
De la imposibilidad de los seres humanos de comunicarse con un poco de sinceridad cuando se juntan;
aquella vez, en la boda de un amigo, esperando en el patio la llegada de los novios con una copa en la mano.
O era una cerveza compinche, no sé.
Hablábamos de la radio donde servidora trabajaba en aquella época; resultó que mi interlocutor , que era el padre de otro amigo invitado , era oyente de la emisora por su profesión de taxista.
Y me conocía , fíjate.
Bueno, no me conocía a mí, conocía mi voz ; "no me digas que trabajas en la R N "-me dijo el sr.
"Pues sí " - le dije yo, no sabía si contenta o avergonzada , porque no es lo mismo trabajar en aquella R N que en radio 5 ,por ejemplo.
"Pues me encanta , me acompaña mucho "- dijo el padre de mi amigo -" además me he hecho oyente porque practico la bachata" .
Ajá, dije yo.
Sí, era verdad que los bailes latinos de salón estaban muy de moda , y propiciaban la falsa vida social de la gente en las grandes ciudades , como ahora.
"Y se aprende " - me dijo el señor -"que el otro día oí yo a una locutora decir la palabra reputado refiriéndose a un médico de prestigio y pensé, hala , ya se ha equivocado ésta , reputado ,pero qué palabra es ésa...pues me fui al diccionario y era verdad , existía ".
Como he dicho , yo tenía una cerveza en la mano .
Recordaba perfectamente ese programa , en el que me dio por leer artículos acerca de cómo mejorar la salud empezando por las emociones; es que aquel"paraíso " mío era una mezcla de espacio de autoayuda , agenda cultural y música latina , cajoncillo de sastre , como soy yo. Utilicé la palabra "reputado" como podía haber dicho "afamado " , "prestigioso" ,"reconocido " o "ilustre" .
Pero las palabras que contienen la partícula "puta " o "puto" me encantan ,y la usé durante la charla radiofónica; sí, aquella locutora tan culta y re-putada era yo .
Quise decirle al buen señor , pero qué desconfianzas son ésas, mira que creer que era una palabra inventada ...
Pero no dije nada .
La cerveza de tubo empezaba a recalentarse , apenas una chispa amarilla entre mis dedos, y le di un sorbo sin ganas.
Ay esos sorbos para disimular .
Que nadie se imagine unos párpados entornados, una mujer fatal , una personalidad flemática , ironía derrapante o profundo ingenio ;
nada dije , me quedé allí pensando en la inutilidad de las relaciones humanas en cualquier tipo de eventos públicos , y me comporté como una maruja más.
Hasta hoy , en que por fin lo he contado , interpretada con la suave chanza que pone la distancia en los recuerdos inútiles.





