miércoles, 13 de junio de 2012

Mundos de agua

En el libro "B de Bella",(Alberto Ferreras)escrito de forma bastante superficial y ligera,hay sin embargo algunas ideas buenas,aprovechables,como en casi todos los libros.Una de ellas se manifiesta en el párrafo que se refiere al agua,entendida como mundo alternativo mientras poseemos cuerpo físico.Como sabéis hace unos meses que voy a natación,no sin trabajo dada mi incapacidad para la perseverancia,y no tengo más remedio que estar de acuerdo con todo lo que la protagonista explica acerca del placer que supone sumergirse.En el agua no importa cómo seas sino cómo te sientes.Ochenta kilos de grasa y rótulas se convierten por arte de magia en belleza y sensualidad sólo por efecto de ese mundo acuático donde sólo se oyen burbujeos y no palabras,ni juicios ni críticas ni opiniones,el cuerpo se desliza graciosamente y sin esfuerzo;en cuanto las gafas se me descolocan o el gorro se desplaza hacia atrás me veo obligada a salir a la superficie y ahí están los movimientos patosos,la lucha,el ruido,los espejos que muestran la realidad y en especial,los otros. Esos otros que sólo percibo durante el largo como un brazo perdido o un manotazo,sin cara ni identidad,esos otros que no son más que una intuición en el agua,se convierten en el exterior en la molestia de unas miradas directas que conectan a su vez con un cerebro ajeno y por lo tanto con una opinión que vete tú a saber en qué consiste. Esta tarde se me ocurrió ahí abajo,en el silencio del mundo acuático,mientras veía mi sombra avanzar sobre el fondo de la piscina,que seguramente los seres superiores,entendidos como tales los que han alcanzado algún grado de espiritualidad o sabiduría,deben exactamente sentir así a los que hacemos de las palabras nuestra forma de defensa.Un cotorreo continuo,una tendencia a mirar insolentes a los que no son como nosotros,un sentido del humor chorra que nos permite quizá sentirnos superiores o inteligentes,frente a la belleza de un silencio azul y burbujeante donde podríamos ser nosotros mismos,sin peso ni rotundidad material. Claro que eso es más sencillo y las sensaciones básicas no nos gustan,no sirven para escribir o explicar los males de nuestro tiempo;no valen para literatura ni para humor gráfico ni para hablar de política o relaciones. En el agua somos pero parece que no existimos. Como me dijo una vez una persona que creí amiga,"si te haces budista,¿de qué vas a escribir?". Pues eso. Que no lo sé. Si me dedico a disfrutar de estas cosas,dado que me sienta bien el agua,aunque sea clorada,(estar mojada además me favorece como a otras les sienta bien la calefacción o las mechas ,esto es verdad)quizá tenga que plantearme una cierta felicidad como forma de estar en el mundo,pacífica y de baja tensión,sin ese sucio estrés colgado de las espaldas que he interpretado a veces como una tabla de gimnasia necesaria,como parte de tantas otras cosas que heredamos sin pedirlas.

10 comentarios:

Tracy dijo...

Disfruta que siempre encontrarás algo sobre qué escribir, que en eso tú eres una genia.

Larisa dijo...

Todo mentira. Los rojos no catáis el agua ni de lejos. Sucios y vergonzosos parásitos de la sociedad.

Genín dijo...

Siempre vas a escribir bien aunque te pases la vida de secano, si te gusta y te sienta bien la piscina, ni lo pienses...
A mi, no se porqué, hace tiempo que no me apetece nadar, ni la playa, pero mucho menos las piscinas y mira que antes me apasionaba, sobre todo la pesca submarina, pero...
¿Y que coño tiene que ver que seas budista para escribir igual que si fueras una cristiana?...jajaja
El talento no tiene que ver con las religiones ¿O si?...jajaja
Besos y salud

mariajesusparadela dijo...

Pienso como Genín: si te haces budista, seguirás escribiendo.
Profundamente.
Mucho más que si haces submarinismo en el triángulo de las Bermudas...

Emilio Manuel dijo...

Después de 7 años nadando he aprendido varias cosas, que 100 kilos en el agua son los mismos que en la superficie, solo que se mueven mejor cuando has aprendido a moverte en el líquido elemento, por lo demás todo sigue igual, si uno es un ceporro seguirá siéndolo, si fueras un "lince" igual, pero mientras intentas nadar para no ahogarte, eres como un besugo en secado, dando boqueadas para no ahogarte.

El principio de Arquímedes queda muy bonito en los libros, pero como no sepas nadar te vas a pique y la "parmas".

Francisco Espada dijo...

Una pena que en la misma ciudad no compartamos la misma piscina; pero sí que comparto contigo esa sensación mágica que se produce dentro del agua, así como la magia de la palabra.
Besos

Elvira dijo...

Pues me ha encantado tu reflexión medio budista de hoy. :-))

Besos, sirena!

Antonio dijo...

Reyes, alma generosa, te recomiendo una piscina (municipal), aunque algo lejana: la de Marinaleda, con agua limpia limpísima, precios asequibles y gran ambigú.

Nunca he sabido qué es eso del ambigú, pero a los catetos de Castilleja se les llenaba la boca con lo del ambigú en las peñas y casinos.

Y un chistecito sobre piscinas, aunque algo antiguo:

—¿A donde vas?
—A la piscina a bañarme.
—¿Llevas el martillo?
—¿El martillo? ¿para qué?
—Por si te hundes, hombre: rompes el fondo.

Un abrazo fuerte, querida Reyes.

Sue dijo...

Yo soy un pez así que qué te voy a contar.
Pero hablemos de ti y del agua.

Me pongo seria.

Nadar, por lo que conlleva de deporte, es lo mejor que hay. Es cierto que el deporte te hace sentir bien y te ayuda con los misterios internos. Corpore sano y men sana. Es de las pocas cosas en las que no nos han engañado. Sin pasarse y, sobre todo,llegada una edad, es necesario.Y no por tener un cuerpo 10 ¿qué es eso? sino por estar 10.
Siempre habrá tristezas, incertidumbres, angustias, malos momentos, dentro y fuera del agua, pero mientras estás ahí debajo (o sudando haciendo cualquier otro deporte -también vale ver a Alberto SanJuan en Hamlet, por ejemplo-) te sientes bien. Como un budista, sí, como que nada importa, sí, es posible.
Si hasta se pasan los dolores de regla!

No dejes el agua ni dejes de escribir.

Besos.

Nómada planetario dijo...

La natación nos permite descubrir facetas inesperadas. Siempre sentí atracción por el agua, mi problema es lo friolero que soy. Pásatelo como pez en su ambiente.
No entiendo los insultos tabernarios, o mejor dicho de restaurante Michelín de Larisa. Molestarse en repartir burdas descalificaciones no dice mucho a favor de su inteligencia.
Besos mientras paro de bregar con el inglés.

Mamá

Mamá es una desconocida que deambula por la casa, quitando el polvo , vaciando las cestas de la ropa sucia y de vez en cuando quejándose ...