
Ayer tomé la decisión de responder todos los comentarios que me encontrara en el post anterior , como en los viejos tiempos; pero me váis a perdonar que no tenga fuerzas esta noche.
Escribo acostada después de uno de mis baños a 97 grados centígrados, que casi me cuesta la vida porque soy de tensión baja; pero necesitaba quitarme el frío del costado y de la chepa después de una preciosa jornada laboral plagada de sinsentidos y desbarajustes.
Tal como llegué me metí en la cama, desde donde he visto una tarde gris caer lentamente tras los cristales, temiendo la llegada de la fiebre y con tremendos escalofríos; una niña maravillosa y calmada ha hecho sus deberes ajena a mis dolores (¿seguro?) mientras tarareaba canciones a mi lado (mi madre ahora la lleva y trae del cole y estar con su abuela parece que le relaja ; o debe ser que está creciendo .A veces me mira como pensando "de qué va ésta" y otras con una compasión infinita, ya se sabe que los humanos a los seis años somos bastante sabios).
Herida por su pureza(por qué será que todo me hiere), me he puesto a pensar en mi empleo y he sacado conclusiones.
Un chorro de horas (se me pasan volando, eso sí) metiendo la pata sin parar y hablando con gente de todo el país , ése es mi trabajo , y a los pocos días me he dado cuenta de que no me gusta.
Socorro.
La cantinela del "no te quejes , al menos tienes algo" no me sirve porque llevo al cuello colgado un cencerro y me siento como si acechara ovejas,aturdida por aire acondicionado demasiado fuerte o demasiado flojo; soy el perfecto lobo cobarde que no quiere ser lobo , y claro, así no hay manera.
No nací ayer, ojo.
Sé que se puede hacer ,y de hecho intento hacerlo lo mejor que puedo. Pero el ambiente enmoquetado me hace daño; me bajan las defensas: se me va mucho la olla; pienso en la novela de Padura que he venido leyendo en el metro; y siento que mi vida se está escapando miserablemente por un desagüe , aunque ya debería estar acostumbrada.
Con todo,contemplo en los últimos tiempos un punto de vista holístico de la existencia; y me va mucho mejor .
Pero las consecuencias son que he duplicado mi sensibilidad.
Ya no soporto los sitios cerrados ni las personas eficientes ni los datos ; no tolero bien los comecocos ; no me gustan las leyes del marketing; me producen enfermedad ; en pocos días ya me he buscado un eczema, migraña , reúma y esta tarde una gastritis.
Estómago duro, dolorido, náuseas, frío y más frío en las manos y los pies.
Qué extraño.
No pasa nada, el diagnóstico es mío .
Lo he sacado de un libro mágico; "Gastritis significa incertidumbre prolongada y sentimiento fatalista".
Pues sí.
Es que soy frágil, no te creas, aunque me guste escribir en el blog haciendo esfuerzos y guiñando los ojos.
Y no sé cómo conseguir hacer algo que me sirva, que le sirva a mi espíritu ; mi espíritu no puede trabajar en según qué cosas , pero tampoco puede traer comida a casa ,por más que lo suelto como una cometa ,libre entre nubarrones grises.
Siempre vuelve con las manos vacías.
Debe ser que su reino no es de este mundo.



