sábado, 26 de enero de 2013

Una de buenas intenciones ,arfavó


Corría el mes de Octubre,se acercaba el otoño con su fresco aliento de setas y castañas,cuando la menda se compró la revista,una vieja conocida de otros tiempos,llamada Cuerpo y Mente.
En las páginas satinadas repletas de publi de cosas naturales y estrambóticas mi naricilla vieja gustaba de intuir las cosas nuevas,como hago siempre y me vendo baratos los cartuchos de la ilusión.
No digo que siempre me salga mal,que no sería cierto; nada nuevo ocurre si no crees antes que es posible,y puedo dar ejemplos de ello.
Pero también es verdad que mis cambios radicales se quedan en nada.
De la crema de calabaza nocturna,llena de vitaminas para aumentar las defensas, de mi querida olla al vapor pillada en el Lidl por encargo a mi mamá y que habrá cocido calabacines y zanahorias al menos 4 veces desde que llegó,no queda demasiada huella entre tanto estrés y excesos navideños que luego se han convertido en diarios.
Desde que llegó el invierno no es nada raro que me despierte de una pequeña siesta con un hambre de loba y me lance,aún en plena digestión de la comida,sobre las indefensas galletas del café de media tarde;y otras cosas que no voy a contar aquí pero que cualquier gordo compulsivo puede intuir en relación con los bucles dulce-salado.
En fin.
Por ahí escondida anda mi voz de la conciencia clamando por un poco de atención.
Algo de mimo y cuidado,lo justo para sentirse mejor,tan bien como aquellas tres semanas de otoño en las que creí que nada era imposible y perdí tres kilos sin esfuerzo,subida a las alas de un sencillo bienestar.
Hoy puedo estar a la una del mediodía tomando vasitos de chocolate de la máquina para horror de las niñas de la Mutua que vienen a entregar sus cartas a esa hora,entre las 13 y las 13;40 y se asustan de nuestro desorden alimenticio.
(mi compañera se pasa el día chascando,también ,aunque no engorda).
Mi estómago es una balsa en el océano,un pirata experimentado que sólo a veces se permite quejarse;mi cerebro es un duende que pilla al vuelo los titulares que le interesan.
(Cualquier cosa que lleve la palabra "antiestrés" me atrae cual caña fría un día de Junio).
Como este libro que me he puesto a pedir igual que una niña chica cuando ve un juguete en la tienda ("cómpramelo,andaaa")y que me hace creer sinceramente que en cuanto tenga tiempo (por ejemplo deje de trabajar y ya no sea necesario que cocine mi madre),cocinaré cada día de forma sana,variada,económica y equilibrada.
Vamos,que seré la mar de apañá ,con mi cabecita tranquilita y mi delantalito blanco.

13 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Me encantan tus disculpas...tener cocinera es un lujo; la gente normal deja todo preparado de víspera, pero reconozco que no sabe igual que lo que preparan las madres.
Con ese método yo también engordaría.

Nieves dijo...

Yo es que esto de cocina antiestrés, no sé, como que no lo veo claro, no veo que relación tiene una cosa y otra porque si tienes estrés no creo que la quite según que comidas. Estas cosas son de coco y el "coco" tiene mucho poder cuando cree en cosas, como la comida antiestrés.
Por otra parte te diré que me da mucho coraje esta gente parece que no tiene fondo y come sin parar sin engordar. En fin... la vida es así, no nos estrenemos...

Un besote :)

Genín dijo...

Pues la verdad es que no se que me pasa últimamente, yo siempre he presumido de que podía bajar de peso cuando me diera la gana, y así ha sido, palabra...
Hasta ahora que no se que me pasa que tengo un hambre que no veas.
Antes, me ponia un par de meses a comer mi "bazofia" muy conocida por mis amigos y adelgazaba 10 kilos en nada y menos, ahora me ha costado ponerme de nuevo con ella, pero no se que pasa que no bajo casi nada, y cuando bajo me pongo una medalla y me pongo a comer rico, así que otra vez vuelta al peso anterior, en fin, no se, me voy a tener que poner mas serio que hasta ahora...jajaja
Por cierto que me he partido de risa leyendo un comentario tuyo acusándote de vieja, amos anda, entonces yo soy una momia egipcia...jajajaja
Besos y salud

Elvira dijo...

A veces pienso que el tener un estómago tan delicado me ha obligado a hacer dieta, jaja! Es que solo con la voluntad, no sé yo. Y no es que esté flaca, no, no. Pero ¿cómo estaría si todo me sentase bien?

Besos

Eastriver dijo...

jaja, lo que se inventan... saben cuál es nuestro talón de Aquiles, y se aprovechan.

Apañá es un verbo andaluz que siempre me ha encantado. La primera vez que un andaluz me dijo, qué apañao eres, te juro que no supe qué quería decir. Cuando lo supe, es decir, cuando supe q ue era un verbo comodín que sirve para tantas cosas buenas, me gustó más.

En mi trabajo tenemos también una máquina de esas, con un chocolate que no está nada mal, por cincuenta céntimos. Como todo lo demás que vende es un asco, café, capuccino, todo infumable, vamos corriendo todos hacia el chocolate. Resultado, se agota pronto, y lejos de avisarte la jodida máquina, que también será apañá pero en plan mal rollo, va y te vende, a cambio de tus cincuenta céntimos de funcionario recortadísimo, un vaso de agua caliente de color negruzco. Y entonces tú piensas tres cosas: ya se acabó el chocolate, ya me estafó cincuenta céntimos más y de qué mierda estará hecho ese chocolate que sabe tan bien si la materia básica es esta agua oscura y casi pestilente.

Petons.

Tracy dijo...

Aprovecha mientras puedas de las comidas de tu madre, son un lujo.

Francisco Espada dijo...

Todo lo que dices me gusta, o mejor dicho, me gusta como cuentas todo.
Besos

Nómada planetario dijo...

A mi cocinar me relaja poco, hay que atender a la sartén, a las verduras que estás troceando y a la olla donde hierve otra cosa.
El antiestrés para mí está en degustar la comida.
Besos sin calorías.

añil dijo...

Consejo de cocinera,"arfavó", cómprate el delantal negro.

Besitos, reina

Araceli Esteves dijo...

Pues espera que saque su cabecita nuestra bienamada menopausia y sabrás el significado de la palabra
hambre.

virgi dijo...

La total eres tú, me cautivas con hambre o sin ella, con propósitos o no.
Da igual, donde hay, hay. Y eso es lo que tienes, que tienes mucho...¡jo, como me lié, pero sé que me has entendido!
Besitos, gracias por el piropo del fb.

Sue dijo...

Yo cuando deje de trabajar también cocinaré mejor y más bonito, pero no sé cuándo será eso...Mientras tanto debo seguir aceptando los tuper de la mamá (algo que siempre negué que aceptaría). Por falta de tiempo, dinero y sobre todo porque si no los acepto le hago un feo MÚ gordo.

Besos cocinera.

José Luis dijo...

Mientras no le quites chuches y chocolates a tu niña, todo irá bien... (sí, confieso que lo he hecho).
Un brindis por el inventor del taper (y de las madres).
Besotes

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