viernes, 27 de marzo de 2015
¿A dónde fue mi vida?(I)
A dónde,en estas mañanas de cincuenta pasos que parten de la puerta de casa hasta la boca del metro,y que podrían ser palabras dichas entre mi niña y yo(o desayunos libres,o tiras de nubes sobre la ventana)y sin embargo son sucesiones de actos mecánicos uno tras otro.
Encender ordenador,buscar mi dedín,girar el botón de la radio,dar unos buenos días desvaídos pobres en vitaminas,sentir la tibia paliza de la rutina cayendo a plomo,atender a gente que no me importa ni le importo,sentir que cada día soy más eficiente,me equivoco menos pero al mismo tiempo estoy más rota,más dolorida,(físicamente)más dispuesta a soportar el absurdo.
He renunciado a cambiar nada,lo único que puedo hacer es trasladar mi paz a la tormenta y dejar que cada uno sea víctima de su propio caos, se tire si quiere por el barranco de la irresponsabilidad,la mala educación,la inmediatez o el exceso de raciocinio,a mí qué más me da.
Ya he sido Quijote en algún momento y la gente te mira raro;
de todos modos nunca vamos a entendernos así que se tratará de imaginar un gran abrazo universal pero lejitos unos de otros,en círculos de espuma o de semen de mono loco,algo así como muy disparatao pero muy verdadero.
No quiero ni seguramente puedo salvar a nadie,aunque la esperanza es un don muy barato que funciona para quien desee ejercerla.
No hay gente feliz entre los apresurados,los egoístas,los que están de vuelta de todo,yo antes muerta que pertenecer a ese grupo,por eso prefiero preguntarme a dónde fue mi vida cuando no era más que un gatito blanco arañando un cajón de calcetines,o una estudiante que marcaba los libros con playitas que terminaban en una flecha señalando al infinito,o esa chica de melena larga que recogía un diploma al final de un curso de doblaje (el otro día vi el vídeo,han pasado 24 años,así como quien no quiere la cosa)y ahora otra vez es casi verano y vamos a echar fuera los virus del invierno y sudaré como una gorda triste con demasiado peso sobre el alma.
Estamos en Semana santa,volverán los vendedores de globos en esas tardes azules que huelen a azahar y a rebequita de abuela sobre los hombros,y pasarán las rachillas de viento entre las hojas de los árboles de Sevilla con todos sus excesos,los de fuera dirán "oh oh" y los de aquí dirán "ole ole" y luego a otra cosa mariposa.
A dónde va mi vida con todas sus contradicciones y desfalcos,como un río manso que choca contra unas orillas sucias que prometieron ser de oro,a dónde la ilusión de escribir,tener una visión clara de las cosas.
A dónde fue ese milagro intuido de mi florecimiento desde la frustración y el abandono,vale,pero siempre consiguiendo algo sólido,aunque fuera un pequeño monte de piedras al estilo zen.
Ese torrente que me nace y se pierde a razón de cuatro mil litros de palabras por minuto,mientras trabajo,viajo en metro,hago listas de la compra o intento siestas fallidas,perdido el norte por falta de disciplina,diagnóstico;capacidad de trabajo nula,¿puede que sea eso?
No encuentro las respuestas en estas tardes de preAbril y me imagino una loca que persigue sueños y cuando los abraza se le evaporan,mojando sus manos vacías como cuando cae una lluvia breve y sucia y entonces te dices;
"Está bien;ya ha pasado".
martes, 10 de marzo de 2015
Yo nunca quise subir al Himalaya
Ni nadar con delfines ni una boda de postín ni subir al estrado ni ganar un concurso.
Ni hacer snow board ni llevar tacones altos para ser una hembra de bandera,ni siquiera unos tristes esquís en sierra Nevada, a donde fui el año pasado para descubrir que la nieve sólo es agua,aunque de lejos sea una cosa bellísima.
(Puede que en un triste invierno de desamor deseara hacer parapente,pero como no suelo perseguir mis sueños,lo dejé pasar,a pesar de que en mi barrio abrieron una escuela y que en ese momento tenía una edad muy bonita.
