viernes, 15 de junio de 2012

En lo mundano

En lo mundano me gustaría ser como esas personas que abrazan a lo grande,que dan manotazos y ríen,que viven como si nada importara;todos conocemos a alguien así,o en el peor de los casos hemos leído sobre ellos en las novelas o puede que en la narración oral de la familia;siempre hay un personaje que despunta con la virtud de la campechanía,que todo lo arregla con una sonrisa o con un abrazo de oso o que sacude un plumero mágico sobre los problemas y exclama"Pero vaya tontería!"y los demás casi se avergüenzan de haber hecho un drama de aquella norma incumplida,de la falta de sueño,de la precariedad económica o de los cuernos filisteos de alguna pareja;sé muy bien que mi carácter no es ése,más bien vivo sacándome los clavos para ponérmelos otra vez ,y que cuando alguien de mi entorno me dice que le duele algo lo mínimo que pasa por mi mente es Anna Magnani enlutada llorando en un desierto o las hordas bárbaras haciendo asomar las puntas de sus lanzas por detrás de la montaña más cercana;sin embargo echo de menos esa fortaleza,esa capacidad para hacer que los demás se sientan bien cuando más chapotean en el charco de la miseria emocional o física. Echo de menos poder salvarme yo del miedo y el temblique. Todo esto me viene porque a cada reto que se me presenta por delante le busco unas tres mil quinientas versiones y la mitad de ellas son negativas;dudo de mi escudo y mis recursos y tengo la tentación,tan antigua por otra parte ,de huir ante lo difícil,lo que me parece insalvable;el otro día comentaba lo de la calle del Medio precisamente porque cada pequeña tarea se me antoja la contrucción de la nueva pirámide en la que irá alojada mi vida;yo,que siempre he vivido en casitas de barro con las puertas de mosto y alquitrán,no sé si con este cubo de plástico de los chinos y este puñadito de arena de mi débil mente puedo acometer tal empresa. Ahora tengo que organizarme,asumir cosas tan graves como la educación de una persona a la que quiero de una forma loca y que cada día crece más y me arrastra por interminables ríos de palabras,cuyas necesidades han cambiado tanto y de forma tan llamativa en los últimos meses como las mías propias,(la velocidad esta vez no tengo conciencia de haberla elegido,pero sé que con ella,con mi hija,estoy haciendo tantas cosas mal que no sé si meterle fuego a todo mi ideario);antes estaba sola y ahora no lo estoy,eso también cambia las cosas,y por eso echo de menos ser esa persona que se abre la túnica blanca(blanco puro,blanco ibicenco)debajo de una parra, levanta una copa de vino al sol del mediodía y exclama: "Pero qué tontería preocuparse por eso!" Es verdad,qué tontería preocuparse porque las cenas a base de macarrones ya no sirven,ni le sirve a una niña pasar tiempo frente a la tele mientras su madre queda abducida frente al ordenador,ahora necesitamos conversar,montar en bici,bailar y compatibilizar todo eso con una nueva vida íntima mía y personal que se superpone como una viñeta sobre otra,son los nervios de un dibujante muy estresado que no sabe cómo casar la historia. Tampoco sirve a los niños y a las personas en general que las madres estemos asustadas siempre,por cosillas como que vayan a pasar vacaciones con el otro progenitor( esta palabra siempre me recuerda a Zipi y Zape); yo me siento en la piedra del camino y me digo, como el jardinero de Tagore, que mi hija no es mía sino un ser libre,enfrentándome así con los siglos de infortunio maternal que arrastramos desde el medievo.Las plañideras contra los poetas, ésa es mi lucha,porque ya no quiero más poetas tristes. Porque ahora tengo que conseguir que mi hija olvide su fobia a las hormigas. Hacerle llegar el mensaje de que estoy bien,de que soy feliz porque ella también lo es;decidme si es o no es difícil. Por eso quisiera con toda mi alma convertirme simplemente en una portadora de abrazos de luz,alguien que no tiene miedo a ser demasiado cariñosa o entregada,dulce o desordenada o apasionada o imperfecta,alguien que no tiene tiempo para estar cabreada o preocupada;nunca he olvidado la forma en que Héctor Abad Faciolince hablaba de su padre asesinado en un libro;un hombre que no tenía miedo de malcriar a sus hijos porque quizá sabía que la luz del mediodía no dura para siempre, y que los besos y los abrazos son la única cosa que sirve para siempre en todas las vidas y todas las memorias. Que tengáis buen fin de semana ,os dejo esta canción que la menda escuchaba a los 15 años;siempre me ha parecido preciosa aunque se la califica de moña y pastelera.Creo que es un tema incomprendido.No hay muchas canciones que hablen de los sueños o se pregunten a dónde van los aviones... (En la foto,Héctor Abad Faciolince,escritor colombiano).

