A veces me siento tan,tan bien;cuando llegamos de comprar y colocamos los alimentos en las alacenas,y detrás de la ventana un cielo plomizo derrama su luz sobre todas las criaturas, pienso,qué bien me siento,podría alimentar a todos los seres del universo,así como mi carne es generosa mi espíritu es grande y tiende a derramarse,aunque en realidad no soy más que un paquete de cerillas que a veces arden y a veces no,soy la batería de un coche viejo que a veces arranca y la mayoría no,pero su dueño lo sabe y lo quiere igual y no lo lleva al desguace.
A veces me siento tan bien viendo en mi mente una mujer que no se atiborra de palomitas de maíz y que no encuentra placer alguno en tomar unas gotas de ron miel con hielo después de una copiosa comida, tiene buen sabor la paja mental de una versión poco golosa de mí misma,disciplinada y clarividente con una cinta de felpa rizada sobre la frente al estilo Mark Knopfler;a veces sé positivamente que podría irme a caminar hasta la cumbre del Everest y una vez allí hacerme amiga de las rocas y los vientos, porque a mi pesar la gente se apoya en la curvatura de mi espalda y en las grutas de mis orondeles,y hay muchos que por unos cuantos segundos quisieran hacerse allí una casita.
Pero no es verdad que yo sea generosa,ni siquiera soy la buena gente que me inventé cuando estudiaba y saboreaba las viejas ideas de mis autores favoritos,humanistas por encima de todo;de hecho estoy tan quemada que cuando un hombre desesperado me pregunta si puedo hacerle unas cuentas sólo se me ocurre responderle que yo es que soy de letras,porque en momentos así entiendo perfectamente que la raza humana es tremendamente cansina e irresponsable,digamos,de carácter subsidiario.
A veces no es ignorancia,sino comodidad;y no me da la gana porque yo me he levantado a las seis de la mañana,me he machacado con mis propias ideas y le he dado unas cuantas patadas a la autoestima,que se suele quedar enganchada en las rodillas,y he trabajado lo mío para no dar por culo a los demás.( o al menos estoy en ello).
Sin embargo me siento bien ,porque por detrás de las colinas ya se asoma la figura de mi versión mejorada,la que será capaz de hacer tantas cosas y tan buenas.
Oh sí,quizá para entonces habré conseguido dormir ocho horas seguidas,adelgazar los diez quilos que me sobran desde el siglo XIV,escribir catorce novelas arrebatadoras, conseguir que mis escasos amigos se sientan queridos y recordados,que mi tesis maternal se exponga con vítores y aplausos sin que la sonrisa se descuelgue de mi carita eczemazada ni un segundo.
Super woman super cerebro super sopa de calabaza y apio fresco subida a las cacerolas de todas las protestas ,como una heroína de lo cotidiano y otros topicazos pestilentes,como una persona que entiende de matices pero se hace entender,como una que observa cómo los demás tiran del carro y desde arriba se pone a contarlo.
Quizá pueda ordenar las ideas y los sentimientos como las galletas para cerrar la puertecita sin nervios y tener la certeza de que por una vez en mi vida,lo hice bien.
Tan bien como en esos momentos que apenas duran un flash ,un pedo de mariposa,puedo llegar a sentirme.