Aunque a mí me pareciera un prólogo del fracaso inmenso en que convertí mi vida,siempre tomando las decisiones menos favorables,deprimirse,la peor de todas,pero la más cómoda).
Yo nunca quise subir a la cima del mundo ni ser guay ni probar cosas extremadamente nuevas,y luego la vida demostró que estoy más hecha hacia dentro que hacia afuera,lo cual en sí mismo no es malo,sobre todo si te gusta dar la teta a tus hijos y llevar zapatillas calentitas.
Sin embargo no sé qué hacer con esta racha de pesadumbre cotidiana,en la que es fácil saber qué estaré haciendo a qué hora y con quién.
Un día detrás de otro.
Dicen los psicólogos que hay que reservar un rato cada día para hacer algo que te guste,a ti y sólo a ti,exclusivamente,y sin que nadie te interrumpa ni moleste.
Aunque sean sólo unos minutos,que se conviertan en un regalo diario,en ofrenda de amor hacia uno mismo.
Yo esta tarde he estado pensando,con la boca pastosa de la siesta de cama a la que me obliga mi espalda para eliminar el dolor que arrastro del tajo,y no he sido capaz de encontrar esa cosa que me guste y a la que me pueda dedicar unos minutos con la entrega emocional que asegura esas migajas de felicidad.
Hemos ido a comprar lo necesario al super y luego al descampado con las perras,lo más divertido ha sido que la niña se ha caído de culo por un derrape y luego una boxer de siete meses se ha acercado a jugar con la Cleo y la Baky y me ha dado un lametazo en la sien derecha.
Cualquier pequeño cambio de guión es un motivo de risa,de aire fresco.
Luego,al volver a casa, he sentido que si oía un solo chiste más sobre Esperanza Aguirre,un análisis( más) de Podemos,o veía otra vez la cara del Juanma Moreno o la sonrisa estudiada de Susana Díaz,seguramente me explotaría la cabeza.
El bucle sería más o menos así;
Madrugón,desesperación laboral,pinchazos sospechosos por el cuerpo,jartón de comer,Castle,siesta.
Escuchar el parte diario,no cenar tratando de digerir lo del mediodía,ver el Intermedio,dormir temprano para volver a madrugar.
Madrugón,pinchazos,ropa,metro apestoso,jartón de comer,siesta.
Yo nunca quise subir al Himalaya,pero quiero besos,flores,tranquilidad,relajación,playa y ventanas abiertas.
Nunca me interesaron las experiencias al límite pero quiero vivir a mi manera,sobando tapas de libros,oliendo papel,sin forzar tanto esta máquina renqueante que sin embargo siempre ha dado la talla.
Y aquí estamos.
Soñando,fantaseando otra vez,mientras percibo que al final del día encuentro esos minutos regalo,mi cita a solas con este blog,una vez más,como en aquellos tiempos en que con el Clio gris cruzaba el Aljarafe visitando colegios escuchando canciones como ésta.
Canciones que cubrían mis oscuros deseos de amor con las historias de aquel tiempo,nutriendo mi alma con dulces fantasías.
Ahora que lo pienso;
trabajar así en alas de viento,mientras mi niña aún era tan poca cosa y descubría lo horrible del mundo a través de la guarde,y luego leíamos y jugábamos juntas por la tarde,y yo era tan mujer y tan miedosa pero tan valiente,y aún conservaba la esperanza,quizá ésa fue mi subida al Himalaya.
Con mochila y todo.
Ni hacer snow board ni llevar tacones altos para ser una hembra de bandera,ni siquiera unos tristes esquís en sierra Nevada, a donde fui el año pasado para descubrir que la nieve sólo es agua,aunque de lejos sea una cosa bellísima.
(Puede que en un triste invierno de desamor deseara hacer parapente,pero como no suelo perseguir mis sueños,lo dejé pasar,a pesar de que en mi barrio abrieron una escuela y que en ese momento tenía una edad muy bonita.
Aunque a mí me pareciera un prólogo del fracaso inmenso en que convertí mi vida,siempre tomando las decisiones menos favorables,deprimirse,la peor de todas,pero la más cómoda).
