domingo, 25 de enero de 2015

Soles y domingos


Querida Emily;

Hoy estuve caminando por las esquinas donde recuerdo,recuerdo y vuelvo a recordar.

El cielo azul se contradice con la muerte,pero yo siempre me acuerdo de los que no están,aunque sé que a ellos ya no les duele el olvido,como tampoco me dolerá a mí.

Han hecho un Antiquarium en los sótanos de Olvidia,en las ruinas que aparecieron cerca de la antigua plaza de abastos,por donde puedes asomarte a las tripas de aquella parte de la ciudad,y contemplar desolada el paso del tiempo y lo poco que importan nuestros afanes.

Han hecho taquillas,pasajes,han colocado toldos y franquicias,han restaurado la Alameda,por donde hoy sólo he visto gente bien vestida y ya no hay ni rastro de tapacubos robados,el mercadillo es una sucesión de puestos de ropa y artesanía y sombreros de paño,todo limpio y bonito,se acabó esa cara de la Olvidia ladrona donde la gente en los noventa iba a re-comprar sus radiocassetes extraíbles previamente mangados,ahora Olvidia deja esa cara cutre para la zona del Charco de la pava, adonde pocos turistas son capaces de llegar y aún hoy se siguen vendiendo irregularmente animales,si es que la policía no pasa.

Yo creo,desde mi humilde punto de vista,que para no reprimir por completo el horror de la pobreza en Olvidia aquel reducto se permite para evitar una explosión de andrajos,para no ahogar del todo a los buscavidas que sobreviven por el subsuelo,pero en la zona de la Alameda,donde quedó mi primera infancia en una azotea,restaurada y desconocida en los últimos años,(décadas ya),ya no se ve nada feo.

Me ha gustado volver a pararme delante de ese hotelito con patios donde nunca he pasado una noche de amor,y saber que un día lo haré,en cuanto pueda,quizá pronto,qué sería de esta vida sin antojos,de vez en cuando hay que oler a canela,comérsela,ponerla a deshacer en la lengua para sentir que el placer es una promesa cumplida que todos nos debemos.

Me ha gustado pasear bajo este cielo de postal,detenerme entre libros de curiosas ediciones,llegar hasta el río y ver a toda esa gente al sol,el puente hacia lo Mágico,que es un parque de atracciones cuyos túneles de agua languidecen ahora como gominolas abandonadas hasta el tiempo caluroso,el agua verde del río que parecía un espejo,los patos jugando a perseguirse,(o eran pollas de agua?sin chistes,please),atreverme a tener pensamientos optimistas como cuando visité la oscura sinagoga del Agua en Úbeda,que fue como soñar un mañana para mi concepto mortal de las cosas.

Saber que siempre nos estará permitida la purificación,el renacimiento,y alegrar el corazón por ello a un nivel íntimo,como de pajarillo.

A veces pienso,mi mirada es la de un muerto,siempre contemplando,siempre planteándome,con la pueril necesidad de ser eterna,este hambre permanente de besos y de vida y de cosas venales.

Pero no;
muerto es quien espera morir, y yo hoy sólo te puedo decir que ningún pensamiento sombrío vale lo que un solo día de sol.

A partir de ahí,sí,me volví a deprimir por temas muy básicos que te harían reír,celos de un pasado y cosas que no tienen solución.

Nostalgia de no ser más joven para haber pensado y sentido así con 25 años,qué sé yo,esas ideas que son como pelusas.

He procurado que al caer la noche,mi corazón ya se hubiera remansado con el soplo de las obligaciones.

Y he terminado pasando un aspirador muy chulo que compramos hace poco;

un Rowenta que se traga sin esfuerzo las pelusas ...también las de mi cabeza.


Hasta la próxima,te quiere.



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3 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Yo, las pelusas de la cabeza las limpio siempre imaginando nuevos trabajos, nuevos proyectos y viviendo inquietudes nuevas. Bueno y con un buen champú, cada día, hasta que el pelo se me caiga de puro aburrimiento.
Pero, aunque tratemos de quitarlas, las pelusas de la cabeza son imprescindibles para seguir vivos.

Genín dijo...

De pelusas, solo me quedan las de dentro, las de fuera, como el pelo vete tu a saber donde andarán...
Ahora me arrepiento de haber regalado mi Rowenta, demasiado tarde... :(
Besos y salud

Tracy dijo...

No sé yo si me gustaría esa ciudad que pintas, l que siempre he conocido es la otra lla de reventas de lo viejo.

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Mamá es una desconocida que deambula por la casa, quitando el polvo , vaciando las cestas de la ropa sucia y de vez en cuando quejándose ...