viernes, 17 de diciembre de 2010

La cesta de Navidad (cuento febril para gente pobre)


Llegaron las cestas de Navidad y soy de las primeras en ir a buscarla; firmo un papel como que he recibido mi regalo , alegre de corazón ,porque me gustan las cajas llenas de cosas ricas y porque la mentalidad de pobre también tiene sus ventajas, que uno con cualquier simpleza es feliz y hasta se olvida de que es una ovejita amarrada en la puerta del baile, parafraseando al grupito aquél de buenas letras que nunca terminó de gustarme del todo .
A media mañana nos enteramos de que no hay cestas para todos , en el listado sólo estamos los que fuimos contratados antes del 14 de Noviembre ; cerca de mí un chico no da crédito al argumento , un tanto absurdo, la verdad , y yo tampoco, en mi fuero interno .
Se me ocurren frases profundas revolucionarias , del tipo "O tós moros o tós cristianos", y hasta pienso en montar una revolución a pequeña escala.
Al fin y al cabo siempre he sido una persona sensible y hasta presumo de darme cuenta de cualquier pequeño cambio en el follaje de los árboles caducifolios o en la tonalidad del campo reseco , así que lo menos que se puede esperar de mí es que saque el cuello defendiendo a los compañeros que se han quedado sin cesta , por si me hubiera tocado a mí quedarme fuera .
Imagino la escena, grandilocuente y sensiblera,abriendo mi cesta allí mismo y entregando las botellas y los micromazapanes y la torta imperial al chico desposeído , me veo siendo grabada por las cámaras de seguridad de la empresa y escucho los comentarios de los accionistas en las alturas, "Y esto dónde dices que fue ?En la delegación de Sevilla...y dónde queda eso ? En el sur de España , oh , qué interesante , traedme a esa empleada que la vamos a enviar al departamento de Charity de Oslo , como coordinadora de nuestras actividades sociales y portavoz para la prensa , habrá que enseñarle un poco más de inglés , ésa es la actitud que buscamos de cara a la imagen , colgad este vídeo en la web de la firma y que lo vean en todas las delegaciones mundiales..."
Pero qué va, no digo nada , ni siquiera toco mi cesta , que reposa a mis pies a buen recaudo ; oigo la cháchara un rato más , la gente se ríe , están comentando que no es justo pero acaban por tomárselo a cachondeo y todo se arregla diciendo que un día de éstos beberemos juntos una botella fuera del horario de trabajo .
Suspiro, menos mal que no he hecho nada , la gente podría tomarme por una especie de Michael Landon femenina , o sea, protagonista de uno de esos arrebatos de bondad prenavideños ( o no) por culpa de los cuales acaba uno echando la pota en el baño más cercano.
Ser buena gente también puede ser muy friky , esto los normales lo saben muy bien .
Así que pienso , arrascándome el pelo que me crece encima de las verrugas de bruja;
Quita , quita; estaría en mi destino tener cesta y los otros que se fastidien ; al fin y al cabo la gente nos parecemos bastante los unos a los otros y no hay que andar montando gresca ; y mucho menos alguien que no tiene rostro , alguien que pasa desapercibido, alguien que no es nadie ni tiene imagen que preservar .
Ni que fuera yo de los laboratorios Pfizer , probando medicamentos nuevos en países pobres y pagando bajo cuerda para no llegar a juicio .
(Como sabéis , Wikileaks ha dejado al descubierto lo que pasó en Nigeria , cuando este laboratorio, aunque no creo que sea el único ,probó vacunas contra la meningitis en varios niños con carácter experimental y murieron once de ellos , aunque creo que ninguno pertenecía a la realeza y por eso tuvieron precio por ir al hoyo muy calladitos, quiero decir, sus familias ) .
En todo caso , el mal momento pasa ; sigo siendo normal .
Ya en casa , lo primero que hago es abrir la cesta ; contiene tres botellas , dulces, un chorizo , un salchichón , trufas , paté y otras golosinas.
Modesto, pero un buen detalle , ya es más que lo que la editorial me dio en tres años , que fue nada en Navidad .
Y bien .
Para compensar mi borreguismo humanista , dedico esta entrada a los once negritos usados como cobayas que jamás ocuparon un titular en prensa.
Y a aquellos otros que quedaron sordos o ciegos , y todavía más a los muchos que sufren la invisibilidad de sus injusticias en el vasto circo del mundo .
Y es que ya sé que aunque consiga parecerlo, yo nunca seré normal del todo.


