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lunes, 10 de diciembre de 2012
Siempre empezando
Hoy vuelvo a nadar después de tres semanas no porque lo haya decidido,sino porque la espalda me está matando después de siete horas de pie.
Hoy estreno la vida como nunca antes lo hice,pero sigo sin entender por qué apuro la salsa guacamole con un bollito integral antes de tirar el bote, como si tuviera exactamente catorce años y mañana me esperara un examen de latín poco preparado.
(y me escondo para que mis cercanos,en especial la niña,no me vean así de degradada).
Hoy caminaré por el borde de la piscina con mis volantes de carne,una vez más, con el tronío desgraciado de quien se sabe capaz de tener buen cuerpo pero por alguna extraña razón prefiere llevar un abrigo natural de grasa polar.
Hace días que tengo hambre,un hambre atroz que se abre paso entre las múltiples pelusas de mis deseos de mejora,y le hago caso,al hambre,digo,por lo que hago sitio para polvorones robados a destiempo tanto en el trabajo como en casa,por donde ya proliferan cajas multicolores preñadas de bombas calóricas hechas a base de almendra y cerdo dulce.
Digo yo que será el invierno,el frío,las caderas de Australopithecus caducada que todavía cree que tiene que ser una cuna de madera de roble para una prole saludable.
Pobre de mí que ya no alumbraré más que ripios bajos en calorías.
En el fondo de mí clama aquella que fui hace seis semanas,cuando con admirable entereza y sentido común masticaba tomando conciencia de cada bocado y caminaba concienzudamente y que en poco tiempo perdió tres kilos ,de repente brillando más que una estrellita adolescente en la frontera de los cuarenta y tres rozando con los policías del Cuarenta y cuatro,que en primavera volverán a cachearme para volver a sonreírse mientras palpan el flotador debajo de la camiseta.
Vuelve ahora esta yonki a calmar su ansiedad buscando un relax inmediato que la deje de nuevo en el punto de partida;y no entiendo por qué,como dijo una negrita incapaz de alcanzar sus objetivos en el programa aquél de la MTV,especialista en fracasos y boicots.
En fin.Os dejo.
Tengo que ir a quitarme los pelos para ir a la terapéutica suavita,sólo faltaba que aparezca en plan Yeti; ya que no menos gorda,al menos lisa.
Suave como una venus de Willendorf de canela y chocolate.
Por aquello de la estética saludable,más que nada.
Hasta mañana.
Uff...(menos mal que me quedan tres días para las vacaciones).
lunes, 8 de octubre de 2012
Cleo no quiere salir
Algunos días la Cleo no quiere salir.
Bueno,en realidad,casi nunca quiere salir;de hecho creo que es la única perra que he conocido que al ver el arnés descolgándose del gancho se esconde debajo de la mesa.
Esto nos provoca risas,y entre todos la ponemos verde,(empaná,perra tonta,rara,etc...)tanto es así que llevaba tiempo pensando en grabar su falta de motivación callejera por si algún veterinario en la sala puede explicarme.
En principio no le duele nada,porque no llora ni se queja;el resto del tiempo su comportamiento es normal,en casa,atenta a las pelotitas o a la comida o huyendo de la niña y sus disfraces;supongo que en el descampado hace o demasiado calor o demasiada humedad,o no le gusta ir atada o pisar charcos o simplemente es que ahí fuera no se le ha perdido nada,mira tú.
Como a mí.
Como a mí.
Como a mí a las siete de la mañana.
Bueno,en realidad,casi nunca quiere salir;de hecho creo que es la única perra que he conocido que al ver el arnés descolgándose del gancho se esconde debajo de la mesa.
Esto nos provoca risas,y entre todos la ponemos verde,(empaná,perra tonta,rara,etc...)tanto es así que llevaba tiempo pensando en grabar su falta de motivación callejera por si algún veterinario en la sala puede explicarme.
En principio no le duele nada,porque no llora ni se queja;el resto del tiempo su comportamiento es normal,en casa,atenta a las pelotitas o a la comida o huyendo de la niña y sus disfraces;supongo que en el descampado hace o demasiado calor o demasiada humedad,o no le gusta ir atada o pisar charcos o simplemente es que ahí fuera no se le ha perdido nada,mira tú.
Como a mí.
Como a mí.
Como a mí a las siete de la mañana.
jueves, 9 de agosto de 2012
Sobrevivir (un post desmadejado).
Ni pensar ni escribir ni resistir;sólo cuidarse de este sol inclemente y de la rebeldía.El tiempo pasa demasiado rápido,los días se pisan unos a otros,apenas la energía me llega para despegar la etiqueta de una nueva jornada bajo un cielo fantasmal (el de hoy estaba lleno de nubes de otro tiempo),cuando paseo a la perra muy temprano mientras veo las luces de la ciudad temblar a lo lejos,las hormiguillas humanas ya cruzan la ciudad con sus coches hace rato;yo soy una de ellas pero el sábado pásado rompí el Clio al ignorar la luz roja del aceite,en menos de un kilómetro ya estaba gripado.
