domingo, 13 de enero de 2013

Puntualmente,la vida





Supongo que no aprenderé nunca,o que lo hago a la velocidad de los caracoles sordos,pero sigo manteniendo mi histeria interior que me hace la vida muy difícil.
La superstición de mis angustias me tira de los pelos cada día que pasa según lo que pase,y algo tan fácil como la alteración de los horarios de una niña que ha estado de vacaciones,la vuelta a las viejas manías así de repente,el hecho de que no haya nada que yo pueda controlar,la falta de concordancia entre lo que ocurre y lo que deseo (y todo lo que yo deseo a veces es tumbarme como la perra en un cojín,sobre un costao,a ser posible),me hacen ver todo de un color caca tirando a negro que no me gusta nada.
Supongo que será la falta de sueño ,la vieja infancia secada al sol,las tardes de domingo como agujas que nunca acaban de salir del todo,el hastío de saber que no doy la talla.
La reiterada conversión de la mujer del espejo (encantadora pero en realidad una inútil egoísta),todas esas ideas que no renuncian a la infelicidad.
"Ya me parecía, a mí nada me ha salido nunca bien",por ejemplo.
Esto se va al carajo,se va, aunque nadie te haya dicho una palabra sobre ello.
Ahogarse en un vaso de agua se me da bien ,aunque nunca lo he querido volcar,que es lo que hacen los suicidas cuando le echan cojones.
Conclusión;no tengo cojones.
Es increíble cómo la angustia y el desánimo sientan cátedra en dos minutos de pánico mental,ya quisiera yo la misma capacidad para la alegría.
Y sin embargo,puntualmente,aparece el sentido.
Acude a la cita engalanado para decir que nada es tan grave,que se trata de una nube como ya hubo antes y pasaron.
Puntualmente la vida sigue y una persona como María Jesús de Paradela escribe en su blog una reseña acerca de mi libro,del que he venido a hablar como una Umbral de barrio sin esquinas.
Un libro que escribí en un verano desmadejado,en menos de un mes porque tenía prisa en enviarlo a un concurso,un libro que viajó a Madrid manuscrito para una editorial en papel de la que nunca más se supo,un libro que Fran fue el primero en leer,luego Virgi,Sue,Larisa,Montserrat... y por supuesto Miguel,quien me escribió un correo diciéndome que ese día no fue a comer para poder terminarlo.
Fue él el que lo convirtió en ebook.
Un libro que no es un libro,sino un ejercicio de cien páginas con las que quise redimir mis sufrimientos para que una mujer del futuro sepa que tuvo una madre feliz,aunque mientras vivía nunca lo supiera.
Aquello tan viejo del viaje y no la meta,experimentado en carne propia.
Maria Jesús escribe lo que dijo su hermana ( unas palabras bellísimas que hablan de mí,de lo que escribo) y de repente siento que me doy a conocer sin que me conozcan y que vivo para algo.
Se me caen las bragas leyendo que me comparan con un libro que me robó el corazón (el de Susana Tamaro,qué más quisiera yo,me lo leí de un tirón y cuando lo acabé,ensequida quise robarlo)y me quedo un rato dándole palique al ego,que aquí ya no tiene nada que hacer.
Para quién canta el pájaro,preguntaba mi abuelo,si no tiene público;canta para sí mismo,se contestaba.
Para qué vivo yo,si no sé hacer casi nada.
Vivo para renacer,una vez y otra,hasta la definitiva.
Vivo para compartirlo,que me perdone el Gabo porque lo dijo antes,vivo para contarla,sí.
No es gran cosa,pero es algo.
Por eso este domingo me arrebato,salgo al tablao despeinada y absurda,me pego unos taconeos y me pongo las nubes por montera.
Estos delfines saltan entre olas de espuma virtual y brinca mi corazón con ellos.
Gracias a Paradela,una vez más.
Esta vez os miro desde el puente de Triana,por si queréis venir a tomar unas cervezas,y combatir todas las derrotas.

12 comentarios:

Emilio Manuel dijo...

¡¡Anda que empiezas bien el año!!, espero que una pizca de optimismo entre en ti.

Un saludo

Eastriver dijo...

Reyes, hay derrotas y derrotas. No lo olvidemos.

Normalmente no tengo esa tendencia a verlo todo negro, o a masacrarme sin misericordia. Me sucede sólo cuando salgo de una gripe o así, es decir, cuando tengo las defensas bajas o estoy cansado. Lo físico nos condiciona, lo químico, la dopamina en el cerebro, esas cosas... En general mi dopamina está regulada y yo no caigo. O caigo poco.

