
Cuando yo era pequeña
conocía todos los misterios
aunque pasara por la casa con mi cara de boba
sin romper platos ni matar moscas
evitando las crueldades de mi especie .
Ahora que soy grande aún atravieso los cuartos
con la misma cara boba y el corazón encendido
practico la magia de las almas luminosas
aunque con poco éxito;
con cien mil luciérnagas apenas alumbro
las buenas intenciones nunca son suficientes
está tan oscuro ahí fuera
está oscuro y hace tanto frío
pero mira , lo bueno que tengo
antes , ahora y supongo que siempre
es que pase lo que pase
no me rindo.
Si me ves una noche a los pies de tu cama
no grites ni llores ni digas pavadas
soy un fantasma bueno , casi el mismo de antes
no me dés importancia
piensa que sólo he venido a dar una vuelta
por culpa de la nostalgia
a recordar cómo huelen
tus sábanas perfumadas .
5 comentarios:
Precioso. ¿Qué más llamativo para un fantasma que las sábanas? Jo, y perfumadas...
Un fantasma bueno y no el de la coplilla "Ay, mamaíta mía..."
Eso eres y con esa fuerza llegarás, ya lo verás.
Abrazos.
Menuda colección de fantasmas tengo yo en casa.
Bromas aparte, a veces sí que me gustaría tener aquí uno en concreto.
Besos
Para fantasmas: Lúzbel Guerrero; si quiere le paso su mail
Querida Reyes:
Siempre he vivido entre fantasmas, espíritus y demás. En mi casa, los espíritus familiares acostumbran a recorrer la casa cuando todos duermen, para limpiar de malas energias a los durmientes. A veces se dejan ver. Con esto te digo que puedes venir al pie de mi cama, que no me darás un susto, sino una gran alegría.
Bello poema. Besitos:
Tadeo
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