Yo nunca quise subir a la cima del mundo ni ser guay ni probar cosas extremadamente nuevas,y luego la vida demostró que estoy más hecha hacia dentro que hacia afuera,lo cual en sí mismo no es malo,sobre todo si te gusta dar la teta a tus hijos y llevar zapatillas calentitas.
Sin embargo no sé qué hacer con esta racha de pesadumbre cotidiana,en la que es fácil saber qué estaré haciendo a qué hora y con quién.
Un día detrás de otro.
Dicen los psicólogos que hay que reservar un rato cada día para hacer algo que te guste,a ti y sólo a ti,exclusivamente,y sin que nadie te interrumpa ni moleste.
Aunque sean sólo unos minutos,que se conviertan en un regalo diario,en ofrenda de amor hacia uno mismo.
Yo esta tarde he estado pensando,con la boca pastosa de la siesta de cama a la que me obliga mi espalda para eliminar el dolor que arrastro del tajo,y no he sido capaz de encontrar esa cosa que me guste y a la que me pueda dedicar unos minutos con la entrega emocional que asegura esas migajas de felicidad.
Hemos ido a comprar lo necesario al super y luego al descampado con las perras,lo más divertido ha sido que la niña se ha caído de culo por un derrape y luego una boxer de siete meses se ha acercado a jugar con la Cleo y la Baky y me ha dado un lametazo en la sien derecha.
Cualquier pequeño cambio de guión es un motivo de risa,de aire fresco.
Luego,al volver a casa, he sentido que si oía un solo chiste más sobre Esperanza Aguirre,un análisis( más) de Podemos,o veía otra vez la cara del Juanma Moreno o la sonrisa estudiada de Susana Díaz,seguramente me explotaría la cabeza.
El bucle sería más o menos así;
Madrugón,desesperación laboral,pinchazos sospechosos por el cuerpo,jartón de comer,Castle,siesta.
Escuchar el parte diario,no cenar tratando de digerir lo del mediodía,ver el Intermedio,dormir temprano para volver a madrugar.
Madrugón,pinchazos,ropa,metro apestoso,jartón de comer,siesta.
Yo nunca quise subir al Himalaya,pero quiero besos,flores,tranquilidad,relajación,playa y ventanas abiertas.
Nunca me interesaron las experiencias al límite pero quiero vivir a mi manera,sobando tapas de libros,oliendo papel,sin forzar tanto esta máquina renqueante que sin embargo siempre ha dado la talla.
Y aquí estamos.
Soñando,fantaseando otra vez,mientras percibo que al final del día encuentro esos minutos regalo,mi cita a solas con este blog,una vez más,como en aquellos tiempos en que con el Clio gris cruzaba el Aljarafe visitando colegios escuchando canciones como ésta.
Canciones que cubrían mis oscuros deseos de amor con las historias de aquel tiempo,nutriendo mi alma con dulces fantasías.
Ahora que lo pienso;
trabajar así en alas de viento,mientras mi niña aún era tan poca cosa y descubría lo horrible del mundo a través de la guarde,y luego leíamos y jugábamos juntas por la tarde,y yo era tan mujer y tan miedosa pero tan valiente,y aún conservaba la esperanza,quizá ésa fue mi subida al Himalaya.
Con mochila y todo.
lunes, 9 de marzo de 2015
Modo apagado
Bastará con menos ansiedades
con más horas de sueños celestones
de los que brincan al aire con su pupila azul
bastará con tragarse el presente como el precioso regalo
que nunca terminamos de sacar de la caja
y luego conformarse
y luego darse un beso
y más tarde reclinar la mejilla en un cojín
forrado de pájaros de seda.
Por la ventana abierta
los verdaderos pájaros de campo
moviendo con sus alas el viento de la tarde
y mi cerebro en paz
como una campanilla
que por fin alguien dejó de agitar
sólo para pedir cosas estúpidas.
con más horas de sueños celestones
de los que brincan al aire con su pupila azul
bastará con tragarse el presente como el precioso regalo
que nunca terminamos de sacar de la caja
y luego conformarse
y luego darse un beso
y más tarde reclinar la mejilla en un cojín
forrado de pájaros de seda.