Doce años de aventuras viales sobre carreteras españolas,los recuerdos acumulados bajo su techo interior enmoquetado ,las veces que he cantado conduciendo y las esperas en todas las puertas de colegios,guarderías y centros de trabajo,todo a la mierda,lo que guarda esa especie de casa rodante que es el coche ahora se va a convertir en un pobre objeto desguazado y probablemente triturado.
Más de una vez he dicho que mi coche me recordaba a mí misma,un poquito viejo pero aún de buena pinta,afable con sus faros redondeados.
Ahora sólo espero darlo de baja; yo que suelo ser tan despegada de las cosas materiales siento una cierta pena y agobio,más que nada porque lo pude haber evitado.
Pero bueno.
Tratando de sacar siempre lecturas en mi curioso país de simbolismos,(ése que uso según me sirva o no,como los sueños o los augurios)quiero pensar que he aprendido a tomar en serio las señales de advertencia.
Pueden ser luces rojas en vehículos,en los humanos incomprensibles ataques de pánico cuando las horas de descanso son insuficientes o los pensamientos excesivos.
Una frase de James Allen que me ha llegado hoy dice "Estás donde te trajeron tus pensamientos,y llegarás a donde ellos te lleven",o algo así.
He tenido que parar,eso sí,estos días;ni emails ni más teléfono del necesario teniendo en cuenta que la niña sigue fuera,y aun así me ha resultado agobiante.
También he dejado el café casi en su totalidad.
Es cierto y verdad que el verano trabajando no ayuda;este calor infame derrite los buenos propósitos;no me llega para responder ese par de correítos de mis amigos,auténtico lujo envuelto en celofán virtual,perdonadme porque debo respuestas pero ando agotada;quiero preguntar cómo están dos o tres personas que me son queridas,saludarles,algo,pero no tengo ganas de comunicarme,sólo quiero dormir;en la tele los putos juegos olímpicos me recuerdan a Atlanta 96 y aunque algunas cosas del noticiero me hacen reír ,como los asaltos a los supermercados,(he leído todo tipo de reacciones y me sigue sorprendiendo lo bien educados que estamos todos,a veces parece que las revoluciones o las acciones urgentes pudieran llevarse a cabo con mantelería de puntilla y tenedores de plata,debe ser que ya nos hemos hecho el paladar a los ladrones de guante blanco y sólo a ésos toleramos,pero no quisiera ofender a mis afectos pacifistas ni a los cajeros de Mercadona,además ya sabéis que suelo tener opiniones utópicas por haber crecido viendo Marco y el Perro de Flandes),en resumen,que pido disculpas por vivir sin vivir en mí y no encontrar remedio a mis males.
Baste deciros que sigo aquí,que me veo un capítulo de Curro Jiménez cada tarde,cuando me levanto mareada de la siesta, me parece una serie de culto y de plena actualidad(Sancho ,dep),hoy más vigente que ayer pero menos que mañana ,y que no me alcanza para mucho más.
Dicen que viene un lobo ardiendo con los pelos crujientes,una nueva ola de calor;este sábado me toca trabajar así que en cuanto salga me meteré en casa debajo del aire y trataré de sobrevivir una vez más.
Ni rebeldía ni pensamiento ni escritura.
Sólo sobrevivir.
(En la foto mi finado y querido coche,mirando a Sierra Nevada en la época en que lo tuvo mi hermano;SNIF).
jueves, 19 de abril de 2012
Sin miedo (Coplillas)
El otro día bromeábamos unos amigos y yo sobre la imagen propia en la red y su relación con la empleabilidad;todos tenemos una personalidad virtual y algunos(más avispados)incluso asociadas a nuestro nombre real,con sus etiquetas,chanzas, exabruptos y sincerísimas declaraciones de principios.
Si los sabuesos que buscan carne de cañón para el mercado laboral husmean por aquí,casi seguro que no van a encontrar nada de su agrado;de repente, si existe un reflejo virtual de lo que eres y piensas, también puede ser que no encuentres trabajo,según una teoría conspirativa que contempla el seguimiento individualizado del operario.( o la operaria).
Pasados los primeros minutos de acojone,inherentes a todo reconocimiento de una realidad,(me puse a repasar mentalmente cuántos de mis contactos bloggers usan su nombre real,a cuántos conozco que pagarían el pato de haber escrito determinados posts apasionados o de ser pillados por su empresa,y de repente se me ocurrieron pocos,poquísimos)me eché a sonreír,porque yo reír,lo que se dice reír,a carcajada limpia ,la verdad es que no;mi risa eyacula hacia dentro,aprendí a hacerlo con los Mortadelo y Filemón,de niña;reír ruidosamente nunca me pareció bien,vaya usted a saber por qué, aunque "por dentro" me lo pasaba en grande).