Es cierto que una palabra amable, o mejor, la palabra justa en el momento justo, hacen que tiremos hacia adelante y lo veamos todo mejor. Seguimos teniendo ganas de acostarnos como la perra, pero por lo menos vemos que no todo es negro y sabemos que tenemos fuerzas y ganas de tirar hacia adelante.

Escribes muy bien, no es un decir abstracto. Es una certeza contundente, como un mazazo fuerte. Hay certezas tenues y certezas contundentes. Que tú escribes bien es certeza contundente. Yo las distingo porque a las contundentes les pongo siempre un coño delante: Coño, qué bien escribe esta tía.

Cuando salga de los exámenes leeré tu libro. Mientras tanto te mando un beso muy fuerte.

Francisco Espada dijo...

La vida, amiga Reyes, es una suma de encuentros y desencuentros, como el conocimiento es la suma de lo vivido, lo leído, lo escuchado...
Tus relatos, Reyes, son la vida misma, el pálpito de aquello que late en ti y te hace poderosa.
Un beso

O SuSo dijo...

"La vida es el bailarín, nosotros el baile".
Vives para todo lo que sientes desde tu esencia-presencia.

La bajona es algo común en estos tiempos, es el cambio, el haber visto atisbos de otras realidades, pero aún así, la vida es puntual, y claro, si es este instante, no otro, y tus letras siempre son increiblemente vivas, a veces con sufrimientos, a veces con alegrías.

Sigo buscando un e-book para leer tu libro, que ya parece un chiste viejo entre mis amigos: "oyes tienes e-book, quiero leer una cosa" se rien y yo con ellos.

Gracias por tantos presentes y porque esa mujer que será no es la única que sabrá que tuvo una madre feliz, a su manera, pero sobretodo en camino.
Abrazos mujer creadora y salud, brindemos pues por TODO, incluso las derrotas.

virgi dijo...

Iré a leer a Pardela, no sabes lo que me alegra verte tan feliz...¡que sí, que sí, que tienes mucho dentro! y cuando lo sacas eres totaltotal.
Un abrazo, maravilla de criatura.

Araceli Esteves dijo...

Solo es domingo, querida, los domingos son la mar de taricioneros.

añil dijo...

No me vendría mal lo de las cervezas. Ando lo que se dice "chunga" en la labor "social cervecera".

Muack

mariajesusparadela dijo...

Ni mi hermana ni yo sabemos mentir, que te conste.
Para mi es fácil verte en el libro a ti. A toda tu.
También mi hermana entiende que eres un ser sufriente y desprotegido (nefelibata, te llama, mujer soñadora, siempre en las nubes). Todo eso se lee en tu libro.
Estoy cansada de gente que a una idea inconsistente le da vueltas y vueltas hasta que la pule tanto que parece hermosa. Estoy harta del "oficio" literario y tu eres lo que a mi me gusta: la que escribe con el corazón, con el alma y con las tripas y, en un mes narra una vida sin disculpas, incluyendo la lucha entre lo que hacemos y lo que sabemos que deberíamos hacer, esa disonancia cognitiva, resuelta de la peor manera posible, pero única por la aceptación de nuestro yo profundo, da tu medida exacta.
Y ante esa persona, no queda más remedio que rendirse.

Nieves dijo...

Los Domingos por la tarde tienden a sacar todos estos pensamientos.
Podría decirte mil cosas pero eres importante para muchas personas, posiblemente de mas de lo que te imaginas. Para MÍ lo ere. No te diré mas.

Un beso de los grandes con una ONDA VITAL de ENERGIA!!!!


:)

Genín dijo...

Procrastinar es mi sino, tus delfines están esperándome, pero todavia no he empezado a andar el camino hacia ellos, para mi tiene la ventaja de que el libro sea presente o futuro según yo deje o no de procrastinar, lo quiero ver como una ventaja, sin disculpas, me da cosa que llegue a ser pasado, no en este momento...
Besos y salud

Vasalisa la Sabia dijo...

Si tú me invitas, yo me animo a combatir todas mis derrotas contigo.

Y sabes lo que me has hecho venir a la cabeza, simplemente esto:

No te des por vencido, ni aún vencido,
no te sientas esclavo, ni aún esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y acomete feroz, ya mal herido.
Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
no la cobarde estupidez del pavo
que amaina su plumaje al primer ruido.
Procede como Dios que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza;
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua, y no la implora...
Que muerda y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo, tu cabeza !


Un abrazo

Salvador Navarro dijo...

¡Qué necesidad de leer tu libro!

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