaba allí le hacía preguntas para que lo vieran hablar .
El niño hablaba con una voz tan bajita y apesadumbrada que Margui se mareó .
"Tendrá calor "-pensó , "debajo de esa luz tan fuerte " .
Encerrado en un cuerpo de goma con las patas tiesas , qué timo , qué espanto .
Pero dónde estaba su madre , quién permitía tal cosa.
Y sobre todo , por qué a toda aquella gente les parecía normal pararse a mirar semejante indignidad.
Nadie cortaba las trenzas , nadie sacaba al niño , nadie denunciaba a la policía .
Volvieron a casa y Margui estaba extrañada de vivir en un mundo donde los adultos no se molestaban en salvar a nadie.
Pasó muchas noches teniendo pesadillas con el niño cocodrilo .
Imaginaba que se convertía en super héroa y liberaba sus piernas si es que las tenía, sus manos ; sonaba su voz de torturado en sus oídos , y todo eso era porque ella , una niña que dormía en una cama limpia, no había podido hacer nada por sacarlo de allí .
No fue ésa la única vez que se preguntó dónde estaría la madre de alguien .
Del inmigrante ahogado en el mar de Tarifa , de esa gente que veía durmiendo en la calle.
Pero es que Margui (de nombre completo María Amargada de la Santa Cruz) era muy así ,y ser así es para toda la vida .

15 comentarios:

La sonrisa de Hiperión dijo...

Jajajaja que bueno... yo creia que era una etica de lacoste que se había caido de un jersey.

Teresa, la de la ventana dijo...

Fíjate, pues yo conozco a una que también, desde siempre, se quedaba mirando a las señoras viejas y arrugadas con moño y se preguntaba cómo habrían sido de pequeñas. Y no podía imaginar que alguien que se llamara Angustias o Gertrudis (¿Qué madre podía hacer a un bebé semejante faena sin que le quitaran la custodia?) hubiese tenido infancia. Vamos, que a mi me parecía que toda esa gente (abuelas que olían raro, drogadictos al borde del abismo, mendigos de esos tan hechos polvo que me daba miedo mirarlos a los ojos, por si me sostenían la mirada y se líaba...) debía haber aparecido en este mundo por una especie de generación espontánea. Saltándose niñez, adolescencia, juventud... y plantándose de golpe en una edad desde la que me miraban dándome miedo, y haciendo que me agarrara más fuerte a la mano de mi madre.

carmen dijo...

María Angustias de la Trinidad beatísima...Mejor que amargada, que la Virgen de las Angustias existe, y por algo será...

Un beso, princesita de corazón bondadoso

Anónimo dijo...

Esa María Angustias de la Trinidad, tiene un parecido tan grande con alguien que escribe por estos contornos con un nombre ligado a la nobleza...
Somos de aquellos que siempre trataremos de impedir injusticias donde quiera que estas se perpetren.
No es fácil hacerlo, porque es dañarle la diversión a tantos...
Muchos besos, querida amiga
BB

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Pues la verdad, casi me da vergüenza; o sin el casi: me da vergüenza. Me avergüenzo de que cada día una persona tan generosa me dé parte, o toda, su alma, sin pedir nada a cambio… Si ofreciese su cuerpo, no faltaría quien traicionaría a la tercera generación de su descendencia para colmarla de dádivas. Pero sólo da un trozo de corazón…
No, no hablo en abstracto, me refiero concretamente a esta chiquilla que cada día nos regala con emociones, a Reyes, para que no quepa duda. Y me pregunto, ¿es que no podemos hacer los que venimos a beber cotidianamente del néctar espiritual que nos ofrece? No me sé manejar en eso que llaman “redes sociales”, aunque estoy apuntado a una de ellas, y me pregunto, ¿es que sus fans no podemos ponernos de acuerdo para poner la cara roja a los editores que son incapaces de hacer el mínimo esfuerzo de pasarse por internet en busca de tan claros talentos?