Decía que me eché a sonreír porque no me pareció creíble que alguien del mundo de la empresa pueda descartarme por pensar y escribir.
Más bien por ser más vieja que la moqueta del Palace,o por no tener la carrera terminada,o por carecer del trifásico adaptado a la normativa europea, o porque me diluyo como un azucarillo en el océano de los cinco millones de personas que como yo están sin hacer nada útil para el conjunto de la sociedad.
O quizá sí.
Podrían descartarme,pensándolo bien.
Pero entonces,si tengo miedo de eso,qué sería lo siguiente.
Tener miedo de salir a la calle por si me cae una maceta.
Tener miedo de mi voz por si habla muy claro, de mis dedos por si escriben demasiado,de mi coño por si se convierte en polla(de repente iría dejando un rastro de agujeros en el cemento fresco , mi nueva huella sexual transformada contra mi voluntad); miedo de ser quien soy o de tener pensamientos,miedo a mi propia expresión y/o inteligencia,(no van juntas necesariamente),a la ironía y al grito primario de la supervivencia neuronal cuando escribir es lo único que te puede hacer sentir mejor.
Miedo de qué.
Si de verdad existe un mundo donde estas cosas puntúan a la baja,entonces mejor no pertenecer a él.
Sería muy halagador que me leyeran,porque al menos me cabría el orgullo de ser rechazada de antemano pero captada,prejuzgada pero intuida,que es como ser disfrutada pero no follada;un mísero consuelo,cierto es,no me contrate,caballero, pero al menos ahora ya sabe que ni usted ni cientos como usted habrán podido quitarme el cerebro.
Por si las moscas.
He decidido no volver a tener miedo,aunque tenga que seguir vendiendo estos nardos(ya mustios) apoyaos en la cadera.
O la fortuna pa mañana ,quién me compra un quince mil.
Si los sabuesos que buscan carne de cañón para el mercado laboral husmean por aquí,casi seguro que no van a encontrar nada de su agrado;de repente, si existe un reflejo virtual de lo que eres y piensas, también puede ser que no encuentres trabajo,según una teoría conspirativa que contempla el seguimiento individualizado del operario.( o la operaria).
Pasados los primeros minutos de acojone,inherentes a todo reconocimiento de una realidad,(me puse a repasar mentalmente cuántos de mis contactos bloggers usan su nombre real,a cuántos conozco que pagarían el pato de haber escrito determinados posts apasionados o de ser pillados por su empresa,y de repente se me ocurrieron pocos,poquísimos)me eché a sonreír,porque yo reír,lo que se dice reír,a carcajada limpia ,la verdad es que no;mi risa eyacula hacia dentro,aprendí a hacerlo con los Mortadelo y Filemón,de niña;reír ruidosamente nunca me pareció bien,vaya usted a saber por qué, aunque "por dentro" me lo pasaba en grande).
Decía que me eché a sonreír porque no me pareció creíble que alguien del mundo de la empresa pueda descartarme por pensar y escribir.
Más bien por ser más vieja que la moqueta del Palace,o por no tener la carrera terminada,o por carecer del trifásico adaptado a la normativa europea, o porque me diluyo como un azucarillo en el océano de los cinco millones de personas que como yo están sin hacer nada útil para el conjunto de la sociedad.
O quizá sí.
Podrían descartarme,pensándolo bien.
Pero entonces,si tengo miedo de eso,qué sería lo siguiente.
Tener miedo de salir a la calle por si me cae una maceta.
Tener miedo de mi voz por si habla muy claro, de mis dedos por si escriben demasiado,de mi coño por si se convierte en polla(de repente iría dejando un rastro de agujeros en el cemento fresco , mi nueva huella sexual transformada contra mi voluntad); miedo de ser quien soy o de tener pensamientos,miedo a mi propia expresión y/o inteligencia,(no van juntas necesariamente),a la ironía y al grito primario de la supervivencia neuronal cuando escribir es lo único que te puede hacer sentir mejor.
Miedo de qué.
Si de verdad existe un mundo donde estas cosas puntúan a la baja,entonces mejor no pertenecer a él.
Sería muy halagador que me leyeran,porque al menos me cabría el orgullo de ser rechazada de antemano pero captada,prejuzgada pero intuida,que es como ser disfrutada pero no follada;un mísero consuelo,cierto es,no me contrate,caballero, pero al menos ahora ya sabe que ni usted ni cientos como usted habrán podido quitarme el cerebro.
Por si las moscas.
He decidido no volver a tener miedo,aunque tenga que seguir vendiendo estos nardos(ya mustios) apoyaos en la cadera.
O la fortuna pa mañana ,quién me compra un quince mil.
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