7 comentarios:

Eastriver dijo...

Ay, cómo te entiendo. Es, en el fondo, añoranza de lo que uno no es y le hubiera gustado ser.

A mí me hubiera gustado ser alguien que supiera interpretar, bien o mal que supiera. Cuando algo me sorprende me quedo callado, el mundo bulle por dentro pero no lo parece. Y en esas circunstancias me gustaría ser como esos actores que actúan, o a menudo sobreactúan, da igual, aunque actúen mal, pero que tienen la capacidad para salirse airosos y brillantes, aunque sean poco creíbles, de una situación inesperada. Es mi inseguridad, lo sé...

Me divierte cómo lo cuentas. Y me reconozco, quizá no tanto en los detalles de lo anhelado, que eso siempre es muy intransferible, pero sí en la idea general. Y en una cosa sí que me identifico totalmente: me gustaría ser menos sufridor. soy un poco sufridor en casa como los del un dos tres...

Tracy dijo...

No sabes como te entiendo y como comprendo que quieras echar afuera tus miedos par que tu hija sea feliz y por supuesto también tú.
No te preocupes, al final los hijos son más inteligentes emocionalmente de lo que nos creemos y nos comprenden, más aún si son hijas porque empiezan a sentir como lo hace el género mujer.
Otra cosa es que el día de mañana te culpen de algo que no les gusta de ellas mismas, la historia se repite y es otra fase a la que hay que estar atenta. Por último te comprenderá al cien por cien y como eres jóven te dará tiempo a que te lo digan y te vayas a gusto al otro barrio.
Un abrazo de osita.

Larisa dijo...

Menuda tontería. Anda, dame un abrazo y vayamos a tirar piedras a los dinosaurios imaginarios que acampan al atardecer.

mariajesusparadela dijo...

El pasado no te espera (aunque el de Héctor es increíble: uno de esos libros obligatorios a los que se llega casualmente a pesar de que deberían ser imprescindibles), te espera el futuro, viviendo con fuerza el presente, dejando fluir.
Mi abrazo de osa para ti. Yo sé ya que nada tiene demasiada importancia.

BB dijo...

Mi querida Reyes,nos pasamos demasiado tiempo pensando en lo que todavía no se ha dado, abrazados al temor del porvenir y no sabemos que solo hay que vivir, día a día, que lo que será, será, y ese día es único, irrepetible...
Se es quien se es. No se puede ser otra persona, ni tratar de serlo. Es lo que hay, con todo lo bueno, lo mediocre o lo malo...Cada uno con su bagaje...Tu hija, se acomodará a ti y tarde o temprano, alzará el vuelo y posiblemente, te lleve bajo su ala...Pero hoy, a ser tú y lo que ella demande de ti, nada más...
Besos, mi aprendiz de Anna Magnani.

Sue dijo...

Telepatía. Yo también escribí hoy sobre la gente corriente y buena.

Un beso y disfruta del fin de semana.

PD: Yo siempre que veo un avión en el cielo me pregunto dónde va.

Genín dijo...

No puedo poner sonido, lo veré mañana, es que ha venido a verme mi hija japonesa y está aquí al lado dormida como un tronco...
Esa niña te depara mucha felicidad, no hay de que preocuparse, ya verás, todo fluye con naturalidad...
Besos y salud

Deseo

El deseo no es tan malo como dicen, no es bajo ni mezquino ni ruin, es un hálito de dioses que tenemos entre los bolsillos y que podemos...