
Me voy a la cama después de ver en Tododeporte el campeonato europeo de patinaje artístico sobre hielo que se celebra o se ha celebrado en Berna ; los patinadores italianos acaban de regalar una interpretación maravillosa , haciéndome olvidar todo lo que he pensado inicialmente al ver al chico vestido de torero ; bueno ,han estado fantásticos , una actuación intensa y apasionada , con un final dramático que ha sido como una bofetada de vida después del aburrimiento y la perfección germánica y francesa , (Hungría también me ha gustado mucho).
Cada vez que ponen patinaje no sé por qué pero me quedo pegada a la tele ; debe ser porque en realidad es baile, arte sobre cuchillas, porque consigue que las personas parezcan volar sobre la superficie blanca , con los pelos al viento, desprotegidos y valientes al mismo tiempo .
Debe ser que me gusta la belleza, después de todo, o quizá porque conocí vagamente la sensación , cuando era niña.
Sí, a eso de los seis años , aprendí a patinar sobre hielo .
Y hasta tuve unas botas blancas con cuchillas que conservé durante muchos años pero que desgraciadamente ya no tengo.
Os preguntaréis dónde se puede aprender a patinar sobre hielo en Sevilla .
Bueno, en el año 76 se inauguró una pista al lado de mi barrio, el proyecto se llamó Hielotron y aunque era un sitio precioso , como muchas de las cosas buenas o raras que llegan a Sevilla duró menos que una candela de virutas, o sea, no prosperó.
Tuve un profesor calvo que era además vecino mío , al que mi padre llamó "calvichi" durante una de mis clases , (me moría de la vergüenza ) y al que perdí de vista justo cuando aprendía a girar sobre mí misma , sobre el hielo, se entiende.
No fue porque el profesor me declarara non grata por culpa de mi padre , sino porque la empresa, la pista , la cúpula , todo se vino abajo ; he mirado en internet y en efecto ocurrieron varias cosas ; no era rentable o alguien se largó con la pasta , o la derribó el viento .
El caso es que con aquella cúpula derribada se acabó mi sueño de patinadora y se frustró una historia de Reyes bien distinta; porque estoy segura de que desde entonces , no he dejado de lamentar haber disfrutado tan poco de aquel frío alegre y excitante , el exhibicionismo de deslizarse con todo el cuerpo por una pista frente a las miradas de los otros.
Bien pensado, es normal que después de eso, todo me haya parecido bastante mierdoso .




