viernes, 29 de noviembre de 2013

La novela


Algunos amigos suyos hablaron de la novela,con fervor y entusiasmo.

En la solapilla,una vez más,se descubría para la literatura española una nueva y sólida voz,quizá la más prometedora de cuantas hay ahora mismo en el jardín de la creación palabrera.

Normalmente pasaba bastante de las solapillas,de los descubrimientos y de las nuevas voces,pero esta vez hizo caso de sus amigos.

Unos amigos cuya respiración podía imaginar por haberles visto la cara al menos una vez en la vida,gente lectora,culta,fuerte.

Así pues,no dejó que la envidia la cegara y empezó a leer.

(Para aquella que escribe siempre es envidiable cierto éxito,no basado en las ventas,sino en la atención y el cariño de la gente culta,lectora,fuerte;para despertar admiración en los gañanes vale cualquiera).

Leyó por fin la novela,en un segundo intento;en el primer préstamo de la biblioteca no hubo tiempo,se le pasaron los diez días entre madrugones y trabajo fútil del que quema las manos y replatea las canas.(sin afán aquí proletario alguno,en serio,tan sólo descripción de la realidad).

La segunda vez ya era invierno y tuvo suerte.

La leyó en cuatro noches,le reconoció capacidad de atrapar su mente,buenas palabras,ambiente opresivo y desmitificación de utopías;muy bueno para una primera novela,eso es lo que se dice,que yo no lo sé puesto que madura no soy y ya jamás lo seré.

La madurez no es un regalo,hay que trabajársela,y con poca edad es meritorio y admirable,claro.

Una vez leída,se le empezó a volar el pájaro de la opinión,me ha gustado,no me ha gustado;bueno, es algo serio,la novela seria sí que es,se nota el trabajo,el trabajo hay que reconocerlo siempre.

Los personajes,sus reflexiones,la atmósfera,muy bueno todo.

Pero ya al caer la tarde del siguiente día,encontró la palabra que no quería salir;la churra que no quería ser merina;la negritud y el abandono de una sensación.

La sensación,lo que la novela había aportado a su vida;un adjetivo,sincero,escueto,nada más te pido un adjetivo.

Está bien,ahí va.

Deprimente.

La novela es muy buena,pero deprimente sí,deprimente que te cagas.

(Por supuesto que no voy a decir qué novela es...faltaría más...)

6 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Si es deprimente, yo no sería capaz de terminarla: necesito enconrar, en lo que leo, un punto de apoyo, para creer y un ligero sentido del humor.

Tracy dijo...

Digo igual que Mª Jesús, si es deprimente..., mejor no leerla.

Genín dijo...

No se muy bien lo que quieres decir, si es buena y me llega, no importa que sea deprimente :))
Besos y salud

Emilio Manuel dijo...

Que deprima no quiere decir que sea mala, hace unos días en el club de lectura comentábamos el libro "Mi planta de naranja lima" de Vasconcelos, libro triste, habla del trabajo infantil y del maltrato;es un buen libro aunque un tanto deprimente para unos, tierno para otros, e imposible de que hechos como los que narra el libro le ocurran a un niño, esto último dicho por una señora que ha pesar de sus años vive en los mundos de Yupi.
Tres modos de ver el mismo libro, y seguramente habrá otros muchos modos de interpretarlo.

Saludos

Isabel dijo...

¡Hay tantas novelas deprimentes!
Pero no me negarás querida, Reyes, que, a quien nos gusta escribir, admiramos también la forma además del contenido. ¿Se habrá escrito sobre el holocausto? Y no todo es igual.
Aún así la vida le gana la partida.
Y como ahora es una etapa jodida, comprendo que tengamos ganas de evadirnos de vez en cuando.

Un gran abrazo. Que conste que nos has dejado con la incógnita.

virgi dijo...

¿No será la que te regalé? jo!

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