viernes, 27 de mayo de 2011

Las otras vidas


Esta noche la he visto y la he abrazado.
Era tan feliz con ese abrazo; sentía que la tenía todavía a mano, cerca; estaba más pequeña, con el pelo completamente blanco , y resultaba frágil como un pajarillo.
Las mujeres que la cuidaban me decían que había estado enferma pero que ya estaba bien .
"Abuela, nos vamos a ir juntas por ahí, quieres? Prométeme que me vas a durar siempre ..."
Ella reía , flojito, alborozada como una niña , le encantaba que la pelotearan .
Negaba , ella no podía durar tanto.
"Sí , abuela, por lo menos tres años más , prométemelo ".
Bailábamos en ese abrazo contenido, no sé dónde estábamos, pero sí sé que al igual que siempre que sueño con ella, me sentía feliz de que no estuviera muerta.
Como una alegría inesperada , ya que en esos momentos la realidad de este otro lado queda anulada , borrada la muerte y con ella, la ausencia.
Luego al despertar es una tremenda desilusión , por supuesto ; sueltas el aire y te reencarnas en este cuerpo conocido y estás en la otra vida , en la que ella no está.
Y me pregunto, si aquello es tan real, cómo podemos estar seguros de que esa orilla no es la buena ; o mejor dicho, quién puede decidir cuál es la real .
Ya sé que esto lo postularon los sabios "que en el mundo han sido ", incluyendo a Calderón ,pero a mí me sigue pareciendo fascinante , y no tengo los certificados que atestiguan que ésta de verdad es mi vida; porque vives; porque respiras; porque necesitas dinero; porque comes ;porque cagas ; porque sufres; por todo ello éste es el mundo real, ésta es la VIDA.
No sé, la vida también puede ser ese otro lado donde están los que se fueron , quizá sin poder irse del todo , unidos por un cordón más grueso que las cadenas.
En el caso de mi abuela , no fue una relación idílica , ella era una persona enérgica y poco dada a romanticismos absurdos; creo que tuvo que luchar por cada cosa que consiguió por aquí, que trabajó en la pirotecnia , que me quería muchísimo y que murió una tarde de Enero a pocos metros de mí, a eso de las cuatro de la tarde , en una residencia de ancianos , como una niña rebelde hasta el último minuto.
Y sin embargo nunca la conocí bien .
Nunca supe sus secretos y tampoco por qué los últimos tiempos no fueron lo que debieron ser entre nosotras ;el detalle de que en la convivencia resultara insoportable a día de hoy no me parece suficiente .
Pero podía ser tan desagradable, la tía .
Lo último que me pidió el día antes de morir fue que le comprara un bote de Ceregumil y lo hice a regañadientes , sin saber que me quedaban horas , unas míseras horas para poder hablar con ella.
Recuerdo que esa tarde me abrazó y me dijo que me quería .
Ya se había recuperado de una crisis cardíaca días atrás,yo había pasado un par de noches llorando al pie de su cama , rezando, y pidiendo que no se fuera todavía, sólo era una niña , aunque tuviera ochenta y cuatro años .
No era más que una niña , pequeñita y preciosa , con pies blancos de doncella , no podía irse aún .
Cuando se levantó de la cama , creí que el peligro había pasado.
Me relajé, volvió a ser mandona y a preocuparse por las apariencias ,("saluda a Menganita " "dile adiós a Fulanita" ) , a caminar orgullosa con su bolso bien agarrado y sus zapatos elegantes .
El tramo final .
Recayó , sí, y se fue, como digo , nada contenta ,porque contenta nunca estuvo.
Aunque era feliz cuando estábamos juntas ,en los últimos años se dulcificó un poco .
Cuando murió , seguí llamando muchas veces a la residencia , cuyo número me sabía de memoria, sólo para oír la voz de la recepcionista , con la ilusión de hablar un rato con ella, como de costumbre; obviamente colgaba siempre .
Colgaba y me quedaba con los ojos empantanados , sin que mi voz dijera como solía , "Abuela!!" , el nombre se tenía que quedar encerrado dentro de la garganta.
Ahí está desde entonces.
Sentíamos un amor irracional que no bastó para que permaneciéramos juntas ,pero que todavía nos une.
A su manera eliminó el mayor de mis prejuicios , que es la idea de que todo tiene que ser perfecto entre las personas.
Qué pena que yo no lo supiera entender.
Menos mal que a veces , cuando los dioses o los espíritus quieren , podemos encontrarnos todavía para bailar abrazadas , aunque sólo sea un ratito.
Siempre que estoy a punto de dudar , me imagino una colonia de hormigas, moviendo sus antenitas y diciéndose a sí mismas :
"Esta vida de hormiguero es la única que existe; hay quien habla de otros planos , de seres muy grandes o muy pequeños , de bolas de fuego y extraños vehículos que construyen esos seres; pero creedme, niñas; no hay más vida que ésta y tan sólo habéis de ocuparos de trabajar y de tener cuidado con que no se os coman los pájaros ;todo lo demás son fantasías ".
Qué bien haber podido abrazarte esta noche, abuela; así has podido saber lo mucho que te quiero todavía.