(Cualquier parecido con la realidad , excepto lo de Pfizer , es pura coincidencia ) .

8 comentarios:

añil dijo...

A ver, al final tehas quedado o no con la cesta?
jajajaja
En cualquier caso, tendría que ser así.

Un beso

mariajesusparadela dijo...

Duerme tranquila:esa cesta te estaba destinada.

Nieves LM dijo...

Así es Reyes, nos vamos quedando con las cestas de Navidad, mirando para otro lado. Muy bueno el relato. Besos.

iliamehoy dijo...

Yo, ante la perspectiva de ser enviada a Oslo, me quedaba calladita.
Lo de los laboratirios, otro arrebato de bilis que tragaré y seguiré mirando hacia otro lado, confiando que aún quede algún lugar hacia el que dirigir la esperanza y no sentir asco.
Una sonrisa

Sue dijo...

¿La frase del final significa que no hay cesta? jo, pues con la ilusión que me ha hecho. ¿Hay o no hay cesta?... je,je, que síiii. Modesta, pero un detalle.

Bueno, disfrútala.
Yo no tengo cesta y fíjate qué ironía (o que putada del destino) que cuando estaba contratada por ETT en esta misma empresa (estuve así, de mala manera, sin vacaciones, sin pagas...etc, casi cuatro años) sí me daban cesta. Supongo que por lástima. Desde que soy "indefinida" no hay cesta.
No es que lo considere importante, la verdad, porque yo lo que hago con ella (o lo que hacía) es repartirla por ahí (gente q duerme en el metro y mis padres, básicamente), pero hace ilusión, oye. Es un detalle, como dices.

Un beso ya casi, casi navideño.

(y yo sin hacer las put.. compras).

TriniReina dijo...

Oye, que leyéndote me he dado cuenta de que soy pobre a más no poder. Pue sno seré mema( además de pobre) que prefiero una cesta de navidad a que me toque el gordo de la lotería? Y es que como pido poco, sólo alcanzo a pedir una cestita de esas, una cestita por favor, que es la ilusión de mi vida.

Me parece indigno eso de que les den a unos y no a otros, pero una cestita es una cestita, leches, y es que pedimos tan poco...

Besos

virgi dijo...

Pues a mí nunca me ha tocado una cesta así.
Ers genial genial genial.

Rodrigo D. Granados dijo...

También yo soy peliculero Reyes, y estas cosas me hubieran revuelto el espíritu combativo. Seguramente me habría ganado el odio de todos los benev¡ficiarios de cestas, proponiendo que las juntáramos todas y repartiendo a posteriori su contenido entre la plantilla. Recuerdo habert sido echado de un trabajo a las dos de la madrugada por haber sido el portavoz de una reivindicación justa; el resto de mis "compañeros"se callaron como putas y me vi en la calle maldiciendo la cobardía que les atenazaba y su poco don de gentes o sentimiento de clase.
La empresa en la que trabaja, tampoco se ha lucido con ese detalle a medias.
Mi película hubiera terminado tomando La Bastilla con una botella en la mano codo a codo con mis camaradas; pero soy consciente de que sería una ensoñación apenas, que la gente es muy borrega, y por eso estamos como estamos.
Seguramente, la empresa no hubiera hecho nada de lo que Ud. pensaba, sino más bien al contrario, le hubiera puesto un sello de AGITADORA, para no renovarle el contrato. Así están las cosas y mientras no les demos en los morros, seguirán apretándonos las clavijas para convertirnos en chinos, coreanos o malasios.

Mamá

Mamá es una desconocida que deambula por la casa, quitando el polvo , vaciando las cestas de la ropa sucia y de vez en cuando quejándose ...