lunes, 16 de enero de 2017

Días de radio

Una vida sin estridencias,por fin.
Llegar a casa, encender la radio, sólo radio Clásica.
En mi interior una lucecita amarilla como un suspiro se mantiene, el interior de mi casa es mi corazón y ahora asemeja uno de esos hogares americanos de la película de Woody Allen, en la que la radio era tan importante y los días estabulados guardaban un perfecto orden, tendiendo sus jornadas de diversión concretadas así como las de labor estresante.
Ellos, los americanos, como los inve...ntores del confort en el siglo pasado, rigen mi imaginario personal,como en mis repisas adolescentes fueron los ingleses.
Más allá, más lejos todavía,la languidez de los verdes campos de Butler Yeats y el deseo sordo de conocer Irlanda o Escocia, como la cueva de la que salí, y que es la culpable de que ahora tenga nostalgia del sol que esta mañana acariciaba los campos a pesar de la travesura del frío.
Como aquel germen ,ya crecido y reproducido, sé que la nostalgia de esta vida que es como un vestido usado no será suficiente para matar la buena noticia de nuestro paso por el mundo, a los que nos gustaba mirar las flores y dar largos paseos, besar dulcemente o sembrar buen rollo.
A los que nos gustaba la paz.

1 comentario:

Genín dijo...

No me digas que ya no te gusta...
Besos y salud

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