martes, 1 de mayo de 2012

A por los pobres

Quizá sea mucho mejor refugiarse en la ficción,en lo que no ocurre más que en las páginas de un libro o en una pantalla;ser sólo espectadores con las potencias del ser humano descolgadas a modo de dobladillo ruin que arrastra por el suelo y se come las pelusas,eso lo dejaremos fuera,la desgracia novelada o filmada es más bella porque es mentira.Aquí en nuestra sociedad hace tiempo que las cosas están cambiando y no necesariamente para mejor,después de las regañinas por descarriados y extra consumidores nos cae un paquete de medidas cuyas puntas de tijeras nos corta las barbas y nos anula la buena costumbre de la solidaridad;personalmente me retiro,hace tiempo ya que me he retirado,no hago más que soñar con trozos de campo y me zumban los oídos y me salen moratones,consecuencia inevitable de mi despertar espiritual,dice el gran maestro Google. Las palabras no me bastan ni el pensamiento me consuela,vivo juntando las piezas de mi vida que con eso ya tengo bastante. No tengo los estigmas del dolor cristiano pero tengo su herencia, y en la herencia hay cartas de muchos inmigrantes que se quedaron en el camino,aquellas cartas que no les dio tiempo a escribir pero las pensaron en el último minuto antes de ser tragados por las olas o entregados a los romanos;en este tiempo he recibido muchos correos de ficción,xenófobos y estresantes,escritos por simios cabreados que reenvían información estúpida en lugar de golpear los barrotes de su jaula;he escuchado cada sarta de barbaridades que podría escribir mil historias para hacer reír o llorar pero siempre me las he guardaddo con prudencia,pensando que estas cosas sin duda pertenecían al terreno de la ficción color Dickens,donde la pobreza se exagera y se vende la tristeza y el desamparo más que la heroicidad de los seres humanos,tan capaces de una cosa como de otra. Ninguno de esos brotes de odio expresados en palabras tenían nada que ver con la realidad,con la intensidad del sufrimiento en primera persona. Yo he crecido en la consideración de que la gente es buena,por regla general;he tenido muchos ejemplos de solidaridad a mi alrededor,cuando lo he necesitado siempre he tenido la ayuda de alguien;sería una ingrata si no devolviera al mundo una parte al menos de buen pensamiento,una energía necesaria de progreso personal;a estas alturas de mi vida,cuando he superado tantas derrotas,creo que estoy en disposición de no renunciar a mi buena crianza;ni este gobierno ni cien más como él ni la legión de oscuros personajes metiendo miedo desde los megáfonos,podrán quitarme la seguridad de que,llegado el caso,volveré a ayudar a los invisibles. Una vez,hace ya muchos años, me di cuenta de que una persona sin papeles no es nada. Un semáforo es un semáforo,si se rompe lo arreglarán;una papelera es mobiliario urbano;una marquesina tiene su sitio en los planos;un hombre durmiendo en la calle no es nada, no aparece en ninguna lista,nadie hace inventario de la carne humana cuando no está identificada. En aquella ocasión una voz desde gobernación me dijo por teléfono;"Señora, se arriesga usted mucho,la felicito por su sentido solidario". Pude responder,oiga,no se crea,que no soy una hermanita de la caridad,soy una tía de lo más normal,sólo que si voy andando y a mi lado alguien se cae tengo el impulso de ayudarlo;nada más. Por lo demás soy tan egoísta como cualquiera. Qué raro,pensé;qué fácil se puede perder la inocencia desde ese lado que todos deberíamos visitar alguna vez. No sé qué significa esto que nos están diciendo;a dónde quieren ir a parar las efigies parlantes ;volver a los tiempos de la Colmena,quizá,donde pasar hambre de lobos justificaba el robo y el cutrerío;que nos saquemos los ojos en la base de la pirámide,que nos ocultemos información,que cerremos la puerta en las narices del enfermo y el necesitado;no lo sé. Una vez más me pregunto por qué siempre las medidas que prometen arreglar el mundo se ensañan contra los que no tienen nada. Y también me pregunto cuánta gente más se lo va a tragar como la rueda de molino de una verdad inapelable,aceptando que son los pobres los que tienen la culpa de todo;a por ellos,pues.

