miércoles, 18 de mayo de 2016

Días

"Supongo que hay días valientes y días cobardes.
Días en los que te levantas hecho un titán y otros en los que tus antenas de hormiga chocan con las luces del cuarto de baño,y decides acostarte otra vez.
Días en los que podrías escupir todo tu odio a los cortos de mente y buscarte un montón de problemas, como el gran Abel Azcona, y otros en los que no resistirías el más leve análisis de coherencia.
Días en los que tu alma vaga por mundos siderales tan lejos tan lejos tan lej...os de esta cutrez de los deseos, de esta vida reducida al mínimo en un país donde sólo has conocido putas y putos pelotas sin personalidad, donde la creación cuesta la dignidad y todo el mundo prefiere ir tirando de un carrito lleno de mierda hasta los topes antes que plantarse y tirarse de los cojones para hacerlos explotar en la puerta de sus verdaderos sueños para que salga el hada de las cosas conseguidas,por fin,para abrazarte con una gran sonrisa.
En lugar de eso, sigues jugando con el enano verde de la esperanza,que sueña pero no da con el mazo porque sabe que es tontería,que mejor sería tener enchufes de 220 que ideas, porque las ideas no importan a nadie.
Días en los que escribes a tu yo más auténtico y otros, la mayoría,en los que arrastras como un saco vacío tus inspiraciones,que acaban convertidas en felpudos para decorar tu red social.
Días para ser reina, días para ser fregona.
Días para vivir, días para lamentar estar aquí.
Días que te pones por montera y días que te duelen hasta las uñas.
Así son,así somos, ésa es nuestra herencia.

(De las memorias de lady Mountain)."

martes, 10 de mayo de 2016

Qué es el pasado...

...sino la forma oblicua de nuestros deseos.
Dicen que el tiempo no existe, pero nos han educado entre sus mimbres.
Por eso entrar en el bloque de pisos donde una se crió es pensar que aquellos que entonces criaban a sus hijos ya no están , y el olor de la comida de hoy huele distinto porque los usos y costumbres han caído en otra página de un libro nuevo para los que hoy crecen, y que luego entrarán en las casas aún de pie, mucho más tiempo de pie que las personas, pequeños torreones de piel y huesos que acaban bajo tierra, y si son lectores o bebedores o soñadores (nostálgicos varios) pensarán como hoy pienso yo, he aquí el recuerdo de todos aquellos que tuvieron su porción de queso cotidiano, sus sueños como latas de galletas, facturas por pagar y niños por traer, he aquí cómo aquellos cielos grises nos pillaban en la mesa camilla al olor del café y con las preocupaciones tontorronas de la tonta vida que nos voltea el corazón a cada paso.
En cada atrio de iglesia , en cada porche o zaguán, en cada techo de uralita donde duermen los gallos, sonará la lluvia en días eternos que no tienen fin ni principio, qué más da quien esté allí para contarlo si las piedras no necesitan a nadie.
Sé , por éstas y otras cosas, que soy un alma vieja que jamás supo resolver la ecuación de la alegría, que entendió las sumas como restas porque sólo eran la primera parte de un préstamo, pero también sé que los sepulcros no me atraen porque no humean como tazas,  quizá tan sólo sudan con el calor reciente y es efímero, luego la ceniza se enfría y es así como prefiere barrerla el viento, que es otro gran maestro de ceremonias.
Esta mañana soñaba con cuartos de juguetes, con carpetas forradas, de cuando la vida empezó a ser ligeramente amenazante , de cuando ya no bastaba merendar y hacer deberes, de cuando hubo que trabajar más en serio, de cuando empezaron a morir los abuelos, de cuando ya no despiertas sonrisas condescendientes sino deseo puro en alguien que dice que te ama, y así echas a rodar como un canto tontorrón por la tonta vida que te cambia el corazón a cada paso.
Ahora es otra joven la que cree que todo es maravilloso, y desea hacer lo que se va encontrando con una fuerza arrolladora, es otra quien sueña con vivir experiencias en libertad y amar y ser amada, tan tierna todavía pero con esa fuerza de los fueguecitos recién prendidos, y ahora soy yo quien cree que todo está más visto que el TBO, y que no vale la pena ilusionarse y que la amistad no existe porque como decía el personaje raro y egocéntrico pero quizá bienintencionado, de la película "Dark Horse", la gente sólo se importa a sí misma.
Y así viene siendo desde siempre, aunque no haya un génesis al uso sino una repetición de ciclos inmisericorde y tozuda, que nos permite vivir con la fuerza de los fuegos que se prenden con la fe y se apagan con la vida.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Fiebre del oro

Se buscan esclavos sanos
con tobillo universal para grilletes
poco dados a hacerse preguntitas...
con hambre pero ganas de quitársela.