Por la ventana abierta
los verdaderos pájaros de campo
moviendo con sus alas el viento de la tarde
y mi cerebro en paz
como una campanilla
que por fin alguien dejó de agitar
sólo para pedir cosas estúpidas.
lunes, 2 de marzo de 2015
Cementerio nuclear
Tengo tus recuerdos enterrados en el cementerio nuclear,con el resto de amistades tóxicas que me regaló la vida.
He tenido tiempo de analizar tus capas de mala suerte y la indignante presión a la que me sometían tus preguntas,tu morboso interés en mí y en mis cosas,que siempre quedaban por debajo en la escala de interés y patrimonio del mundo mundial.
He pensado en cada descubrimiento que hacías sola en tu cuarto,en la cámara oscura de tu vida,bajo aquel montón de libros reveladores que jamás compartiste conmigo,y es por eso por lo que ahora me doy cuenta de que sólo te serví como bufona o comparsa.
Creyente de las latitudes y de los prejuicios,quizá en el fondo nunca me tomaste muy en serio;me juego el cuello a que jamás valoraste nada de lo que escribí.
Ni de lo que amé,ni de lo que hice,ni de lo que viví.
Cada día que pasa estoy más segura de que tu amistad se basaba en mi minusvalía,en mi pobreza,en mi mala racha eterna,y me temo que la mayoría de los que se dicen amigos son así.
Nadie se alegra de lo bueno que les pase a otros,mucho menos cuando esos otros flotan en la pecera de los inservibles,de los que consideramos que son graciosos pero incultos,lejanos de nuestros intereses y motivaciones.
La razón de ser de ciertas amistades es ésa,un discurso hecho con referencias comunes y vivencias que ya no son,en el que una parte le roba a la otra toda alegría y jamás le reconoce nada positivo.
Culpa mía no haberme dado cuenta de que no te quería en mi vida desde tanto tiempo atrás,culpa mía no haberte quitado mis vísceras de la boca en el momento preciso,sabiendo como yo sé que cierta gente inteligente no tiene amigos.
Nos salvó durante años el lloriqueo adolescente,la crítica feroz del mundo cruel,y tal y tal pero al llegar aquí y quitarme las plumas de pato gris descubrí con horror que tu cantinela,todo aquello que te enseñaron y me mostrabas,la mezquindad del materialismo,ese futuro que se va por el desagüe a la primera de cambio y que tanto te preocupó siempre,no era para mí.
Nunca lo fue.
Y me robaste tantas veces la esperanza que no puedo echarte de menos como no se echan de menos los sabañones ni el dolor de ciática.
Tengo tus recuerdos enterrados en el cementerio nuclear,junto con el resto de amistades tóxicas que me regaló la vida.
Todo tiene su sitio en este viaje,y su lección y su epitafio.
domingo, 1 de marzo de 2015
Las casas chivatas
Confundí sus pasos por la escalera con los latidos de mi corazón,y me quedé tan pancha pensando que no era él.
Había dicho que llegaría tarde,que quizá no vendría a dormir,y yo sabía que aunque viniera no me diría nada,no me esperaba nada.
Es duro vivir con un silente,a veces casi peor que con un verborreico o un cursi.
De la misma forma que no hubiera soportado un caraplana baboso con una caja de bombones y un ramo de rosas en cada aniversario,ni un sexy man pasado de canciones de Marvin Gaye o Barry White que insultara mi inteligencia como aquellos payasos del after time de mi vida,aquéllos que me decían "morena " o "guapetona" cuando querían infundir confianza pero no cariño y desde luego nada de amor,así mismo empecé a sentirme devastada cuando llegaron los silencios absurdos,los silencios porque sí.
Hasta el coñete del rollo de que las mujeres son complicadas y los hombres simples,empecé seriamente a considerar que lo que hay es esfuerzo o pereza,nada más,simple y llanamente,como en todas las cosas de la vida.
O trabajas o te dejas ir.
O te rebelas o te lo dejas hacer.