Lo digo por ella, porque estoy en estos momentos en este blog, pero no es el único caso de entre los blogs que visito, que se merecerían otro tanto. ¿Para qué sirve la Red, si no?

Besos, artista.

virgi dijo...

Algo parecido al anterior comentario ya se lo he dicho a esta chica tan genial, la susodicha Reyes, que hace unas crónicas que para sí las quisieran muchos. Yo apoyo la iniciativa, es un lujo leerla.
En cuanto a la niña, podría ser yo misma en algunas cosas.
Muchos besos, querida Reyes.

Elvira dijo...

Sí, ser así es para toda la vida. Muy bien escrito, me he metido en el pellejo de Margui enseguida y he sentido lo mismo que ella.

Besos

BB dijo...

Chapó para ese comentario de nuestro querido MSM y totalmente de acuerdo con él.
BB

iliamehoy dijo...

Tran tremendo, como humano. Destilas sabiduría entre palabras tan cotidianas, que arañan y abrazan a la vez.
Una sonrisa

Isabel Romana dijo...

Una historia preciosa. Es llamativo cuánta indiferencia había antes hacia cosas/espectáculos que hoy nos parecen intolerables. La sensibilidad de todas esas margui de seis años es responsable de que hoy seamos más sensibles.
Gracias por enlazarme. Yo también te enlazo. Un abrazo.

Sue dijo...

Ya he dicho en alguna ocasión que los editores son unos delincuentes, entre otras cosas por no darse cuenta del talento de Reyes. Es para embozarlos y meterlos en chirona a la de YA.
En cualquier caso Reyes de mi alma, tu tienes la fuerza, tienes el poder, así que adelante siempre.

Pobre niño cocodrilo.

PD: Entiendo perfectamente a Margui y lo de que "ser así es para toda la vida". En el fondo, nunca cambiamos.

NáN dijo...

No quiero presumir de insensible, porque no lo soy. Pero con seis años, primero me habría creído que era un cocodrilo de verdad; segundo, ese niño me parecería un superhéroe; y tercero, habría soñado con que me pasase una historia así en la que el cocodrilo y yo nos habríamos hecho amigos e iríamos arrastrándonos por el mundo.

Lo mismo que, con seis años, me llevaron al circo y lo que más me gustó fue el que caminaba por una cuerda. Al volver a casa y ver abierto el balcón del dormitorio de mis padres, me encaramé encima para caminar sobre el borde (mi cuerda) y ya estaba encima, sentado a horcajadas y queriendo levantarme, cuando una señora de la casa de enfrente dio un grito y me caí hacia el lado de dentro, rompiéndome un brazo.

Hermosa historia y bien contada, Reyes.

(En la entrada anterior hice un comentario aclaratorio).

Isabel dijo...

Hasta hoy no he podido detenerme y leer como a mi me gusta tu precioso cuento.
Pienso en tu hija lo que habrá disfrutado y me has recordado a mi hijo pequeño que en la feria del pueblo había que montarlo una y más veces en los ponys, de hecho su grupo musical se llama así por aquel recuerdo.
Inevitable, me doy cuenta de que también te he contado mi batallita.
Bueno, lo que quiero decirte es que está muy bien contado y que escribir para niños parece ser que vende.
Un beso guapa.

Araceli Esteves dijo...

Muy buena tu historia, muy triste, como las mejores. Y es que Reyes, tú eres muy así como tu historia.
Besos

Reyes Uve dijo...

GRACIAS A TODOS , A LOS MARGUIS Y A LAS MARGUIS QUE POR EL MUNDO VAMOS.
NÁN , TÚ TAMPOCO TE LO HABRÍAS CREÍDO , AQUELLO ESTABA MÁS TIESO QUE PA QUÉ.
SÓLO ERA HUMANA LA CABEZA DEL NIÑO Y ESTABA MEDIO DROGADO , O ALGO .
MU MAL .
UN BESO A TODOS Y TODAS.

Qué se puede decir

Qué se puede decir a alguien cuando crees que ya lo has dicho todo??