domingo, 3 de noviembre de 2013

Los vientos azules de los bosques


Un domingo entreverado de sol sin amapolas

una echa de menos subir a un tren (sola) hasta Galicia

sólo para mirar acantilados.

Un domingo de mierda y sin motivo aparente

salvo el cansancio de una vida rebozada en deseos

(algunos cumplidos otros medio crudos )

una se desborda en un dolor estúpido

como si te cabreas porque se mojaron las cerillas

y ya no puedes encender petardos.

Un domingo de otoño de repente eres muy fea

y estás cansada de ser el bufón de la familia

el bastón el báculo el sofá el tendedero

la psicóloga la máquina de abrazos

que en el fondo nadie necesita.

La vida es el mismo milagro para todos

nadie te tomará por su ángel guía

no hay más misión que la de ser felices

esto lo saben las cuatro brujas locas

que a veces se reúnen sin sentido

para entregar sus almas desnudas

a los vientos azules de los bosques.


3 comentarios:

Tracy dijo...

Pues sí, aveces te cansas y te cabreas por todo y te ves más fea que nunca, a veces...
Pero no sólo en otoño, y mira que a mí no me gusta.

Genín dijo...

Pos a mi me encantaría tener esa máquina de abrazos y demás maravillas, pero en la que yo pienso, sin hipotecas ni comprada a plazos... :))
Besos y salud

Francisco Espada dijo...

Me encanta tu poema; no me gusta tu actitud. No te regaño, te lo prometo, pero pon el foco en las cosas bellas y positivas de la vida y a la basura con lo inútil y molesto.
Un beso.

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