
Que ya lo sé, que ha nevado en Sevilla, pero que yo no lo he visto.
Miserablemente se me ha escapado la nieve una vez más y ahora a esperar otros 56 años ; en algunos sitios ha sido nieve , nieve , de la de hacer muñecos, en otros ha sido sólo esa capa blanca de copitos descendidos a tierra que se derriten enseguida, o sea , que nieve a medias.
Pero claro, en las fotos se ve como nieve de verdad , de la del norte , y por eso hoy lo han dicho en todos los noticieros y en la prensa y hasta en el blog de Reyes Vaccaro,la que nunca se entera de nada y ni siquiera conoce la nieve cuando nieva en Sevilla.
Puede ser también que una nevada "histórica " , según los periódicos , no me importe tanto como pequeños fenómenos que se desencadenan a mi alrededor y que me dejan más fría que cuatro copos mal contados.
Ejemplo ;
en estos días , han ocurrido visitas familiares de diversa índole , y mi hija , que está a punto de cumplir seis años , ha pasado su primera noche fuera de casa .
Diréis, buá.
Y qué.
Ya lo sé, es lo más sano para ella, pero no lo esperaba .
Sucedió en la noche del viernes, en casa de su prima ; fue invitada a quedarse a dormir y dijo que sí .
"Pero, seguro ? ¿Lo has pensado bien ?Mira que yo no voy a venir a buscarte en plena noche si te arrepientes..."
Que sí, pesada , me coreaban los familiares ; mi hija repitió el sí , mientras volvía a sus dibujos en la pantallita de la Nintendo color rosa de su prima .
Que sí, que sí, decía el eco , mientras yo de todos modos cogía su abrigo para ponérselo,ajena a la llamada de la emancipación , con el síndrome de madre de la Pantoja y el labio inferior temblándome ligeramente.
"Valor " , me dije a mí misma , "seguro que está bromeando , en el último segundo vendrá detrás de mí diciendo "Mamá" .
Y una mierda .
Hala, dale un beso a mami , que te quedas.
Venga ese beso , último intento , destino madre Solitaria último aviso , y a la puta calle; mañana estaré aquí a la hora del desayuno.
Po vale.
Los números del ascensor pasan rápidamente , el duro suelo, la fría calle;
arrancar el coche y no verla por el espejo retrovisor , conducir, entrar sola en casa, sensación de ser madre de adolescente que se va de marcha.
Qué triste parece mi habitación sin esa niña que va dejando un reguero de barbies desnudas y que siempre va sin zapatillas .
Pero así es la cosa; sólo te queda recordar esos libros que leíste cuando la amamantabas , aquel párrafo que explicaba que los niños que reciben toda la atención en la fase inicial luego resultan ser más independientes .
Asentir como el perrito ése que tiene el cuello de muelle, y tratar de dormir.
Aunque sea en una cama más fría que alicatar un iglú con los pies desnudos.
Me parece que dejarle espacio también es otra forma de ser buena madre, o al menos intentarlo.
Lo que sí está claro es que el tiempo pasa rápido , y tiene un aliento frío en noches como éstas.