O te lo curras o escondes la cabeza bajo tierra y esperas que pase el temporal,aunque si haces eso lo más probable es que al sacarla ya no tengas cuello que sostenga perola alguna.
Por eso me puse a jugar,y creí que jamás me pillaría.
Al fin y al cabo él era un tranquilo hombre de negocios,que cultivaba narcisos y se hacía café con cucharillas de plata,y yo una bullanguera mujer de los bajos recosidos del camisón cutre de la ciudad.
Nos enamoramos,nos enredamos,nos salvamos mutuamente.
Pero eso no nos da derecho a ninguno de los dos a soportar una existencia llena de silencios absurdos,porque un vacío doméstico debería estar penado por la ley,un vacío doméstico entre dos cuerpos/mentes no se puede soportar.
Con lo fácil que es apoyar una mano sobre el cuello de la mujer que lee,o del hombre que rellena un crucigrama,y decir simplemente cómo estás,así sin preguntas,afirmando,con aplomo,con presencia.
Eso es como decir "yo sigo aquí" y es suficiente,cuando amor nos queda para tapar al menos el resto de la vida,o la mitad.
Una pena echarlo todo a rodar y que mi nombre,vulgar y rotundo,tenga que sonar en medio del pasillo como una reprimenda o el reclamo de una factura;
"Casilda!!"
Y Casilda,que soy yo,una mujer rotunda con sus pliegues y sus cosas,y esa cordillera mágica que todas nos empeñamos en ocultar bajo metros y metros de frustraciones raras,inventadísimas,se incorpora en la cama y Teo, el osito de peluche,cae hacia atrás,pillado en falta,con un accesorio que siempre consideró anómalo pero que era el salvoconducto para recibir besos en un torrente de emociones que su corazón de peluche manufacturado en China jamás podrá comprender.
Ahora ha caído la noche.
Pienso en la escena y me resulta divertida.
Me gustaría ser una campesina de peli americana sentada en una mecedora,una falsa vieja con el pelo blanco de mentira y un libro de fotos entre las manos.
Sonreiría,y a mi lado mi viejo falso con pantalón de peto sonreiría también.
Juntos esperaríamos la muerte dulce,como siempre se prometen los amantes que tarde se encuentran y se quieren amar,aquellos que se salvan mutuamente.
Pero esto no es una peli americana,y algo me dice que Javier,encerrado en su cabeza como siempre,leyendo el periódico bajo la luz de la lamparita,no se quedará conmigo hasta el final.
A menudo no me entiende,y esto de Teo le habrá resultado el colmo.
Cómo explicarle que todo tiene alma,que las casas son chivatas y a veces ocultan los pasos bajo los latidos del corazón,cuando alguien sube por la escalera.
A ninguna casa le gusta tener secretos.
Ni siquiera a las encantadas.
sábado, 28 de febrero de 2015
La verdad es que bastaría...
...con escribir aquí mis sueños.
llevo dos noches con unos super elaborados,surrealistas,con linces que atrapan conejos y muchas películas e imágenes que a veces duran toda la noche y hasta se dividen en partes.
Anoche soñé que mi padre estaba secuestrado y yo sentía un gran dolor,aunque en la vida real no nos veamos mucho;
y luego unos tíos muy guarros me preparaban una encerrona pero les leí las intenciones y pude escapar,recuerdo haberles insultado con muchas palabrotas tan fuertes que no caben aquí,y luego me sentía bien porque en el fondo,según descubría,no soy más que una superviviente capaz de cualquier cosa,llegado el caso.
Todas las cobardías no entonan su miserable canto cuando se trata de mi verdadera talla(la de los sueños),donde soy una fuerza volcánica que no pierde su capacidad de sufrir pero también de salvar a otros.
Tanto estrés onírico debe ser porque doy vueltas a la tan deseada libertad,cuatro meses me quedan para volver al paro,y así tendré tiempo de escribir y hacer papas con carne por la mañana,dormir lo que duermen los humanos normales y recuperar mi traje de palabras.
Sólo yo sé lo mucho que he deseado ese momento,y sin embargo el viernes me parecí a un mono al que le abren la puerta de la jaula y no quiere salir,temeroso de tener que volver a ser él mismo o de cumplir las promesas que le hace diariamente al espejo.
