A cien mil años luz de casi todo
hoy prometo ser anciana reverente
una maga de las cosas de la vida
que sea capaz de disfrutarla y no entenderla.
Me doy cuenta cada día en mi teatro
de mi contradicción repetida y permanente
podría ser un problema matemático
esto de vivir al mismo ritmo protestando
que gozando cada momento bello.
Tengo tendencia al petardeo y al soliloquio
mis prejuicios son casi siempre altisonantes
y me los como en la cena con las dudas
que se quedan viudas con postre de certezas.
A cien mil años luz de casi todo
cada día lloro como recién nacida
a quien fuera necesario dar nalgadas
para que suelte (otra vez) su primer llanto.
(Desde un sofá abierto al 1 de mayo,en proporción televisiva;la foto es de una manifestación de Octubre).
