domingo, 1 de febrero de 2015
Voy a hacerte feliz,dijo el gato
Voy a hacerte feliz,le dijo Elsa,como quien acaricia un gato persa con el pelo desordenado aunque suavísimo.
Y yo también a ti,respondió Vicente,que solía ir siempre a donde iba la gente.
Los dos obedecían los mandatos de sus nombres,cuyas rimas condicionaban su destino.
Pero creían ,por encima de todo,que el amor y la fe que les unía los iba a lanzar por encima de su pobreza mental,material,de espíritu y de cojones,catapultándolos a una existencia repleta de paz,sexo y listas de compra.
Elsa ya había comprado un par de cojines morados para el salón,que iban a juego con las cortinas que a su vez intentaban conjugar con los colores del atardecer,sin éxito muchas veces.
Aunque otras veces sí,eran los días en los que por un ligero nublado final o quizá unas gotas de lluvia se aparecía un color morado muy interesante;
esto alegraba a la cortina,que se decía para sus adentros,"si puedo imitar el color natural es que no soy tan inútil".
Ay,si los humanos,siempre tan estériles y atareados,supieran de la vida interior de las cortinas,de los juegos de sábanas,de los posavasos y de los ceniceros.
Puede que fueran más compasivos,más de arroyo fresco y menos de partida de nacimiento y cuenta corriente,porque lo corriente sólo sería el manantial de sus almas;
pero eso no ocurre,ni siquiera pueden presuponer el carácter divino de los animales,(se equivocan siempre,se equivocan tanto;
hay personas que pasan al otro lado y creen que son sus abuelos reencarnados y los visten con ropas y no entienden sus celos y sus instintos puros de conservación y los convierten en seudo-duendes o peluches,tampoco es eso,digo yo,que un animal es un trozo puro de creación,vale,pero tampoco alcanza a paladear el infierno de las chorradas de los humanos con sus complicadas mentes).
Resumiendo,que Elsa y Vicente andaron durante un tiempo enfrascados en la construcción de un pequeño mundo feliz con tele y lavadora.
Pero que al tiempo Vicente comenzó a leer y se dio cuenta de que el mundo es una superposición de cuadrículas en las que uno no desea estar la mayor parte del tiempo.
Ni siquiera con Elsa,que olía un poquito a canela y otro poquito a papel viejo.
Y una tarde se asomó a la calle y vio un río de gente caminando hacia un mundo mejor; decidió unirse,porque él ya había agotado todas las papeletas de ilusión y esperanza en casa.
Aquella gente tenía más;
se les veía sobresaliendo de los bolsos y mochilas,los ojos brillantes ,el cabreo dispuesto para remover los cimientos de lo establecido.
Así que...¿ dónde fue Vicente?; donde iba la gente.
¿Y qué hizo Elsa?Pues(como es lógico)se quedó acariciando a su gato persa...que por su parte jamás había prometido nada.
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10 comentarios:
Pues no sé si quedarme con Elsa o ir con Vicente, tras el color de la cortina...
Ni que decir tiene que esta vez fui con Vicente. Pero, aunque ese final nos lleve a la oportunidad histórica (y la verdad que cuaja perfectamente el relato con lo que se “olía”, además de oírse, ayer por la mañana en Sol), la historia que cuentas funciona perfectamente por sí sola y sin hitos históricos.
“creían , por encima de todo, que el amor y la fe que les unía los iba a lanzar por encima de su pobreza mental, material, de espíritu y de cojones, catapultándolos a una existencia repleta de paz, sexo y listas de compra” es una frase que te compro por ella misma.
Y lo de las cortinas que, en contadas ocasiones, se conjugaban con el color del cielo y eso le hacía a ella sentirse menos inútil me parece cojonudo.
Hola Reyes; que bien has descrito la rutina de la pareja con tus ocurretes palabras tan llanas y tan tuyas, unas expresiones claras y contundentes, que hacen que tus textos sean diferentes a todos los de los demas.
TE deseo una semana plena y feliz
Muy buena entrada en la que has descrito la desilusión y el aburrimiento que se da en la vida, ya sea conyugal, como política, o cualquier otra.
Hay que buscar la ilusión que la vida son dos días, aunque es difícil muy difícil.
Del gato, nada que decir, el hizo lo que se esperaba de el en su papel de gato, y Vicente tenia que seguir la ley de su refrán, lo que ya no tengo nada claro es lo de Elsa, para mi que debería de haber seguido por el camino de Vicente, a lo mejor cambiaba su vida, pero en fin, no la censuro, al fin y al cavo hizo lo que le salio del forro... :)
Besos y salud
Maria Jesus,todos podemos ser ambos...
Nán,es la influencia de Sabato,un inteligente descreído que creía,al menos en lo que leo a través de sus líneas en Abbadon.
Montserrat,puede ser cualquier rutina,de aquí o de allá.
Un beso.
Tracy,somos así,como abanicos.A veces envidio a las figuras de Pascua.
Elsa tenía el alma tiesa,Genín.
No hay más que decir.
jaja.
Envidio tu ranchito estos días grises.
Cuidate.
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