domingo, 17 de mayo de 2015

Al sol



El viento mueve las rosas.

Le pongo el tapón al Kalya

la luz lo ilumina todo

hay que hervir los macarrones

piso la piedra caliente

del patio donde resuena

la risa amada de ella

la que viene desde todos los tiempos de mis vidas

(puesto que he tenido muchas

y así me lo reconozco);

piso con los pies descalzos

noto el calor en los huesos

ahora soy muy antigua

crujo como una hoja

me deshilacho en el viento

de todas las arideces

y puñaditos de ausencias.

Pongo la ropa a secar

quizá no puedo decir nada

pero sentir siento todo

como una tortuga que no quiere ser ya más liebre

como una ola que no quiso ser de mar

como la cigarra que se rió muy alto y fuerte

y terminó en el asilo de la hormiga

recogida del frío y la tormenta.

Son casi las tres

el sol está muy alto

quiero un vasito vino blanco

y me descubro atónita

amando la vida

con una pasión desesperada.








3 comentarios:

Genín dijo...

Esa actitud me gusta, amar la vida con pasión, y de paso, amate a ti misma con pasión porque eres vida :)
Besos y salud

Karibel Pérez Villalba dijo...

Es realmente bella...
con esa (para mí) ligereza que le nace a una cuando invade el descanso de saberse a gusto (en modo: no le pido nada más, que ya estoy bien) en esta vida por la que ahora transcurrimos...

gracias!!!

Y hablando de vidas... uno de mis hijos me preguntaba ayer si en forma de almas podemos viajar por el espacio y el tiempo y reencarnarnos por tanto la próxima vez en un dinosaurio en el Jurásico.... aún ando gratamente sorprendida y meditabunda :)

mariajesusparadela dijo...

Esa es la actitud: pasión por la vida. Y sentirlo todo.

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