domingo, 24 de julio de 2016

Bajo la lluvia hirviente

Bajo la lluvia hirviente, todo lo que escribí durante un rato en este post se me fue al carajo porque le di a no sé dónde.
Os aseguro que era una reflexión muy interesante sobre los pokemons y los tres mil ahogados en el mar que dicen que se  llevó el dios sordo y ciego del actual orden mundial.
A un amigo de Facebook le dije el otro día que como vez entiendo menos, supongo que en el otro barrio hay una oficina de canje y devolución de vidas para pedir explicaciones, porque que yo sepa no hay diferencia entre ser inocente a un lado y serlo al otro.
Habrá que reclamar, digo yo, o preguntar al menos por qué vivimos en un mundo donde los blogs de moda y los caprichos pitan exitosamente, cada vez hay más ricos y más spa y al mismo tiempo los desplazados se cuentan por miles
Pero también es verdad que mientras escribía, pensaba en la corriente de moda que detesta , desde las esferas intelectuales, los trabajos de meditación y paz que se transmiten en libros de autoayuda, como si el misticismo también se hubiera vuelto de consumo, o como si el sinónimo de la inteligencia fuera combatir cualquier signo de búsqueda de paz en este sistema paranoico y cruel.
Así que doy por bueno el borrón que me hizo mandar a la mierda las lamentaciones.
Estamos diseñados para renacer de lo peor y hacer florecer lo mejor, incluso en las peores circunstancias, y aunque para alguien como la menda, tan llena de mantequita como de buenas intenciones, sea difícil de entender, debemos ser constructivos.
Hay por delante todo un trabajo duro para no desanimarse, para no hacer de este charco algo más fétido de lo que ya es, de hecho incluso en legítima defensa debemos trabajarnos la paz.
Una paz nuestra que nos permita vivir en un planeta donde campan el hambre y la injusticia, donde se pierde el paraíso artificial en manos de la violencia en cualquier instante, donde la misoginia es un hecho cotidiano.
A partir de los 45 las quejas empiezan a ser jartibles, es mucho mejor encender velas que maldecir oscuridades, que diría Confucio en medio de un apagón.
Y como ahí fuera están cayendo chalecos de lana, os dejo de momento con el convencimiento de haber agotado mis reservas de energía escrituriles por el día de hoy.
Meditar, estar un rato conmigo, pensar en todas las cosas que hice mal para convertirlas en comprensión  amorosa, eso no es ningún cheque regalo para pijos, es una necesidad de primerísimo orden para combatir Lagardes, bombas, disparos, injusticias y otras amenazas que como los buitres asolan nuestros días.

4 comentarios:

Genín dijo...

jejejeje Se nota que estás de mala leche, pero ya ves, lo bueno de los blog es que te puedes desahogar y quedar de puta madre, y hasta relajada...jajaja
Así que a ver si vienes mas a menudo a desahogarte, o a lo que sea, el caso es leerte... :)
Besos y salud

Isabel dijo...

Si entiendes menos es porque sabes más. Y me gusta ese meditar tuyo, al menos es en ese encuentro donde podemos encontrar esa paz que vuela y hacen trizas por todos lados. Es bien necesaria para seguir día a día sufriendo por no ser ciegos a tantas injusticias. En esos espacios, en el disfrute de las pequeñas cosas nos reconfortamos.
Gran abrazo.

U-topia dijo...

Más de 51 millones de refugiados y desplazados hay en el mundo una cifra que supera a la que hubo en la II Guerra Mundial. ¿Y España me parece que ha recibido a 300? Esto es un chiste. Lo malo es que a base de ese chiste Europa esta girando hacia la extrema derecha con el voto en masa de las clases populares que no se siente amenazada por la troika o por el TTIP sino por los refugiados que huyen de la guerra, el terrorismo religioso, el machismo o la miseria.

En fin, mi escepticismo hacia cualquier cambio en positivo es total, tengo la sensación de estar en el Titanic hundiéndose mientras la música continúa tocando....

Abrazos y un soplo de frescor!!

Nieves dijo...

Estas calores desequilibran a cualquiera...

Mil besos Reyes :)

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