Se buscan almas de cántaro que no vayan a la fuente
bien nacidos que agradezcan el trabajo
la atención prestada del patrono
entre número y número de serie.
También alguna esclava que sea buena entendedora
de que los derechos familiares son sólo papel mojado
en el mundo real donde todo tiene un precio
y lo básico suele ser bastante caro.
A dónde vas con tus lágrimas dormidas
teniendo pesadillas estelares
como si fueras importante para alguien.
El barco zarpa ya sin tu mochila
yendo a cagar más allá del arco iris
te has quedado una vez más en este muelle.




(variaciones diarreicas que jamás serán sonetos).

martes, 3 de mayo de 2016

Calleando, de hacerse callos en los pies callejeando



He estado en Sevilla
calleando
por su sendero de mesones y tabernas
oyendo en cada piedra la llamada
del sol y de la muerte...
y ahora
pongo a lavar mi ropa inofensiva
que se seca con un viento
de hogar y de extrarradio.
Y me siento muy bien.
Como volver a casa
y encontrarla.

martes, 26 de abril de 2016

El señor y la señora Rollo (I)





El señor y la señora Rollo se conocieron en un concierto, a unas alturas de sus vidas en las que nadie podía ya engañarlos. Por eso fue tan bonito aquel amor, con sus esperanzas de dulce vejez compartida, sus camisetas negras y sus mechas tapando canas para espabilar el deseo.
La señora Rollo tenía una piel suave como de melocotón gigante, y aspiraba a morir blanca y sedosa como su abuela materna, sin ansiolíticos ni listas de espera en el centro de salud o en la farmacia del barrio.
Siempre hay quien escapa a la estadística si así lo decide, y ella lo tenía claro.
Antes la esperaba un acantilado en Escocia que un protocolo sanitario para mayores, antes la pillaría un tren que un geriatra, dolía decir.
En sus labios bailaban cantidad de preguntas con tutú y espolones, y no se cortaba un pelo a la hora de formularlas, porque creía firmemente que el universo es un bosque que se va creando a cada paso, tan  exclusivo como un vestido cortado a medida.
El señor Rollo era más de almanaque y rutinas, más de erupcionar con sarpullidos de sabiduría convencional, la que se empaqueta y asimila tras duras jornadas de procesamiento y acumulación de datos.
Pero a veces se besaban, o se habían besado, y la luna salía detrás de la cafetera, llenando toda la cocina de luz plata.
Sin embargo, la señora Rollo se estaba quedando seca tras la revolución de Estrógeno  el libertino, que cayó tras violentas revueltas callejeras, y en medio de un charco de sangre  sufría las embestidas de una soledad completamente nueva.
Pero qué es esto, se preguntaba en el espejo, pasando las manos por las curvas de lo que era un culo natural como una gamba de Huelva, y se le erizaba el vello pero ya no era lo mismo, ya era un tacto como de estera de caña que sólo sirve para tumbarla en la arena.
Como todos había visto el pestiño francés del marido de la peluquera y no creía en sacrificios, aunque sí en escotes y masajes.
Un imperio que se desvanece siempre es una cosa triste, pensó.
El señor Rollo leía el periódico tan tranquilo, sentado en su viñeta.
Se preguntaba por qué él no echaba de menos nada, por qué seguía manejando el timón con suave despreocupación, por qué mantenía el orden natural de las cosas sin apenas esfuerzo ,sin que nada lo desvelara.
Ella que era a veces como una sábana al viento , que no tenía ni idea de dónde depositar tantas ansias,
que no hacía más que inventar emociones abortándolas enseguida, que terminaba agotada al principio de la noche y no podía subir al tren hasta bien entrada la madrugada, que se prometía dejar el café una y otra vez sin intentarlo en serio, que lloraba por cualquier cosa, y ya no se molestaba en ocultarse, "hay que ver que siempre estás acatarrada", decía el señor Rollo al verla con la nariz roja y los ojos escurridos,y le recomendaba tomar vitamina C.
Pero la señora Rollo sólo necesitaba reposar como una ola enorme cubierta de espuma, llegar a lo máximo para romperse después, morir de forma minúscula a los pies de un niño que con su pala y su cubo la encontrara convertida en arena tan suave como la pasta de galleta.
No quería pensar así.
Pero las tardes eran largas y el cuerpo un árbol ambicioso.
(...)

jueves, 27 de agosto de 2015

Hasta siempre

Hasta siempre,blog.
Fue preciosa esta historia mientras duró,con todos sus personajes,relaciones y afectos.
En las redes me llevo lo que importa,lo que no valía una mierda acabó por desprenderse solo.
Hasta siempre.
Gracias.

Sigo en facebook,en papel y quizá en otras esquinas,donde no me alcancen la mentira,la superficialidad ni el odio de estos tiempos tan raros donde nos situó la esquizofrenia de los dioses.

Salud para todos.

Despedida

Creo que abrí este blog en el año 2009, y hoy decido que lo cierro,once años después;no deja de ser una friolera, teniendo en cuenta la gent...