sábado, 27 de agosto de 2016

La bolera

Con nuestras pequeñas cosas
vamos arrastrando nuestras vidas
para unos, simples cajas con canicas
para otros, grandes baúles de oro.
Quizá el otoño nos deprima
y nos haga parecer señoras tristes
de las que siempre están echando de menos
las sombras que dejan las hojas de los árboles.

Entonces iremos a las farmacias de guardia
a comprar suplementos para subir el ánimo
Y desearemos con fervor que alguien nos quiera
aunque sea el quiosco de prensa y chucherías
o el que vende cupones o el frutero
que alguien sepa nuestro nombre y manías
por favor no caer en el olvido estando vivas
porque eso se lo dejamos a las muertas.
Y sin embargo
qué fuertes suenan las palabras ya dichas
el tono de voz de nuestra abuela
o aquellos otros con quien gastamos domingos
o compartimos alguna duermevela;
qué cerca sigue esa vida que no existe
esos detalles tontos que sólo tú recuerdas
pareciera que el tiempo fuera un perro loco
que desordena todo
Y ya no importa
quién falta, quién sigue todavía
quién desapareció
qué bolo queda en pie
en la bolera.

9 comentarios:

Genín dijo...

Pues esa es la ventaja de mantener un blog vivo, siempre hay alguien que te recuerda, con quien hablar, que te quiere y te desea lo mejor, solo por eso, merece la pena mantenerlo vivo ¿Verdad?...jajaja
Se te echa de menos... :(
Besos y salud

U-topia dijo...

Estupendo poema, que bien retratas a las mujeres invisibles.

Abrazos!!

mateosantamarta dijo...

Ya sabes que volver a levantarse siempre es la eterna maná de los bolos.
Un abrazo.

mateosantamarta dijo...

Manía...Estoy perdiendo fuerza en los dedos o el teclado empieza a estar cansado.

Alphonse Zheimer dijo...

Siempre recuerdo a José Luis Sampedro cuando dijo: "Sin los demás, somos muy poquita cosa"; creo incluso habérselo dicho en un mensaje hace no mucho. También recuerdo a Manuel Gutiérrez Aragón cuando dijo aquello de : "Se vive como se sueña, solos" Si juntamos ambos aforismos, parece que nos veríamos abocados a una frustración enorme. No se preocupe querida los bolos caen y levantamos otros para seguir jugando y entretener así el tiempo que nos ha sido concedido. Quiera a la luna rabiosamente porque es suya, busque piropos en la pescadería si hiciera falta, para cargar las pilas y pasar luego la energía a otro, esto va así.
Le voy a mandar una canción de Jorge Drexler que se llama: Todo se transforma, creo que le gustaráy le hará pensar en este juego y sus reglas.
¡Enhorabuena como siempre por su poesía!, me gusta. Besos.

Montserrat Sala dijo...

Querida amiga: En la bolera, siempre hay un bolo que queda en pié. Hay que tenerlo en cuenta. Y en Otoño seguro que nos deprimiremos como todos los años. Una poesia muy bella y muy real. Abrazucos.

Sue dijo...

Yo no me arrastro cuando te leo, porque ME ELEVAS querida Reyes. Gracias por seguir por aquí

Un beso gigante.

virgi dijo...

Bueno, en esa bolera hace falta algún bolo que se llame Reyes.
Besitos, f/p

Sue dijo...

Ya es hora de que escribas, no?

:)

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