13 comentarios:

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Entrañable y emotivo, como tú sabes hacerlo.

(Creo que va a funcionar, porque está mi nombre ahí).

Besos.

muerte roja dijo...

Precioso Reyes, se nota que sale de dentro del corazón, me encanta la forma tan peculiar y personal que tienes de contar las cosas, esa frase:
"se fue nada contenta porque contenta nunca estuvo"
Tiene tu firma totalmente.

Por otro lado comprendo perfectamente cuando llamas por teléfono a la residencia inventandote por un momento normalidad; yo seguí sentándome en el sofá frente al pasillo de la entrada de casa esperando la visita de la mañana que solía hacer mi abuelo.
Son vacíos que solo que nunca se llenan pero aprendes a vivir con ellos.

Un beso grande Reyes :)

Isabel dijo...

Quizás nunca se mueran si siguen en nuestros recuerdos. Como el tuyo tan hermoso, seguro lo habrá sentido.

Besos.

iris dijo...

Es curiosa la inmortalidad del amor. En el mundo onirico hay pesadillas, pero también ¡vivimos unos sueños tan bonitos!. Me alegro que hayas disfrutado y seguro que tu abuela también ha sentido tu cariño. Besos y achuchón.

BB dijo...

Reyes, también estoy entre aquellos
que les borran los comentarios.
Es raro el sentimiento ese de ver cómo algo de ti, algo que regalas con emoción, se pierda.
Pero aquí estoy para abrazarte, siempre conmovida por tu forma de decir las cosas.
No, nadie es perfecto, no somos perfectos, somos seres humanos, nada más, siempre hambrientos de cariño, siempre a la espera.
En ti vivirá tu abuela, todos y cada uno de tus días.
Muchos besos
BB

TORO SALVAJE dijo...

Habéis estado juntas.
Otra vez.
Que más da si era verdad o no.

Besos.

Ruben dijo...

http://rdelavega.soy.es/2010/11/16
Te remito allí al igual que a Sue.
Algún día lo pasaré a blogspot (cuando se me pase el cabreo porque en estos días no me deja hacer nada el blogger este)

Salvador Navarro dijo...

Tu verdad también es lo que sientes, Reyes

carmen dijo...

Viva el CEREGUMIL, me lo daban siempre que vomitaba. Bueno, cuando se paraban los vómitos, con agua y a cucharaditas. Creo que lo conocemos en tu casa y en la mía. Genial compartirlo.
Te quería tu abuela, REYES, y esos quereres son de los que no se encuentran.
Besos!

genestel dijo...

Bravo.


(Mírate el "Alas").

Un beso grande.

mariajesusparadela dijo...

Los sueños aveces nos reconcilian con el pasado. Otras, con la vida.

TriniReina dijo...

Ojal.a pudiese creer en ese otro mundo. Ojalá, pero...

Me ha emocionado este relato sobre tu abuela y tú y el cariño que rezuma cada palabra, hasta cuando dices que tenniñais diferencias se nota el cariño impreso.

De vez en cuando los sueños nos permiten ir a otro espacio y, acaso, reparar algún que otra grieta...

Besos

Sue dijo...

Me ha encantado es de que "a su manera eliminó el mayor de mis prejuicios , que es la idea de que todo tiene que ser perfecto entre las personas". Así es, y como ya dijera Sartre: "estamos condenados a entendernos".

Un texto que refleja otra parte de ti y que vuelve a emocionarme.

Un beso para ti y otro para tu abuela (y otro para la mia).

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