domingo, 18 de febrero de 2018

Para Ekai (entrada del sábado 17 de febrero de 2018)




Querida cosita adolescente, y disculpa la cursilería, pero desde el viernes he pensado en ti muchas veces, hasta he buscado más culpables de los que proponen los titulares, no es posible que sólo el conflicto de género sea el causante de tu suicidio( como si no fuera bastante, pero al tener adolescentes sensibles en el perímetro me doy cuenta de que no es sólo eso, o que podría no ser sólo eso, ya que la búsqueda, la identidad a esa edad es una sombra huidiza que abarca muchas cosas), he inventado para ti un mundo amable, donde los padres con una sonrisa un tanto bizarra sean capaces de abrazarte y decirte anda ya, quédate aquí que la vida es hermosa aunque ahora no lo veas, un colega que mientras se cala una gorra hasta las orejas sea capaz de arrastrar los corazones jóvenes hacia la vida sin tener que abanderar una secta o un colegio, sólo porque sí, un capitán valiente que fuera capaz de marinear buscando el viento a favor y no en contra, para que la gente como tú vea claro que no hay dramas si uno no quiere, que los lerdos se van a quedar lerdos  y hacen daño a los diferentes (ésa es la historia del mundo),porque se aburren , porque están ciegos, porque no ven, porque tienen un alma pequeña como unos zapatos de menos talla, los pies de la ignorancia y el maltrato son siempre demasiado grandes, la huella miserable suele ser más sonora que la de la bondad, pero no importa Ekai, hay que seguir, porque siempre llega un punto en la vida en la que uno florece y vuelve la vista atrás con una sonrisa amarga, y el ruido gorilero ya no tiene el poder de encoger el corazón, sabes Ekai?  En mi juventud hubo un par de jóvenes suicidas y con ellos he hablado a  menudo a través de las páginas de mi calendario y los he visto ahí, tan bonitos como ya para siempre vas a ser tú, en su columpio de flores eternas sobre prados verdes que ningún zapatazo podrá mancillar, pero también me ha parecido que lamentaban haberse bajado antes, hay tantas dulces venganzas que se han perdido, tantas copas de vino y tantos besos, no hay derecho Ekai,no sé cómo ponerle nombre a esto, es un país que trata de asimilar  que se rompan las casillas, quizá la cosiedad quiera seguir poniendo nombre sólo en dos colores a la gente, quizá sigan mandando los obispos, quizá tu destino era ése, quizá hubo más cosas, quizá en el acantilado triste a donde van a tirarse los adolescentes que simplemente no son aceptados  o que creen que jamás encontrarán su sitio, queridísimo Ekai, pensar que yo también fui tan vulnerable, y luego no cambio ni uno solo de mis días vividos por torpes o miserables que hayan sido, y después de un colegio de curas llegaron besos y amores y paradas de bus y fuentes de agua clara en la provincia de Cádiz, y amaneceres canarios y miles de libros y gente amable, gente a la que no le importa lo que se lleva entre las piernas, gente que es mar azul y a la que le hubiera gustado estar contigo, con un poco más de tiempo y paciencia.
Quizá necesitamos víctimas en este sistema estabulado, pero me niego en redondo a que tengan que ser precisamente los que se están buscando a sí mismos, los que reclaman apoyo en las edades difíciles, los que se quedan solos mientras el resto se queda mirando ciego y sordo y mudo hasta que llega el carro de las lamentaciones, que es una especie de carretón pesado por el que asoman pies y manos de cadáveres como en las putas guerras que el humano no deja de inventar.
Sigo inventando para ti un mundo amable, donde recién salido de la infancia un joven encuentre oídos que lo escuchen y ojos que lo miren con amor y brazos que lo acojan.
Te esperaban tantos besos y tantas copas de vino, Ekai,dulzuras que con quince o dieciséis años ni siquiera sabe uno que existen, y que acaban por llegar, ojalá hubieras podido esperar un poco, quizá otra tarde, una noche más, un ratito sólo para poder beberte la vida.

1 comentario:

Genín dijo...

No conozco esa tragedia, pero ya tu lo has contado todo, que lástima, pobrecito chaval... :(
Besos y salud

Davinia

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