10 comentarios:

Nieves dijo...

Siempre ha sido así, la soga aprieta siempre al mas débil.

Leo tu reflexión y estoy totalmente de acuerdo contigo, no tengo que añadir ni un punto ni una coma; sólo subrayo todo lo dicho,Como puedo decirte que me ha sonado como EL GÉNESIS de un nuevo pensamiento.

Un abrazo fuerte :)

Maria almeyda dijo...

Se hace raro asistir a una renuncia de este tipo, que en cierta forma es como un suicidio de la palabra bien intencionada, de la fe, de la necesidad de la lucha.
Yo sé que no será algo definitivo, y en eso me baso para seguir confiando en que siempre que te busque vas a estar ahí esperando(me)(nos)(te)

Genín dijo...

Corazón, te voy a dejar un enlace porque se que te va a interesar leerlo, se relaciona con esta entrada.

http://neiralameiga.blogspot.com.es/2012/05/0-false-21-18-pt-18-pt-0-0-false-false.html

Y ya aprovecho para dejarte mis besos y deseos de salud, del 1º de Mayo y para siempre!

Tracy dijo...

No sé qué decirte, sólo te envío un abrazo fuerte,¡salud!

Salvador Navarro dijo...

Vivimos en una sociedad insensibilizada ante el dolor del que no tiene nada, como si estuviera escrito en algún sitio que eso debe ser así

Larisa dijo...

Es que los pobres son lacra. Corrompen a esta sociedad. Por todos es sabido que se han convertido en pobres porque no quieren trabajar. Son vagos, gandules, andaluces. Y, claro, así nos va. ¿Dar sanidad gratuita a estos parásitos? ¿Por qué? ¿A cambio de qué? Por no hablar de la educación. Este tipo de gente no valora la educación. Ir a la universidad ha de estar restringido a nosotros, la gente de bien, la gente del Partido Popular.

Tu texto es pura demagogia e inservible.

Menos juntar letras y más arrimar el hombro. Aunque, claro, seguro que estás cobrando el PER y te da todo igual.

Ahora me retiro a acariciar mi bolso de Loewe mientras escucho a Nena Daconte.

Viva el Rey.

Raul Rentero dijo...

Sí que es verdad, que a veces, viendo las noticias, tengo la sensación de estar leyendo una novela del Dickens más desgarrado
un saludo
Raúl
www.maestrazgomagico.com

virgi dijo...

Poco hemos progresado, aunque parezca lo contrario. Llevamos la semilla de la ambición, del poder desmesurado, de la opresión cuando surge el momento adecuado. Por más que toda mi vida haya pasado creyendo en un mundo diferente, he de decirte, querida Reyes, que al menos, AHORA, tampoco es el momento. Ni en mucho tiempo. Las décadas que llevo trabajando (por ejemplo) y casi todo es peor que cuando empecé.
No sé, tesoro...
Pero me gustaría verte.
Un abrazo.
Tierno, grande, dulce.

Elysa dijo...

No sé que decirte, me gustaría tener las palabras precisas y necesarias para el momento, pero no... estos días me da la impresión que mis ojos me engañan y mis oídos oyen aberraciones solamente. Tengo ganas de gritar.

Te mando muchos besos

Montserrat Sala dijo...

Reyes, como siempre estas de miedo. Con toda la verdad por delante, con tu humanismo por bandera y tu arrolladora personalidad, en favor de todos los proscritos por la pobreza.

Eres como un faro que ilumina a estos desprotegidos y abandonados de la mano de Dios y del dichoso gobierno.
Ellos es posible que no te lean nunca, pero no dejes de chillar a
los cuatro vientos y con tu estilo personalísmo, estas verdades tan crueles, como numerosas.
Un beso.