Ahora que me vuelve la tos de perro y se me acuesta en la garganta me doy cuenta de lo feliz que puedo llegar a ser sin las tablas rasas de los horarios y los roces con los demás;sin embargo me pregunto si seré capaz de hacer lo que quiero hacer,encerrarme tres horas por la mañana y escribir sin pausa sin ideas sin inspiración sin cuadernos incluso sin historia.
Encerrarme sin ampulosidad sin formalismos sólo conmigo y estos andrajos cerebrales que me llueven lágrimas a veces y otras puntas de alfileres y poner verde a todo ese mundo que cabe en un alfiler de miseria moral,incluida yo misma,y ese mundo será verde y estará lleno de personajes que vivirán por su cuenta,y haré también dos horas de Pilates a la semana y me desquitaré de todo lo aprendido.
Como dije en los Delfines,he aprendido tantas y tan inútiles cosas a lo largo de mi vida laboral que siento que sólo hay un oficio que considero de interés.
Y ya sabéis cuál es.
Por cierto,ahora escribo porque la cocina está limpia.
Tazas fregadas,una lavadora funcionando,los cajones limpios y frotados con lejía su interior,debido al movidón de una placa de vitro despegada.
El apasionante margen de libertad que me dejará mi nueva vida ha de ser suficiente para cocer historias,estos retales que no sé cómo hilvanar.
miércoles, 25 de febrero de 2015
Silencio
Silencio en la calle de madrugada
en la catedral(ahí es normal),donde sólo crujen los huesos de las criptas,
las tarimas,capillas abarrotadas tras las que viven santos terroríficos
con verdaderas ropas de moho y eternidad
Silencio en las calles de Sevilla
cuando pasean los Cristos que exigen su silencio
y cobran su honor en lágrimas fidelísimas
Silencio en mi paisaje que cruza las mañanas
adormecida en la espera de una muerte segura
que empezó al yo nacer un lejano mes de Mayo
cuando seguramente volaban golondrinas
Silencio en el patio de tantos corazones
en los pupitres de la que fue mi facultad
de la que nada saqué más que ciertas melancolías
y en la casa de la viuda durante cuarenta días
posteriores a la muerte del esposo
silencio en las tacitas del café y en las repisas
y en el lomo de los libros que ya nadie va a leer
Silencio en mi fe que sin embargo crece
como una víspera de legítimos deseos
que alguien cumplirá antes del amanecer.
en la catedral(ahí es normal),donde sólo crujen los huesos de las criptas,
las tarimas,capillas abarrotadas tras las que viven santos terroríficos
con verdaderas ropas de moho y eternidad
Silencio en las calles de Sevilla
cuando pasean los Cristos que exigen su silencio
y cobran su honor en lágrimas fidelísimas
Silencio en mi paisaje que cruza las mañanas
adormecida en la espera de una muerte segura
que empezó al yo nacer un lejano mes de Mayo
cuando seguramente volaban golondrinas
Silencio en el patio de tantos corazones
en los pupitres de la que fue mi facultad
de la que nada saqué más que ciertas melancolías
y en la casa de la viuda durante cuarenta días
posteriores a la muerte del esposo
silencio en las tacitas del café y en las repisas
y en el lomo de los libros que ya nadie va a leer
Silencio en mi fe que sin embargo crece
como una víspera de legítimos deseos
que alguien cumplirá antes del amanecer.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Despedida
Creo que abrí este blog en el año 2009, y hoy decido que lo cierro,once años después;no deja de ser una friolera, teniendo en cuenta la gent...
-
Vaya por delante , para que se entienda lo que voy a contar , que soy una persona que necesita bailar . De hecho buena parte de mis males ...
-
La podredumbre envidia a la alegría como lo siniestro envidia lo que es libre aire , viento azul ,canciones , el grito puro de quien tie...
-
Tras las cortinillas, llegando de la calle, intentando hacerme a la idea de que aquélla iba a ser mi casa por unos días, la sorprendí hurgan...


